Un vacío repleto de presencia

Por Jaime Luis Martín (17 de Marzo, 2010)

Julio Cuadrado
Desubicados
Del 5 al 27 de Marzo
Galería Octógono

Hay artistas que crean imágenes como si fuesen churros, destinadas a un consumo masivo y decorativo, más propias de los grandes almacenes que de galerías de arte, y otros que construyen tras cada pintura, vídeo o fotografía un discurso que nos invita a reflexionar, excluyendo lo banal y abrazando los significados. Son los menos, pero a estos últimos pertenece el fotógrafo Julio Cuadrado (Oviedo, 1969), cuya obra igual recorre la tradición archivística fotográfica con sus «Manuscritos» que mostraban el alfabeto manual del lenguaje de los sordomudos, que reúne «amontones» de productos -neumáticos, jamones, rollos de papel higiénico- para denunciar el consumismo de la sociedad, o muestra, en un vídeo presentado en la Capilla del Museo Barjola, el vuelo de unas palomas en los cielos del Líbano, contrastando esas imágenes celestiales con el terror, la muerte y desolación que asolan Oriente Medio.
En su más reciente trabajo, la serie «Desubicados», el artista profundiza en esta línea de investigación, sin dejarse conquistar por lo fácil y asumiendo un análisis del paisaje y de los monumentos como reveladores de la historia, de una herencia que condiciona el entorno geográfico. El proyecto que parte de fotografías de distintos monumentos se desarrolla en dos fases. En una primera se compone el monumento y sus alrededores para más tarde fotografiar aquello que, la presencia del monumento, impide su visión, manteniendo la escala y punto de vista de la primera toma. Digitalmente se componen ambas imágenes, suprimiendo la parte que ocupa el edificio y dejando ver lo que se encuentra al otro lado. En la serie que presenta en la galería Octógono se han reunido dieciocho imágenes realizadas entre los años 2005 y 2010, que abarcan desde el «Elogio del Horizonte» en Gijón hasta el «Atomium» de Bruselas, pasando por la basílica de San Esteban de Budapest o la estatua ecuestre de Francisco Pizarro en Trujillo. Son fotografías sugerentes, misteriosas, escenificadas, en las que la invisibilidad se presenta como una realidad inquietante.

Aunque las bases teóricas del trabajo pueden remitir a las teorías de Einstein relacionadas con el espacio y el tiempo, las manipulaciones y alteraciones de la imagen, a través de la tecnología, no son demasiado complicadas. Con estos efectos, el artista no pretende demostrar ninguna maestría técnica, sino reflejar cómo la huella del hombre afecta y altera el paisaje, propiciando otra lectura del mismo. Estas sutiles ausencias, agujeros en la realidad, un vacío repleto de presencia, restituye la visión anterior al monumento en una suerte de ilusionismo que transforma la percepción del lugar, creando una geografía diferente, una tensión poética, un entorno sin residuos históricos. Estos nuevos territorios sin la huella humana se caracterizan por su poder evocador que, sin embargo, aún conservan el perfil de la ausencia, la carga ideológica que los impregna.

En este sentido, Julio Cuadrado consigue unas imágenes peculiares, con identidad, que producen un cierto desasosiego e interrumpen la visión del espectador, favoreciendo tránsitos emocionales que recuperan la mirada sobre el paisaje.


Categoría: General | Comentarios(0) | Marzo 2010 |

Posiciones estéticas

Por Jaime Luis Martín (10 de Marzo, 2010)

Nacho Suárez Blanco
Pictorialismo Post Scriptum
Del 25 de febrero al 25 de marzo
Sala Borrón

Poco tiene que ver el pictorialismo del siglo XIX que practicaban algunos fotógrafos intentando añadir un valor artístico a las fotografías consideradas, por entonces, imágenes sin alma, con las prácticas pictorialistas que emplean actualmente los jóvenes artistas, mucho más arriesgadas y sin complejos de ningún tipo, influenciados por la pintura, el cine o la publicidad y conscientes de que la fotografía ya ha alcanzado un indiscutible estatus artístico. Pero, ayer como hoy, el pictorialismo rechaza la realidad y adopta posiciones estéticas y de rebeldía técnica, como la borrosidad, el desenfoque, las marcas o la suciedad en las imágenes. Por ello no resulta extraño que Nacho Suárez (Avilés, 1985), licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca, hurgue en esta corriente, que ya parecía trasnochada pero que con el nuevo milenio se ha revitalizado hasta alcanzar un cierto protagonismo en una parte de la fotografía contemporánea, que cultiva el rechazo a la modernidad -entendida como idea de progreso- y activa un modelo de imagen construida y teatralizada. 


