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Colorín, colorado…
Por Álvaro Faes (10 de Noviembre, 2009)
…Este cuento se ha acabado. La temporada 2010 ya es historia, con un campeón que no pasará a la de las grandes gestas. Button se hinchó de puntos cuando su coche era muy superior (doble difusor mediante) y luego supo administrarlos. Sin más. Ha sido otro año lleno de polémicas. Mentiras a los jueces, reglamentos con doble rasero, un kers que no sirvió para casi nada -lo mejor sería usarlo como ancla, dijo Briatore-, la estafa descubierta de Singapur 2008 y la salida de Flavio por la puerta de atrás, el terrible accidente de Massa… y el fichaje de Fernando Alonso por Ferrari.
¡Cuánto podríamos hablar de su llegada al equipo rojo! Pero esa será una historia para 2010, que tampoco está tan lejos. El campeonato echará a andar en marzo, aunque ya habrá test los primeros días de febrero.
Y si llega el final de temporada, que es de un ciclo para el piloto asturiano, aquí también estamos dispuestos a hacer un punto y aparte. Esta será la última entrada de un blog que arrancó con ilusión en marzo de 2007. Ha habido de todo. Silencio y anonimato al principio, euforia y discusiones después, puntas de fenomenal audiencia y momentos más bajos después. Me voy satisfecho porque me consta que aquí han nacido amistades que luego han traspasado la frialdad de la pantalla. Para mi es una recompensa suficiente.
El contador dice que habéis dejado unos 11.000 comentarios. No sé si serán demasiados. Pero gracias. No puedo decir otra cosa. Os pido disculpas por mis muchas meteduras de pata y os agradezco el seguimiento, sobre todo a los que habéis estado ahí detrás desde el primer día. Pero la vida sigue y a este blog le ha llegado el punto final. En casi tres años, esto de la blogosfera ha evolucionado a un ritmo salvaje, un mundo al que me cuesta subirme. Pero el final no significa el adiós.
Para nosotros hoy comienza la temporada 2010. Dentro de unos días, este blog no existirá, pero os puedo adelantar que dentro de no demasiado tiempo habrá novedades. No puedo decir nada más. Solamente que ya estamos trabajando para dar un gran salto.
Un fuerte abrazo a todos.
Muchas gracias.
Álvaro Faes
Briatore, fulminado
Por Álvaro Faes (17 de Septiembre, 2009)
Nelsinho Piquet, el frágil piloto al que Flavio Briatore hostigó durante un año y medio harto de sus malos resultados, tomó el hacha y se vistió de verdugo. El silencioso brasileño sólo levantó la voz al consumarse su despido. Poco después se cobra la cabeza del que fue su jefe. Flavio, el gran conseguidor del paddock, 59 años y camino de ser padre junto a su esposa, Elisabetta, fulminado por lo que parecía la pataleta de un niño de papá. Una mosca, el brasileño invisible al que Alonso aplastó en la pista, acaba con el peso pesado Briatore.
La acusación del joven Piquet fue tomando forma, creció como una bola de nieve y acabó llevándose por delante al director del equipo. Adiós a veinte años en las carreras, cuatro títulos mundiales y el honor de haber «descubierto» los talentos de Michael Schumacher y Fernando Alonso.
«El equipo ING Renault no contestará a las acusaciones de la FIA relativas al Gran Premio de Singapur de 2008. También desea indicar que su jefe, Flavio Briatore, y su director ejecutivo de ingenieros, Pat Symonds, han abandonado el equipo». No había otra salida. ¿Dimisión? ¿Despido? Ninguna de esas palabras aparece en el comunicado. En estos casos el pacto es lo más socorrido. Salen de la circulación los cerebros del presunto amaño de la carrera de Singapur: el director del equipo y el ingeniero jefe que señaló a Nelsinho el lugar exacto donde debía estrellarse, y el equipo aparece como una víctima más de la jugarreta.
Así esperan conseguir benevolencia el próximo lunes. Suavizar la ira del Consejo Mundial y salvar el equipo. Con Briatore y Symonds era tarea imposible. Se preveía un tsunami de consecuencias catastróficas.
Calma tensa en el cuartel general de Renault. Aguardan el fallo para después comenzar una nueva vida. Partir de cero y olvidar tres años nefastos. Pretenden anunciar sus pilotos después de correr en Singapur, dentro de diez días. Con Robert Kubica todo va viento en popa, a punto de cerrar el acuerdo; pero su gran anhelo es otro. Quieren que se quede Fernando Alonso.
