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Nos vemos en 2009
Por Álvaro Faes (24 de Diciembre, 2008)
Por segunda vez tengo el gusto de felictar una Navidad desde este blog de Fórmula 1, ya convertido en un agradable lugar de encuentro de un amplio y abierto grupo de amigos. Si de algo estoy orgulloso es de haber puesto mi granito de arena para que hayáis formado una comunidad sólida y espero que duradera. Así que sin más, os deseo lo mejor para estas fiestas y brindo por un 2009 lleno de éxitos y salud.
Reinventar el circo
Por Álvaro Faes (15 de Diciembre, 2008)
Ahora sí que se han puesto manos a la obra. Hasta hace bien poco, la Fórmula 1 era terreno prohibido para las malas noticias. El universo de cartón piedra que se levanta cada quince días en una esquina del planeta vivía al margen del mundo real, ajeno a los vaivenes de la economía. Ya no es así. La caída de Super Aguri encendió las alarmas y reactivó las ambiciones de Max Mosley para convertir la Fórmula 1 en un campeonato monomarca. Hace años que persigue aminorar el poder de Bernie Ecclestone (el verdadero capo de todo esto) y la galopante crisis mundial se pone a su servicio para conseguirlo. El otro frente está en cortar las alas a las marcas. Al presidente de la FIA nunca le gustó su creciente poder ni su cercanía a Ecclestone. Todavía no ha podido cambiar gran cosa, pero lo va logrando. El difícil momento económico obliga a la contención. Honda se ha quedado por el camino a la espera de comprador, los patrocinadores se tientan la ropa antes de soltar la mosca y los tiempos de derroche han terminado.
Se trata de reinventar la competición sin ceder terreno en perjuicio del espectáculo. Los constructores, vendedores de coches en su mayoría, sufren la peor crisis de la historia del sector. Eso sí, no se pliegan ante los sueños de estandarización de Mosley y jamás accederán a montar el mismo motor que sus rivales en la pista y en el concesionario. Lo mejor para las marcas es que han conseguido unirse, formar un frente común en busca de su propio beneficio. Cerrarán el grifo, dejarán de salir con presupuestos imposibles y convertirán la F1 en un mundo más racional. Es la única salida que les queda. Las primeras medidas (recorte de test, piezas más duraderas…) parecen acertadas. Es la única vía para salvar el campeonato, para mantenerlo en lo más alto de las competiciones de motor y preservarlo alejado de otras competiciones consideradas menores. Lo lograrán. Hay demasiado dinero en juego; Ecclestone no dejará morir a la gallina de los huevos de oro; Mosley no cercenará el certamen estrella de la FIA y las marcas no se bajarán del mejor escaparate del mundo, que la crisis no será eterna.