En sus últimos trabajos Nacho Suárez se sirve de fragmentos de imágenes publicitarias, con la mujer como protagonista y objeto de reclamo, para manipularlas digitalmente e intervenir sobre ellas con brochazos, rayados o borrados, consiguiendo de esta manera pasar de «una imposición estética con orientación comercial -como señala Antonio Alonso de la Torre en el texto del catálogo- a una reflexión artística y social». En su primera exposición individual, en 2007, en la Casa municipal de Cultura de Avilés, el artista ya trataba la superficie del cuadro con incisiones y ralladuras, produciendo diversos accidentes y conmociones pictóricas. Sin embargo, las intervenciones que practica sobre las fotografías de las que se apropia tienden a destrozar los rostros de las modelos, una belleza destinada al consumo vouyerista que es sustituida por una intervención pictórica que desvela cambios estéticos y conceptuales. La pintura se impone y los juegos de abstracción, los brochazos, interrumpen el discurso mecánico de la fotografía para fijar lo pictórico como un valor plástico superior. Nos encontramos ante unas piezas no fotográficas que niegan la multiplicidad y no pretenden reflejar la realidad, sino sustituirla por nuevos y subjetivos significados.

Si bien en las tendencias pictorialistas de Nacho Suárez se filtran elementos críticos sobre el papel de la mujer en el mundo de la publicidad, lo cierto es que en su estrategia predomina más la reflexión artística que de contenido social, el peso de la estética y la convivencia e hibridación entre pintura y fotografía que el testimonio de la realidad. En este sentido su obra consigue atrapar y aupar la mirada llevándola al placer por territorios hasta ahora no hollados por el artista, y que se perciben indiscutiblemente fértiles.


Categoría: General | Comentarios(0) | Marzo 2010 |

Énfasis geométricos

Por Jaime Luis Martín (3 de Marzo, 2010)

Geometrías. Obra sobre papel
Colectiva
Del 12 de febrero al 6 de abril
Galería Guillermina Caicoya

La geometría recorre todo el siglo XX y se interna con elegancia en el nuevo milenio. Las primeras vanguardias europeas encontraron en esta simplificación y ordenación de las formas nuevos territorios que explorar. Desde Malevich a Mondrian fueron numerosos los artistas que se sintieron atraídos por este rigor compositivo. Mucho tuvieron que ver las teorías de Felix Klein, un matemático alemán que puso fin a la escisión entre geometría pura y geometría analítica. Y el triunfo bolchevique en Rusia, en 1917, influyó en los artistas que sintieron la necesidad de hacer otro tipo de arte, basándose menos en la representación y más próximo a la construcción. En esta corriente constructivista se sitúan Tatlin y Rodchenko. En general, la abstracción geométrica anhelaba un tipo de obra objetiva y precisa, abandonando la capacidad expresiva de los materiales y buscando composiciones racionales que aspiran a un lenguaje universal. Tras la II Guerra Mundial el geometrismo convivirá con otras tendencias como el expresionismo abstracto o el minimalismo, que definen algunos de sus contornos con énfasis geométricos. 


En la pintura y en la escultura actuales conviven muy diversas tendencias y enfoques, pero el geometrismo se ha mantenido como un recurso compositivo, despojado de toda pretensión utópica y vinculado a un goce pictórico refinado. En este sentido, resulta adecuado revolver, como lo ha hecho la galería Guillermina Caicoya, en las experiencias geométricas de Carlos Coronas, Maite Centol, María Cueto, Paco Fernández, Adolfo Manzano y Pablo Maojo, que han dialogado, de forma inteligente y con desenvoltura, con la geometría. 


En las obras sobre papel de Carlos Coronas (Avilés, 1964) la pintura es concebida como una mancha uniforme que recubre la superficie y crea diferentes campos de color donde resuenan ecos constructivistas. En los sencillos dibujos de Maite Centol (Logroño, 1963), absolutamente fascinantes, con la cuadrícula y la línea definiendo los planos en los que se inserta un punto de color, encontramos una geometría repetitiva. Diferente es el planteamiento de María Cueto (Avilés, 1960), que en sus «Moradas del aire» -reprografías de imagen digital sobre papel poliéster- entreteje lo geométrico, con enorme delicadeza y levedad poética. La geometría en la pintura de Paco Fernández (San Juan de la Arena, 1950) se apoya en el color, manchas en las que se impone un gesto que evita la efusión, concentrándose en la forma circular o rectangular. 