Ambicioso objetivo, cuando el asturiano lo tiene hecho con Ferrari. El anuncio del paso al equipo rojo podría ser el 15 de noviembre en Valencia, en la fiesta de fin de temporada. Alonso vive en la discreción, estupefacto por la marcha del jefe, silencioso y apartado de la tormenta que vapulea al que todavía es su equipo.
François Coupet será el jefe de expedición mientras se recompone la cúpula. Un hombre de Renault de siempre, al mando desde Inglaterra de las operaciones de marketing. Frederic Vasseur se perfila como el nuevo Briatore. Acaba de ganar la GP2 con Hulkenberg al frente del equipo ART, y es cercano a Flavio a través de Bruno Michel, organizador del certamen trampolín. Todo quedaría más o menos amarrado. También se postula Alain Prost, aunque su única experiencia como jefe de equipo no salió bien.
La salida fulminante de Briatore significa el triunfo de Max Mosley. Dejará la presidencia de la FIA en otoño. Dará por fin el portazo que tantos querían, pero se va con la cabeza del italiano bajo el brazo. Ecclestone medió hasta el final, pero la caída de su socio era innegociable. O él o la escudería. La Fórmula 1 no puede perder otro equipo, así que el viejo Flavio tomó la puerta de salida.
Su enemigo, Mosley, se relame la sangre tras cobrarse la pieza. Gran salida la del inglés, que también fagocitó a Ron Dennis tras el espionaje en McLaren. Pero, ojo, que Briatore no es de los que se va con el rabo entre las piernas. Habrá más capítulos. Seguro.
Al volante en el infierno verde
Por Álvaro Faes (11 de Julio, 2009)
En la taquilla, una mujer de mediana edad se limita a pasar la tarjeta de crédito. «Disfruten», dice con tono rutinario después de marcar los 22 euros de rigor. Ni una pregunta más, ni un protocolo de seguridad, nada. De ahí, a la pista del viejo Nürburgring, 22 kilómetros eternos, un sube y baja sin fin, casi 170 curvas de todo tipo, muchas ciegas. Bienvenidos a Nordschleife, el infierno verde.
Entre los bosques de Eifel, 70 kilómetros al sur de Colonia, está uno de los santuarios del automovilismo. El mito, el drama y la historia se dan la mano junto al actual trazado de la Fórmula 1, donde este fin de semana se disputa el Gran Premio de Alemania. Alonso espera mejorar hoy en la sesión de clasificación, aunque sus tiempos de ayer, octavo en los libres, dejan en el aire la eterna incógnita de interpretar los tiempos de los viernes.
El antiguo circuito serpentea entre árboles centenarios. Ayer lloviznó por la mañana y el asfalto todavía estaba mojado a primera hora. Un rato más tarde, LA NUEVA ESPAÑA salía al ruedo, al circuito maldito. Una publicación alemana cifra en 135 las muertes que lleva a sus espaldas. El primer piloto de F1 fallecido fue el argentino Onofre Marimón, en 1954. La lista se completa con decenas de pilotos anónimos, locos de las válvulas que terminan estrellados por causa de su impericia o de un exceso de entusiasmo.
Una rudimentaria cafetería es la última parada antes de franquear la barrera definitiva. Queda descartado el alquiler del casco porque el trato es conducir despacio y devolver el coche íntegro. Nada de machadas. Pero la mayoría va con otras intenciones. A las pocas curvas, un Porsche 911 adelanta a más de 150 por hora en pleno viraje. Más tarde, un BMW aparece cruzado en la pista. Susto.
El dramático accidente de Niki Lauda acabó en 1976 con la Fórmula 1 en Nordschleife. El austriaco salvó la vida de milagro entre las llamas y ahí se acabó el infierno verde. Clausurado para la competición, ahora sólo alberga pruebas de resistencia y a los aficionados que se meten con sus propios coches. El circuito se desentiende de los accidentes. La grúa que retira a los golpeados termina su tarea cuando los deposita fuera del circuito. Luego cobra y se va.
Son frecuentes las intervenciones de los médicos. Ayer, un hombre hacía gestos desde la cuneta. Era un aviso. En una curva a la derecha, un motorista (también se aceptan en el circuito) yacía en el suelo tras golpearse contra la protección. La moto, destrozada, reposaba más adelante.