En el caso de Pablo Maojo (San Pedro de Ambas-Villaviciosa, 1961), su universo iconográfico mantiene una tensión entre lo racional y analítico y un grafismo primitivista donde vibra el color en formas elementales. Adolfo Manzano (Quirós, 1958) es deudor de la estética constructivista y minimalista; sin embargo, en esta ocasión su discurso se construye alrededor de unos dibujos de grafito sobre papel poliéster protagonizados por una joven a cuyos pies se encuentran las pequeñas casas de mármol con diversas frases alusivas al hogar. 


La muestra representa un testimonio de la vitalidad del geometrismo, pero también de la pluralidad de expresiones y estrategias que emplean los artistas para afrontar los nuevos retos, sin romper el hilo de la historia pero entretejiendo geométricamente el futuro.


Categoría: General | Comentarios(0) | Marzo 2010 |

Arco agoniza

Por Jaime Luis Martín (24 de Febrero, 2010)


Arco agoniza, ¿pero no lleva, acaso, representando el papel de moribundo desde las primeras ediciones? Sin embargo, este año han saltado todas las alarmas al empeorar su estado significativamente. Al desencuentro público entre el comité asesor de galeristas y el Ifema, se suma una crisis económica que amenaza al mercado del arte, la espantada de galerías de prestigio como Luis Adelantado y Helga Alvear, la ausencia de las hispanoamericanas y la competencia de otras ferias como Art Madrid, que se va consolidando con más de sesenta y cinco galerías, y Just Madrid, fresca y joven, dedicada principalmente a artistas emergentes. Las críticas que salpicaron las veintiocho ediciones anteriores emergen más enconadas en estos momentos y se cuestiona desde el modelo de feria hasta el emplazamiento, desde el comité seleccionador al tipo de arte que se exhibe. Arco tuvo desde sus inicios vocación de convertirse en algo más que una feria, aunque nunca supo muy bien dónde estaban sus límites y hasta dónde podía expandirse sus ansias culturales sin perder sus referencias comerciales. Pero lo que antes era una línea borrosa ahora ha devenido en una maraña difusa, donde se confunde todo y termina por no ser nada, una simple cuestión de metros cuadrados. Sin embargo, nadie puede negar que Arco ha jugado un interesante papel en el arte contemporáneo, como una cita obligatoria en el panorama español, pero el entorno actual exige otro enfoque que tenga presente la variedad de mercados y el papel que debe desempeñar en el ámbito internacional. 



Con todo, Asturias no ha salido mal parada en esta última edición. A la galería Espacio Líquido, presente en los últimos años, se le ha unido la galería gijonesa ATM-Altamira, que llevó al provocador puertorriqueño Michael Linares, que convirtió su magnífica pieza, una pirámide de neveras cúbicas de porexpán con cervezas en su interior, en un punto de encuentro social en las sección «Solo Projects». Ixone Sádaba, Melvin Martínez y el asturiano Jorge Nava, este último con sus perturbadores y agresivos retratos de payasos, completaron el stand de la galería gijonesa. Por su parte, Espacio Líquido apostó por el madrileño Gerardo Custance, el suizo Ingo Giezendanner y la intervención gráfica del asturiano Fernando Gutiérrez. La galería Cayón llevó a Herminio Álvarez y su serie «In gravidez», Iván Pérez acudió con la galería JM, Pelayo Ortega repitió con Marlborough, Dionisio González presentó sus soberbias fotografías en Max Estrella y Manolo Rey Fueyo despuntó en Cánem. Por otra parte, Marina Abramovic exhibió, en la Fábrica Galería, su excelente proyecto, de arrebato místico, «The Kitche. Homage to Saint Teresa», realizado en las cocinas de la Laboral en Gijón. 

Como principal novedad este año destacar «Cinema Loop», un espacio dedicado al videoarte y a las instalaciones audiovisuales, con la opción de consumo a la carta de los vídeos en pantallas individuales, que contó con la colaboración de LOOP, la Feria y Festival Internacional de Videoarte que se celebra desde hace siete años en Barcelona. «Expanded Box», la sección dedicada al new media art, reunió las obras de clásicos como Rafael Lozano-Hemmer con las propuestas de los jóvenes artistas Fabien Giraud y Raphaël Siboni. En «Performing Arco» destacó, tras su paso por Madrid, el proyecto «No Global Tour» de Santiago Sierra. Un gran NO tridimensional recorre diferentes ciudades del mundo transportado en un camión. «Las personas que están luchando activamente contra el sistema necesitan -señala el artista- imágenes y los artistas se las debemos proporcionar. Este NO está hecho para todos los que ya están hartos de la injusticia, la dominación, la censura y la opresión». 



A pesar de las presencia de diecisiete galerías de Los Ángeles, ciudad invitada, que proporcionaron un cierto glamour internacional a esta edición, lo cierto es que Arco ya no brilla con aquel esplendor de los años ochenta y noventa, y se enfrenta a unos de los momentos más triste y anodino de su historia.


Categoría: General | Comentarios(0) | Febrero 2010 |

Caos utópico

Por Jaime Luis Martín (18 de Febrero, 2010)

Jaime Rodríguez
Contranatura
Del 5 al 27 de Febrero
Galería Octógono

El sueño utópico sigue vivo en los dibujos y en la propuesta de videoarte de Jaime Rodríguez (Oviedo, 1968) que presenta en la galería Octógono. El impulso de lo narrativo ha arraigado con fuerza en los dibujos de este creador que traza sobre el papel un universo tan personal como barroco, donde todo puede ser explicado, pero todo alude a una clave que hay que descifrar. Este despliegue laberíntico, abigarrado, de figuras trazadas de una manera básica, exige una mirada lenta y una lectura sin urgencia de la multiplicidad de signos que pueblan estas metáforas de nuestro tiempo. La rapidez, sencillez y rotundidad del gesto confiere a sus dibujos inmediatez y unas connotaciones vitales que van más allá de la representación formal, pudiendo sentir cómo esos trazos reflejan sueños y heridas del alma. En la obra de Jaime Rodríguez siempre se encuentra presente un halo de honestidad y sentimiento, los fragmentos desgarrados de una totalidad que el artista intenta fijar mediante un lenguaje entrecortado que mezcla lo cotidiano con lo enigmático, obligándonos a realizar un ejercicio de interpretación. Hay en estas propuestas una experiencia de la ruina, una lógica de los restos que van quedando de otras tantas historias perdidas que el artista recrea, entremezclándolas, seducido por lo decadente y oscuro, por lo exquisito y añorado. 



Las propuestas videográficas de Jaime Rodríguez parten, generalmente, de imágenes grabadas con una cámara digital o bajadas de internet, inspirándose en la técnica del collage para componer un ambiente pictórico, explorando las posibilidades de la imagen electrónica en cuanto a color, luz y manipulación de la forma. En el proyecto Sipnasis (2008) una pieza interactiva en formato digital «se inserta -escribe Natalia Tielve- en una reflexión sobre la comunicación audiovisual, partiendo de imágenes extraídas de la red», mezcladas con espasmos textuales entresacados de tratados neurológicos y de inteligencia artificial. En el vídeo «Esencia» (2009) el espectador se veía asaltado por imágenes saturadas de cromatismo, un mundo pospictórico de gran intensidad y turbulencia, acompañado por la música de «Ten&Tracer y Mshia-F-Lehkla», que marcaba las pautas y los cambios de ritmo asociados a las distintas escenas, subrayando las variaciones en la saturación de la tonalidad. 


En el vídeo «Contranatura», que presenta en Octógono, se narra una historia urbana con imágenes, unas grabadas por el propio artista y otras bajadas de Youtube, que operan fuera de su contexto, sometidas a diferentes efectos de distorsión para lograr distintos registros pictóricos, acumulando capas de motivos iconográficos de los que «el espectador puede extraer analogías y contraposiciones que componen un discurso tan idealista como irónico, cuyo germen está tanto en la apropiación de modelos tópicos de referencia, como en el mundo de la publicidad y del diseño», según señala el artista. En realidad el vídeo trata de alterar nuestra percepción y concepción de la realidad, alimentando las distorsiones y los juegos de color, en una caótica y ácida sucesión de imágenes. 


Con esta exposición Jaime Rodríguez vuelve a ser portador de un virus visual que afecta a todos los órganos sensibles. Porque con este artista no hay neutralidad posible: o asumes que te derrumbas emocionalmente ante sus propuestas o te quedas indiferente. En éste último caso tú te lo pierdes. Algunos, por suerte, ya nos hemos contagiado.