Héroes como Fangio, Ascari, Moss y Stewart forjaron su leyenda en el bosque de Eifel. Otros como Nuvolari y Caracciola abrieron el camino. Uno de los peraltes con estilo de velódromo lleva el nombre del segundo. Los llaman carruseles y son de quitar el hipo. El coche de LA NUEVA ESPAÑA trazó allí por fuera mientras un Mercedes con preparación AMG desafiaba a la gravedad por el desnivel.
Fernando Alonso ya sabe lo que es rodar allí. Este año renunció al ofrecimiento, pero hace dos rodó con un Mégane. «Me habría gustado competir allí, pero en la Fórmula 1 actual es inviable. No tiene ninguna seguridad», dijo ayer en rueda de prensa, justo antes de que sus colaboradores la cortasen cuando asomó el asunto Ferrari entre las preguntas. Aunque en Italia dan por hecho el fichaje, el presidente de Renault dio ayer un golpe sobre la mesa. «Por lo que a mí respecta, seguirá en Renault otra temporada», asegura Carlos Ghosn. Pero el piloto juega al engaño. «Ya no quiero tener suerte, prefiero guardarla para el año que viene», asegura. «¿Para correr dónde?», pregunta un avispado. Y la respuesta provoca risas: «En la Fórmula 1, por supuesto».
La F1 se parte en dos
Por Álvaro Faes (20 de Junio, 2009)
«No pasar. Sólo personal de la FIA e invitados». El cartel frente al pabellón de la Federación Internacional del Automóvil y la cinta que delimitaba la zona anunciaban que no era un buen día en la Fórmula 1. Acotando el lugar, los hombres de Max Mosley creaban un pasillo para evitar el acoso de los reporteros de televisión y fotógrafos. Justo en frente, a menos de diez metros, la caravana de Bernie Ecclestone, un viejo autobús pintado en gris donde se cuecen desde hace años los contratos millonarios del Gran Circo. El teatrillo se tambalea, se parte en dos porque no hay forma de poner de acuerdo a los actores -los equipos- y al productor -Mosley-. El patrón de la Fórmula 1 y el presidente de la FIA se pasaron la mañana de un lado a otro, de camión a camión. Un viene y va sin declaraciones de por medio. Encuentros a ambos lados del paddock para acordar la respuesta al mayor órdago desde que la Fórmula 1 se convirtió en un negocio global. Los equipos montarán su propio campeonato.
Y Mosley resolvió ir a los tribunales. Denuncia a los equipos en general, y a Ferrari en particular «por la ruptura de sus obligaciones contractuales y una grave violación de la competición». Y de anunciar los participantes para 2010, nada de nada. Eso queda para mejor día, «en suspenso mientras defendemos nuestros derechos legales», decía el comunicado de la Federación Internacional.
Todo porque las escuderías rompen la baraja y se van, dicen que montan su propio campeonato, que no aguantan los modos autoritarios de Mosley, y menos, su imposición de un recorte presupuestario. Fue la bomba de ayer por la mañana en Silverstone, un lugar donde 20 monoplazas cumplían con dos sesiones de entrenamiento a las que muy pocos prestaban atención. La noche del jueves había sido larga y, ya de madrugada, los equipos, agrupados en la FOTA, se armaron de valor. «No nos queda otra alternativa que empezar a preparar un nuevo campeonato, que refleje el valor de sus participantes y patrocinadores. El certamen tendrá un gobierno transparente, un paquete fijo de normas, facilitará la entrada de participantes y escuchará a los aficionados. Se bajará el precio de las entradas y de los patrocinios. Y estarán los mejores equipos, las estrellas, las marcas y las empresas que históricamente se han asociado a la máxima competición automovilística».
En el grupo están ocho escuderías. Todas las actuales salvo Force India y Williams, que se pusieron al lado de la FIA cuando vieron que la continuidad de su actividad peligraba. «Estamos decepcionados pero no sorprendidos por la decisión de los equipos. No podemos permitir un rearme financiero ni que la FOTA dicte las normas de la Fórmula 1». Fue la primera reacción de la FIA ayer por la mañana, cuando se quedaron sin equipos que anunciar en su esperada lista para 2010.
Luego llegaron los encuentros entre Mosley y Ecclestone. Este último, como propietario de los derechos comerciales, tendría mucho que decir, pero se mantiene a la espera, en segundo plano, aunque con un activo papel como consejero, ahora de la FIA, otras veces de los equipos, en un papel de agente doble que le viene como anillo al dedo.