Categoría: General | Comentarios(0) | Febrero 2010 |

Señales de socorro

Por Jaime Luis Martín (10 de Febrero, 2010)


Feedforward. El Ángel de la Historia
Hasta el 5 de Abril
Laboral Centro de Arte Y Creación Industrial

En la última Documenta Kassel una reproducción del «Angelus Novus» de Paul Klee presidía la entrada del Museum Fridericianum, recordándonos, con su mirada fija, que la historia no es un continuo acontecer lineal, sino un terrible remolino. La muestra «Feedforward. El Ángel de la Historia» invoca a este ángel «con los ojos desorbitados, la boca abierta y las alas tendidas» para abordar, en palabras de los comisarios Steve Dietz y Christiane Paul, «el actual momento histórico, definido por la incertidumbre y por la agitación política y económica, planteando al hacerlo interrogantes sobre cuál podría ser el significado del término progreso en el siglo XXI». En 1940 Walter Benjamin vio en este ángel una representación de la historia y en el último ensayo, antes de su muerte, escribió: «El ángel quisiera detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo destruido. Pero un huracán sopla desde el paraíso y se arremolina en sus alas . Este huracán lo arrastra irresistiblemente hacia el futuro, al cual vuelve las espaldas, mientras el cúmulo de ruinas crece ante él hasta el cielo. Este huracán es lo que nosotros llamamos progreso». Y son ese ángel que emergió desde la noche y este relato que, como una parábola, nos advierte de los efectos devastadores del progreso capitalista, dos buenas razones para posar la mirada y reflexionar sobre el presente. 


En «Feedforward» encontramos el proyecto «Gone Gitmo» de Nonny de la Peña y Peggy Weil, una simulación del penal de Guantánamo en el entorno virtual de Second Life, que incorpora vídeos, documentales y transcripciones del FBI, permitiéndonos, de esta manera, acceder a la experiencia de los penados. El artista Hasan Elahi fue incluido, por error, en las bases de datos norteamericanas de la guerra contra el terror. Desde entonces, cuelga en internet, en tiempo real, una historia sobre su vida, lo más completa posible, escenificando la vigilancia a la que estamos sometidos. La obra «Tantalum Memorial» es un homenaje a los más de cuatro millones de personas caídas en las guerras del coltán en el Congo. El coltán es un mineral muy apreciado de donde se extrae el tantalio, componente fundamental en los teléfonos móviles. La vídeo-instalación de Margot Lovejoy recrea imágenes históricas de guerra y destrucción con imágenes de la propia artista en las que muestra los desechos de la sociedad consumista. El proyecto «Postcapital Archive» de Daniel García Andújar nos alerta de los cambios que se han producido desde la caída del muro de Berlín y la desaparición del comunismo, cuyo derrumbe ha arrastrado, al más hondo de los abismos, el sueño de una sociedad que acabe con la explotación del hombre por el hombre. En realidad, vivimos en un momento histórico que suma catástrofe sobre catástrofe, muerte sobre muerte, sin que apenas podamos hacer otra cosa que temblar y vivir conmocionados, sin saber cómo construir un nuevo concepto revolucionario, ni trepar, en medio del naufragio, hasta el mástil y enviar, como pedía Walter Benjamin, una señal de socorro. 


El término «feedforward» que da título a esta exposición describe un tipo de sistema de control que mide alteraciones y efectúa correcciones antes de que esas alteraciones afecten al sistema. Pero, sobre todo, «Feedforward» es una magnífica muestra que reúne más de 25 obras en cuatro bloques temáticos: ruinas, contramedidas, globalización y agenciamiento: poder transformador. Un relato sólido que nos enfrenta a proyectos artísticos comprometidos con la sociedad, con una fuerte carga reflexiva y crítica, ajenos a formalismos y estéticas vacuas, que exploran de una forma activa el entorno que los rodea para plantear, al menos, algunas preguntas que alteren el sistema.


Categoría: General | Comentarios(0) | Febrero 2010 |

Una zona abierta y mestiza

Por Jaime Luis Martín (3 de Febrero, 2010)

Ignacio Bernardo y Jorge Nava
Hasta el 21 de Febrero
Espacio Vorágine
C/ La Muralla, 4
Avilés

El recién inaugurado comercio Vorágine cuenta con un nuevo espacio, de reducidas dimensiones pero indudable atractivo, con vocación de mantener una programación cultural y artística de calidad, un espacio que tan bien puede servir para una exposición como para la presentación de un libro, para una degustación gastronómica o para disfrutar de un microrrelato de danza contemporánea a cargo de Lucía Bernardo y Cristina Enrique, que tendrá lugar a finales de febrero. Se trata, en definitiva, de producir una afluencia de acontecimientos en una zona abierta y mestiza, alternando distintas esferas creativas, jugando en un campo poco explorado por la iniciativa privada avilesina. 


La primera iniciativa ha reunido a Jorge Nava e Ignacio Bernardo. Jorge Nava (Gijón, 1980), licenciado en la especialidad de pintura en la Facultad de Bellas Artes del País Vasco, ganador del premio «Asturias Joven» en la XVIII Muestra de Artes Plásticas del Principado de Asturias y que acudirá a la próxima edición de Arco con la galería Altamira, presenta una serie de retratos con un sustrato perturbador, un halo misterioso que resulta inquietante. Para la construcción de este universo pinta sobre un soporte fotográfico y recurre a un entramado de recursos visuales que abarca desde el mundo publicitario hasta los ecos soterrados, en los sustratos más carnales, de Lucien Freud y, en los más tenebrosos, de Enrique Marty. Estos ecos se mantienen es sus pinturas de factura expresionista y fuerte presencia, con la furia del gesto impregnando la obra, dejando que la pintura se concentre y acumule o chorree en busca de nuevas libertades. 


Por otra parte, Ignacio Bernardo (Avilés, 1954) presenta una serie de piezas escultóricas de acero inoxidable encobrizado y envejecido de indudable atractivo y en la línea de su última producción, en los que alterna los registros figurativos con las derivas abstractas. Su trayectoria ha sido rica en contenidos, abarcando muy diversas tendencias, desde la abstracción claramente influenciada por su maestro José Luis Fernández, el geometrismo, al arte povera, el ensamblaje o sus trabajos con el tubo de hierro como protagonista. Ha sido seleccionado en las bienales «Ciudad de Oviedo» de 1982, 1986 y 1992; figuró también en la muestra «Escultores asturianos nacidos en las décadas 40 y 50», organizada por la Consejería de Cultura. Ha realizado una importante labor creativa y sus esculturas han colonizado diversas calles de la ciudad -«El hombre que escucha a la piedra», en Cabruñana, y «Celebración», en Las Meanas-, aunándose en sus trabajos conceptos de emoción, significado y forma. Incluso «Espacios para el ser y el estar», en la calle José Cueto, transformación del objeto escultórico en mobiliario urbano, responde a un vocabulario ilusionado en integrar lo artístico en la vida cotidiana. 


El nacimiento de este espacio, sin demasiadas rigideces en sus planteamientos, supone abrir una ventana a la cultura en estos tiempos difíciles, con un mercado artístico anestesiado por la crisis y muy conservador en los planteamientos. Cuando, en realidad, para salir de este pozo creativo y económico se precisa imaginación, ductilidad y estar siempre dispuestos a escuchar nuevas iniciativas como las que propone Espacio Vorágine

Categoría: General | Comentarios(0) | Febrero 2010 |

Es preciso ser abismo

Por Jaime Luis Martín (30 de Enero, 2010)

Y entre sus pies y la tierra se abre un abismo
Fiumfoto
Del 25 de Enero al 6 de Marzo
Galería Texu
Oviedo

Paul Virilio declaró en una conocida entrevista realizada por Catherine David que ya sólo disfrutaba de la danza, el teatro y el vídeo. No sería, por tanto, descabellado afirmar que observaría con placer la propuesta videográfica y fotográfica “y entre sus pies y la tierra se abre un abismo”, trabajo se ha realizado en colaboración con el Centro de Investigación Artística Ladines, que establece resistencias frente a la disolución del arte. Ciertamente esta bailarina participa de la idea de Nietzsche de que “es preciso ser abismo” (Demoullie, C. “Nietzche y Artaud: Por una ética de la crueldad”) e intenta liberarse del espíritu de la pesadez para producir un arte ascendente, dejando abandonado el cuerpo en aras a conquistar la levedad. Sin embargo, esta danzante, especie de monstruo que se disloca y se desborda, producto de la hibridez y la clonación, no renuncia a un ritmo repetitivo y frenético, atrapada en una danza desesperada que destruye y reconstruye el cuerpo, y a la que se entrega compulsivamente sabiendo que ya todo está perdido, que padecemos un terrible hieratismo.

Cristina Silva y Nacho de la Vega, Fiumfoto, han construido una metáfora de estos tiempos de desequilibrios. La “bailarina mutante” realiza unos gestos y movimientos inestables, intenta elevarse en un salto imposible que repite una y otra vez, afirmando una extraña dialéctica entre el suelo y la ingravidez. Pero ya no hay armonía ni seducción, todo ha quedado en suspenso, con un pie en el vértigo y el otro desconectado. Se precisa tocar esa interrupción, la extraña rareza de un cuerpo que forma la expresión cuando asciende, se precisa sentir esa compulsión y dejarse llevar por la danza para que un día vivir sea danzar, estar en el aire. Y Fiumfoto ha dado los primeros pasos con este sutil y complejo proyecto, un discurso que baila en los acantilados del lenguaje visual.