El vuelco de ayer tiene un efecto dominó. En un mundo regido a golpe de contratos multicláusula la ruptura de los equipos hace temblar los cimientos. Sufren las televisiones, temerosas por sus inversiones multimillonarias en la Fórmula 1, una marca desvalorizada si se van los actores principales. Ferrari, F1 y Mónaco, tres insignias que sostienen toda la parafernalia. En España la cuarta pata es un asturiano, Fernando Alonso. Allí donde estén, irá el negocio. Son escudos complementarios que juntos provocan un torrente de dinero. ¿Qué pasará si la ruptura sigue adelante? Nadie lo sabe a ciencia cierta, pero el camino hacia los tribunales empieza ahora a andarse. Habrá trabajo para los abogados, mientras el Mundial de este año continúa envuelto en el anonimato.
Charla con Alonso (y III): “Suiza no es Asturias, pero se le parece”
Por Álvaro Faes (6 de Junio, 2009)
-Mata muchas horas de hotel con el ordenador, ¿Con qué se entretiene ahora?
-Siempre veo deportes, y ahora en lo que más metido estoy es en las finales de la NBA. Siempre hay vídeos, ruedas de prensa de jugadores, análisis de los partidos. Me paso horas viendo a estos tíos hablar en inglés, lo que entiendo del inglés americano.
-¿Y usa las redes sociales? ¿Tiene Facebook?
-No
-¿Ni siquiera mira los perfiles que hay con su nombre?
-No, no, es que casi no sé lo que es. El otro día me lo estaba explicando Luis (su representante).
-¿En un día libre cabe alguna actividad de motor?
-Sí, perfectamente. El karting, muchas veces, y tengo bastantes coches de radio control, así que hay bastante motor y gasolina en mis días libres.
-¿Y cómo se las arregla para vivir en Suiza con los encantos que ofrece Asturias?
-Asturias es un paraíso, pero no hay tanta diferencia con el lugar donde yo vivo. El paisaje, los bosques, el verde, que siempre está presente. No es como mi tierra, pero sí se le parece bastante. Si la gente lo viese, entendería por qué vivo allí.
-¿Pero fabada no tendrán allí?
-(Ríe) Hombre, yo como poco. No soy de esos que van una semana a Asturias y se ponen morados.
-¿Qué es más duro, una temporada de carreras o una gira musical como la de Raquel, su mujer, con «El Sueño de Morfeo»?
-Yo creo que son más duros los grandes premios. Ellos, al final, se lo pasan bien. Dan un concierto, se van juntos al hotel, comen y cenan todos. Y luego se van de viaje a otro sitio. Es un poco como estar con amigos y hacer algo delante del público. Nosotros tenemos más presión, más atención mediática, hay más estrés. Ellos viven más el día a día y nosotros tenemos que ser más cuidadosos con lo que hacemos.
-¿Es cierto que compone canciones con el ordenador?
-Hace tiempo que lo hago. Primero pones una melodía y luego puedes ir añadiendo instrumentos. Vas haciendo canciones y salen unos churros considerables.
-¿El domingo hay elecciones, ha votado por correo?
-No.
-¿Quién le dio una alegría mayor el Oviedo o el Sporting?
-Me alegré igual con el ascenso del Oviedo que con la permanencia del Sporting
-¿Vio la final de la Liga de Campeones?
-No tenía dudas de que el Barcelona ganaría, por su trayectoria de todo el año, por cómo pasó en la semifinal de Londres. Sus pasos estaban encaminados a que ganasen todo este año. Hay que disfrutar del momento del fútbol español, de la Eurocopa y del Barcelona.
Charla con Alonso (II). “Estar en Ferrari sería inolvidable”
Por Álvaro Faes (6 de Junio, 2009)
-¿Qué siente sabiendo que media España le quiere ver vestido de rojo Ferrari? El piloto símbolo del país, en la escudería símbolo de la Fórmula 1.
-Lo llevo oyendo desde que estaba en Minardi en el año 2001. Se decía que les cederían mi contrato porque eran dos equipos italianos. Lo mismo pasó cuando empecé a despuntar y ganaba alguna carrera, igual que después de cada título que conseguí. Ferrari Es el mejor equipo de la Fórmula 1 gane o no gane carreras. Es otra historia, y estar allí es más importante que ser piloto. A mis 27 años no se puede descartar ninguna cosa.