Categoría: General | Comentarios(0) | Enero 2010 |

Derivas dermatológicas

Por Jaime Luis Martín (27 de Enero, 2010)

María Castellanos
Reversible
Del 8 al 30 de Enero
Casa Municipal de Cultura de Avilés

Para Paul Valery «la piel es lo más profundo que hay en el hombre» y Günter Brus, accionista vienés, convertía su propia piel en un lienzo en un intento por regresar a los orígenes de la pintura, mientras que Piero Manzoni firmaba sobre los cuerpos elevándolos, de esta manera, a la categoría de arte. Más desencantado Daniel Buetti transforma la piel en mercancía cuando inscribe sobre la carne la marca Nike o Bvlgari. Y para el crítico Juan Antonio Ramírez «el interior del cuerpo (el esqueleto) es lo permanente, y la envoltura no visible (carne y piel) se presenta como algo sometido a las inevitables transformaciones aportadas por el tiempo». 


Próximas a estas derivas dermatológicas se mueve María Castellanos (Gijón, 1985), licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Vigo y Premio Asturias Joven 2008, con una propuesta fotográfica que remitía a la feminidad. En aquella serie de «Tejidos» la piel se embellecía con adornos cosidos al cuerpo con hilo y aguja, una simulación que hablaba del dolor y las cicatrices y remitía al mundo femenino, tan castigado y sometido a conceptos agresivos de belleza. En esta ocasión la piel entendida como revestimiento que nos protege, se convierte en el centro de sus especulaciones creativas. «El tejido epitelial -afirma la artista en los Papeles Plástica- al igual que el textil es susceptible de ser cortado, cosido, estirado, tatuado y demás tipo de agresiones, sólo con fines estéticos, para cambiar y modelar la piel a nuestro antojo, o al de la sociedad, que nos impone modelos de belleza a los que imitar». Sin embargo no se puede obviar que la superficie del cuerpo es comparable a una pantalla sobre la que se van proyectando la vida y los acontecimientos, aunque, como apunta Lyotard, una superficie «llena de agujeros, o, más bien los agujeros son parte de la piel» y se desplazan hacia el interior. 

El despliegue visual de María Castellanos es ciertamente magnífico y contundente, explorando mediante diversas técnicas los encajes que sustentan la exposición. La ausencia de la instalación digital que tatúa reversiblemente la piel, que se pudo contemplar en la sala Borrón, y, sin embargo, fue imposible de instalar, por razones técnicas, en la Casa municipal de Cultura de Avilés, no es óbice para comprender y disfrutar de un discurso coherente y bien planteado. En las fotografías recurre, de nuevo, a la manipulación digital para imprimir sobre el cuerpo de una mujer motivos textiles que la adornan y la marcan, y se sirve de las transferencias fotográficas para realizar los implantes de sus tapetes sobre tela o en los maniquíes. Las estampaciones mediante la técnica del gofrado remiten a la fragilidad y a lo cotidiano, mientras que sus pinturas realizadas con técnica mixta y grafito tienen una implicación más personal, pudiendo considerarse para Luis Feás, comisario de la muestra, «la puntada más artera, el cosido definitivo, el broche final». 

Sin duda nos encontramos ante una artista con un discurso propio que se afianza en cada nueva exposición. Porque María Castellanos entiende que el arte debe transportarnos a un lugar de reflexión y hacernos sentir cómo se estremece, sin trucos, la piel.

Categoría: General | Comentarios(0) | Enero 2010 |

El año de la crisis

Por Jaime Luis Martín (27 de Diciembre, 2009)

Resumen del año artístico en Avilés con un recuerdo final a Juan Antonio Ramírez.