-¿Su sueño es ir a Ferrari en cuanto pueda?
-De niños todos hemos jugado con los coches rojos. Llego a Turquía y lo primero que veo es un anuncio del Gran Premio con un Ferrari. Todo se relaciona con Ferrari en este mundo. No sé si correr con ellos es el sueño de cualquier piloto, pero sí una alegría enorme y una etapa inolvidable de tu carrera deportiva.
-¿Y es posible una Fórmula 1 sin Ferrari, sin McLaren y sin muchos de los equipos fuertes como se amenaza en la batalla que sostienen las escuderías y la Federación Internacional (FIA)?
-Eso dejaría de ser Fórmula 1. Me ha costado mucho llegar hasta aquí. Esta competición la veía como algo inalcanzable cuando era niño. Tuve que pasar por muchas categorías y ganarlas para llegar. Primero el karting, luego la Fórmula Nissan, la 3.000… Si no estuvieran Ferrari ni Mercedes ni BMW ni Renault, creo que no habría tenido la misma ilusión por llegar. Las cosas van a cambiar mucho si eso sucede.
-¿Se puede montar un equipo con 45 millones al año, como pretende Max Mosley en su reglamento para 2010?
-Sí que se puede. El problema es que en Ferrari o McLaren esa cantidad se les debe ir sólo con encender las luces de la fábrica. La bajada debe ser más escalonada, porque para los equipos grandes, con las estructuras que tienen, resultaría imposible ajustarse a ese presupuesto. Ahora mismo es imposible.
-En un nuevo capítulo del enfrentamiento, Max Mosley incita a los equipos a que monten su propio campeonato paralelo, ¿eso es posible?
-Hay muchos contratos por medio y hacer un campeonato no es cosa de dos días, pero yo lo tengo claro. Si se van los grandes constructores de la Fórmula 1, yo también me voy. No me interesa correr con equipos de GP2. Aquí hay una lucha política que hace mucho daño al Campeonato. Espero que se resuelva cuanto antes.
Una charla con Fernando Alonso (I)
Por Álvaro Faes (6 de Junio, 2009)
A Fernando Alonso (Oviedo, 29 de julio de 1981) no hay quien le robe el espíritu competitivo. «Llevo un año y seis carreras sin pelear por el Mundial y sólo hace ocho que no consigo una victoria». El mensaje es claro para quienes pretenden enterrarlo. Asume que no ganará el Campeonato en 2009, pero conserva el brillo en la mirada que sólo tienen los campeones y el colmillo afilado de un depredador insaciable. «Volveré a ganar y seré mejor piloto que cuando gané los dos Mundiales». Lo confiesa durante la entrevista que concede a LA NUEVA ESPAÑA en medio de una jornada ajetreada, repleta de trabajo de relaciones públicas y de atenciones a la prensa. Sus respuestas, directas, aseguran que hay piloto para rato, que volverá a agitar champán en el podio, pero que sólo lo hará en una Fórmula 1 de primer nivel, la que ha conocido toda su vida. Es Fernando Alonso en estado puro.
-¿Cómo se las arregla para mantener la intensidad competitiva sabiendo que esta temporada es prácticamente imposible que pueda optar al título?
-Pensando en las ganas que tengo de volver a vencer. Si creyese que ya he cumplido mi papel en la Fórmula 1 a lo mejor habría bajado el nivel, pero deseo ganar de nuevo. El año pasado fue difícil, éste también, pero al siguiente, o al siguientes, volveré a ganar y seré mejor piloto que en 2005 y 2006 porque habré superado una etapa dura que me habrá hecho más fuerte.
-¿En qué situación se aprende más, cuando las victorias llegan una tras otra o ahora en la derrota?
-Las dos cosas te dan mucha información, cuando ganas está bien aprender a rodar en cabeza y sentir la presión de ganar un título. Cuando estás luchando por el Campeonato hay que saber aguantar los nervios, es toda una lección. Yo ahora corro más relajado y tranquilo porque no tengo la obligación de la victoria en cada carrera. Pero cuando vas atrás también hay que saber dar 60 vueltas seguidas al límite, como si fuera una sesión de clasificación. También hacer repostajes perfectos y otros detalles que pueden suponer una o dos posiciones al final de la carrera.
-¿Y de dónde saca la motivación para seguir adelante?
-Sobre todo, de la gente, que espera mucho de mí. A pesar de no ganar, me han votado como el piloto del año en Italia y en Inglaterra, así que cuando salgo a la pista, aunque sea para ser noveno o décimo, tengo que darlo todo. Hay muchos ojos puestos en mí. Lo sé.
-¿Es posible que Renault le vuelva a dar un coche competitivo si continúa con ellos la próxima temporada?
-No es fácil saberlo. Y el mejor ejemplo lo vimos con Honda, que pasa de ser último a ganar carrera bajo el nombre de Brawn. Nadie pondría la mano en el fuego ahora mismo diciendo si Renault ganará o no carreras el año que viene. Es que nadie puede asegurar qué equipo ganará. Renault es una escudería de garantías y bien considerada en el paddock, que sabe hacer coches ganadores.
-A punto de disputarse la séptima carrera del año, ¿da por perdido el Campeonato?
-Se complica a cada carrera. La distancia con Button es muy grande, y los coches Brawn son muy sólidos, no tienen problemas. Parece que después de esta carrera en Turquía o de la siguiente tendremos que olvidarnos del Campeonato. No será matemático, pero sí prácticamente imposible. Tendremos que buscar otros objetivos e intentar ganar carreras al final de la temporada, como hicimos el año pasado.
-¿Se arrepiente de no haber fichado por Honda para estar ahora en Brawn?
-No, quién sabe cómo hubiese funcionado aquello. Honda no habría abandonado, así que no tendrían un motor Mercedes, a lo mejor llevaban kers… El desarrollo habría sido diferente.
-¿Espera cambios en el orden establecido para este fin de semana?
-No, veo a los Brawn de candidatos a otro doblete y a Red Bull detrás para ponerles en aprietos. Ferrari ha mejorado y también andará cerca.
Un “Gran Premio” para Oviedo
Por Álvaro Faes (27 de Mayo, 2009)
«Correr un Gran Premio en Oviedo, mi ciudad». Hace diez meses, por el 27.º cumpleaños de Fernando Alonso, Renault distribuyó un vídeo con una entrevista íntima al piloto. Descubría pocas cosas, porque el escaparate de la Fórmula 1 es implacable con tipos que llevan ocho años en primer plano, pero la radiografía enseñaba a un joven entrañable, familiar y hogareño que señalaba a la capital asturiana cuando le preguntaban por el lugar soñado para competir. No habrá Gran Premio -es literalmente imposible- pero el sueño de ver a un Renault por las calles de Oviedo, con el campeón del mundo de 2005 y 2006 a los mandos, es algo más que una ilusión. El equipo de exhibiciones de la casa del rombo busca fechas para llevar a Asturias su espectáculo itinerante, el «roadshow» que transforma en circuito las calles de una ciudad. No hay nada cerrado, pero LA NUEVA ESPAÑA ha podido saber que los colaboradores más cercanos del piloto tienen bloqueados los primeros días de septiembre en sus agendas. Y Oviedo es el destino señalado.
El departamento de marketing de Renault ya tiene el visto bueno del asturiano para poner en marcha la operación y trabaja codo con codo con la división de «roadshows», un especie de equipo de Fórmula 1 al margen de la competición pero volcado en el espectáculo. No confirman fechas pero sí reconocen que preparan una de sus funciones para «después del verano», en España. Argelia y Portugal son otros destinos próximos para un evento imponente que, en los tiempos de las victorias, ya disfrutaron Madrid y Sevilla.
En la cabeza de Fernando Alonso siempre ha estado la idea de devolver a su afición todo el cariño que recibe desde hace años, asturianos que viajan casi con lo puesto por medio mundo sin pedir nada a cambio, sólo un saludo, un autógrafo. Por eso Alonso tiene especial empeño en que Oviedo tenga su «roadshow» antes de que todo cambie. Quizá sea la despedida, el adiós a Renault antes de enfundarse el mono rojo de Ferrari y convertirse en ciudadano de Maranello.
Las gestiones se pusieron serias durante el pasado Gran Premio de España y terminaron de rematarse en Mónaco. Quedan algunos flecos por resolver, sobre todo logísticos y contractuales, en un momento poco adecuado para menear los dineros públicos. La iniciativa privada tiene mucho que decir y por esos derroteros camina una historia que tiene el primer fin de semana de septiembre marcado en rojo. Después está el Gran Premio de Italia y, a continuación, el largo desplazamiento hacia Singapur, donde se corre el día 27 y se encadena luego con la prueba de Japón.