Termina el año prácticamente como empezó, hablando de la crisis, que también ha tenido consecuencias en las galerías privadas y en los centros de arte. Y, según parece, se avecina una época peor, con rebajas en los presupuestos de cultura en la mayoría de las administraciones públicas que tendrán que hacer verdaderos equilibrios para mantener las programaciones. Y esto precisamente en un momento de acrecentado dinamismo y creatividad social, cuando se apuesta firmemente por nuevas infraestructuras culturales y cuando desde diversos sectores artísticos comprometidos con la modernidad se actúa en tiempo real y no en diferido como ha sucedido en tantas ocasiones en Asturias. Con todo, el 2009 nos ha dejado propuestas interesantes en Avilés.
En la Casa Municipal de Cultura de Avilés ha destacado la muestra de Ricardo Villoria con su apuesta por el diseño como obra inacabada, en proceso y alejada de lo superficial. La reflexión visual de Iraida Lombardía, con el emblemático texto «Rizoma» de Gilles Deleuze y Félix Guattari en el trasfondo de la propuesta, representó un momento de aire fresco y vitalidad. El vigésimo cumpleaños de la Muestra de Artes Plásticas del Principado de Asturias sirvió para reflexionar sobre un proyecto singular y con continuidad en el tiempo, que ha logrado cartografiar el arte joven asturiano. En está ocasión, los artistas seleccionados fueron Sara García, premio «Asturias Joven» de Artes Plásticas, el colectivo Rubenimichi, Manuel Griñón, Lorena Álvarez, Carlos Traviesa, Carlos F. Pérez, Rebeca Menéndez y Adrián Cuervo. Con gran acierto la Casa Municipal de Cultura y el Palacio de Valdecarzana se adhirieron a los actos de homenaje a Joaquín Rubio Camín, con motivo del octogésimo aniversario de su nacimiento y cuando se cumplían dos años de su fallecimiento.
En la galería Amaga cabe recordar la obra de Agustín García con su paisajes esenciales que exploran la parte invisible del territorio. La serie «Europa y europeos» de Francisco Velasco que ha dejado un poso memorable por su claro compromiso con la investigación y la modernidad. La propuesta escultórica de Daniel Canogar que se sirve de materiales tradicionales vinculados a la industria para desplegar una narrativa del vacío. La pintura de Elías García Benavides que se mueve entre la exuberancia y aquellos ambientes pictóricos más livianos, relacionados con el dinamismo y la fluidez. En la galería Octógono ha destacado la propuesta de Pablo Hugo Rozada. En sus pinturas centradas en las arquitecturas urbanas se deja notar la influencia del pop con contaminaciones geométricas. El proyecto presentado por Gema Ramos mostraba las relaciones entre el objeto y el espacio en un proceso tendente a la estetización del concepto. Cabe, también, citar el diálogo entre Anabel Alonso y Consuelo Vallina, que se estableció a niveles formales, en ciertos enredos cerámicos y en las pulsiones pictóricas.
En el Centro Municipal de Arte y Exposiciones (CMAE), que ha sufrido un tirón de orejas de la Asociación de Artistas Visuales por su errática programación, se salva la muestra colectiva «Diversidad» que reunió a Trinidad Formoso, Raquel Miranda, Cristina Ortiz, Ángeles Palomeque y Pilar del Val. Y ha destacado, con luz propia, el festín pictórico de Silvia Lerín, con sus paisajes estructurados con apuntes de infinitud y sus ritmos cromáticos que oscilan entre el silencio y el vacío. En la sala de Cajastur ha sobresalido la cuadragésima edición del Certamen Nacional de Arte Luarca, con Natalia Pastor, premio del de Ayuntamiento de Valdés, y José Ramón Cuervo, premio Cajastur, con propuestas muy diferentes pero ambas de interés. En el Palacio de Valdecarzana reseñar la muestra de Evaristo Valle que reunió una amplia representación de sus carnavaladas, comisariada por Francisco Zápico y organizada por la Sociedad de Amigos del País de Avilés y Comarca.
Por otra parte destacar las exposiciones en la galería Texu de Ana de la Fuente, que exprimió a los grandes maestros de la vanguardia con una interpretación muy personal y colorista; Jaime Rodríguez, que con el vídeo «Esencia» consiguió incorporar a su discurso ambientes pospictóricos y Luis Lanzas, que ha seguido explorando con sus infografías un urbanismo sin pasado ni futuro. Por otra parte Esther Cuesta sorprendió con sus ciudades de cuento en la galería Gema Llamazares, Juan Fernández desplegó todo su potencial creativo al «Final del Concierto» en la galería Altamira y Benjamín Menéndez intervino con una poderosa pieza de barbotina en el vestíbulo de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de León.
Me niego a concluir este resumen sin citar el comienzo de un cuento de Clavelinda Fuster, alter ego de Juan Antonio Ramírez, catedrático de Historia del Arte de la Universidad Autónoma de Madrid, que se nos fue, para siempre, este año que finaliza. Dice el relato: «Bah, lo mío es vulgar: odio las entrañables fiestas navideñas, lo mismo que todos vosotros. Detesto (detestamos) esa empalagosa obligación de ser felices, ese artificial regreso a una infancia mentirosa. Me fastidia decir esta idiotez como si quisiera parecer un snob. Mieeerda”. Pues eso.


Categoría: General | Comentarios(0) | Diciembre 2009 |

« Entradas Anteriores