Los próximos días serán decisivos para concretar los detalles. La operación no es fácil. Además de una retahíla de detalles dinerarios, la logística es de primer nivel. La seguridad exige condiciones de Gran Premio. Barreras, protecciones de neumáticos, escapatorias… Los técnicos de Renault se desplazan semanas antes para diagnosticar sobre el terreno. En alguna ocasión han llegado a reasfaltar las calles y el sellado de alcantarillas y registros es ya rutina en los «roadshows» de Renault.
En Oviedo, La Florida parece el lugar idóneo y casi uno de los únicos que podría albergar algo así. Es un paseo ancho, largo y con espacios abiertos ideales para todo el montaje que se requiere. La opción de hacerlo en el centro de la ciudad siempre fue una de las preferidas en los anteriores intentos de conseguir una exhibición de Fernando Alonso y, antes de acudir a otros emplazamientos, podría plantearse encajar el espectáculo por los alrededores del Campo San Francisco.
Alonso, el mejor taquillero
Por Álvaro Faes (6 de Mayo, 2009)
Hace ahora un año los teléfonos del circuito de Cataluña se colapsaron después de la sesión de entrenamientos libres del viernes. En las oficinas de Montmeló no se daban respiro vendiendo las últimas localidades, a rebufo de la gran actuación de Fernando Alonso. Con una descargada descomunal, había logrado el segundo mejor tiempo en la sesión de la tarde. Gran favor para el «circuit», que despachó más de 10.000 entradas en un pispás y maquilló el primer descenso de espectadores en los seis años anteriores. El día del Gran Premio, domingo de finales de abril, 130.000 aficionados presenciaron la carrera, una buena cifra, teniendo en cuenta que Alonso, el auténtico motor de la Fórmula 1 en España, penaba con el R28 por la zona media de la clasificación. Este domingo, según fuentes del propio circuito de Cataluña, todo lo que sea superar la barrera de los 100.000 espectadores será considerado un éxito.
A cuatro días para la carrera, las mismas fuentes cifran en algo más de 60.000 las localidades vendidas hasta el momento. Como muchos ámbitos de la sociedad, la Fórmula 1 no se libra de la crisis. Ni por dentro, un mundo de disputas por el recorte anunciado a los presupuestos de los equipos, ni por fuera, con un acusado descenso en le afluencia de espectadores. Eso sí, pase lo que pase, en Montmeló habrá más aficionados que en las cuatro carreras disputadas hasta ahora. Salvo en Australia, la fiesta urbana de inicio de temporada, las tribunas vacías fueron una tónica en Malasia, China y Bahrein.
En Montmeló confían en el arreón de última hora, en el tirón de los aficionados rezagados y, sobre todo, en Fernando Alonso. Si el asturiano es capaz de regalar una buena actuación el viernes, enganchará a otro buen puñado de seguidores.
En cualquier caso, las rutinas adquiridas en los últimos años siguen anidando en Montmeló. Para el fin de semana, un fuerte dispositivo de seguridad movilizará unos 400 efectivos de la Policía autonómica catalana. Hace unos días, en la tribuna principal, unos 200 figurantes hacían de espectadores y eran evacuados por agentes de los Mossos d’Esquadra y atendidos por personal sanitario. Se trataba de un simulacro, para «comprobar la adecuación de las medidas de seguridad del circuito y la efectividad de la coordinación». El próximo domingo unos 12.000 espectadores abarrotarán la tribuna principal del circuito. Otras iniciativas, como la invitación al desayuno para los 10.000 primeros espectadores que entren el domingo, siguen vigentes para evitar aglomeraciones.
Punto y desmayo
Por Álvaro Faes (26 de Abril, 2009)
Aquí no hay secretos. El octavo puesto de Fernando Alonso en Bahrein no tiene otra explicación que el potencial del Renault. Llega hasta ahí, detrás de los inalcanzables Brawn, de los Toyota y de los sorprendentes Red Bull. Y ayer_también más flojo que un Ferrari y un McLaren, ahora que los dos grandes quieren sacar la cabeza. Alonso se vació en el circuito de Sakhir. A 40 grados –cincuenta en la pista–, el piloto casi acaba con su salud. Terminó con un punto y luego se derrumbó. Su discurso para las televisiones fue extrañamente corto y seco, algo brusco. «Ya me estaba encontrando mal», confesó después. Al momento se vino abajo entre la maraña de cámaras y asistentes de prensa de los equipos. Le sujetó Silvia Hoffer, la políglota jefa de comunicación de Williams. Detrás, Patrizia Spinelli, férrea policía de los medios en Renault, hacía lo que podía para que su chico no se fuera al suelo. «Lo siguiente que recuerdo es estar sentado en el box con un ventilador en la cara». El esfuerzo de más de una hora y media horadó la resistencia del piloto, más delgado que nunca por las exigencias de un reglamento que castiga el exceso de peso en el coche.
El caso es que no se hidrató en toda la carrera porque el sistema para beber se averió, igual que le sucedió en Malasia en 2003 y también en 2005. Y todo esto, para volver a la zona de puntos después de dos carreras, pero sumando sólo uno. Un botín exiguo tras un esfuerzo titánico. Salió séptimo, perdió dos puestos en la salida y la carrera le colocó luego en el lugar natural del R29.
Fue el Gran Premio más normal de lo que va de campeonato. Venció Button con autoridad. Tres de cuatro para el inglés, que huele a candidato más que serio al título. A Hamilton le bastaron cinco victorias para ganarlo el año pasado. Decían que los Brawn tenían problemas con la refrigeración del motor pero si así era, desde luego que no se notó en absoluto. Cada vez es más difícil que en el podio no suene el «God save the queen». Button, guiado desde el muro por Ross Brawn, el mejor estratega de la Fórmula 1 en muchos años, gestionó su carrera de forma impecable. Salió en la segunda línea, se merendó a Hamilton a las primeras de cambio, y puso ritmo de crucero hacia su tercera victoria de la temporada. En vuelta 15.ª cumplía con el primer repostaje, a la vez que su compatriota de McLaren, y siete más tarde ya lideraba la prueba, después de que Raikkonen pasara por el garaje. En la maniobra fulminó a los dos Toyota, que pagaron caro su poca carga inicial. Button solo dejó momentáneamente la primera posición cuando puso gasolina por segunda vez, a veinte giros del final. Guardó para el último relevo los neumáticos más duros, los que peor rendimiento ofrecían. Recuperó la cabeza poco después, cuando Vettel cumplió con su segundo paso y el camino le quedó ya libre hacia la victoria. Un paseo.
El alemán fue el único que se atrevió a cuestionar tímidamente la tiranía del equipo de Ross Brawn. A pelo, con un coche sin extras –no tiene el doble difusor y tampoco lleva kers– el piloto de Red Bull siguió de lejos la estela de Button. En China ganó la primera carrera en la andadura de la escudería y ayer consiguió una gran segunda posición. El doble difusor no les llegará hasta Mónaco pero el retraso lo compensan con un fórmula 1 que es una maravilla del diseño.
Toyota se fue con un podio gracias a Trulli pero el botín les sabe a poco después de controlar la salida desde la primera línea. Glock salió muy castigado ya del primer repostaje y al menos el italiano mantuvo el tipo y pudo estar en el peldaño más bajo del podio.
Hamiton se fue tan contento con su cuarta posición porque el McLaren ya empieza a dar señales de vida. Tras él, a Barrichello no le sirvió de mucho su estrategia a tres paradas. Mejoró una posición respecto a la salida y acabó por delante de Raikkonen y de Glock, la mayor decepción de la jornada si se deja a un lado el nuevo fracaso de Massa, que sigue con el cero en su contador de puntos.
Así era difícil que Alonso pudiera haberse colocado mucho más adelante. En la salida, quedó tapado por los dos Ferrari y se olvidó de cualquier tipo de progresión. Incluso pisó la arena para evitar otros males, más allá de los dos puestos que se le escurrieron, al pasarle Raikkonen y Massa. Al brasileño lo adelantó poco después y antes de su primera parada se la jugó en un mano a mano con Trulli más efectista que efectivo. El italiano llegaba recién reaparecido de los garajes y Alonso le ganaba un puesto que perdería después. El asturiano repitió con el compuesto blando en el segundo relevo y siguió encadenado a una lucha por un botín demasido pobre. Suda tinta para conseguir cada punto. Ayer quiso medirse por momentos con Raikkonen, pero ni siquiera se acercó a él cuando el finlandés tenía mucho más lastre en forma de gasolina. Luego, ya octavo, no pudo acercarse a Glock, pero sí se las arregló para mantener a raya a Rosberg, que amagó tímidamente con disputarle el preciado punto.
