Ferrari, un gran anfitrión

Por Álvaro Faes (23 de Junio, 2008)

A veces me siento extraño en la Fórmula 1. En Magny-Cours me tocó compartir mesa en la sala de prensa con tres ingleses veteranos. De los que de verdad están de vuelta, de esos que ya andaban por aquí interpretando vueltas rápidas cuando Ecclestone era un chaval. A su lado, recién llegados como yo, y también muchos de los periodistas españoles, somos poco menos que intrusos. “¡Fuera de nuestra Fórmula 1!”, te dicen con la mirada cuando les perturbas sólo por hablar un poco más alto de lo normal.

Se nota que somos apéndices, meros complementos para que esto sea una competición de relumbrón. Saben que estamos de paso y que todo acabará con Fernando Alonso. No lo aprecian demasiado y maldicen entre dientes cuando le da por hacer una genialidad. “Como este he visto yo cientos”, mascullan rojos de ira.
Y cuidado, que uno ya lleva 25 carreras y aunque siga sin tener ni idea de Fórmula 1 ya no es ningún pardillo. En realidad sí porque aqui hay gente que lleva más de 500 grandes premios.

En el fondo, lo que me pasa es que no me resistía a presumir de efeméride, contagiado por el afán que hay en este circo por contabilizarlo todo. Ahí va una ensalada de números, muy del estilo la F-1. La carrera de Magny-Cours fue la octava victoria de Massa en su carrera; la 40ª presencia consecutiva de Ferrari en los puntos; la quinta vuelta rápida seguida para Raikkonen; el día de los primeros puntos para Nelson Piquet (creo que seguiré llamándole Nelsinho) y el de los 500 para Fernando Alonso en toda su andadura.

Los que sí ofrecen su casa son la gente de Ferrari. Y ellos también tienen tradición en esto, ojo. El domingo andaban contentos con el doblete y pensaban que en el fútbol las cosas serían iguales. A la hora del partido, el paddock suele estar casi recogido. Pero esta vez era diferente. Jugaba la “azzurra” contra España y encontrar una pantalla para verlo era la misión del fin de semana. Siempre quedaría la sala de prensa, vacía ya a esas horas de los exquisitos británicos.

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Pero en Ferrari ya lo tenían previsto. El que es grande los es para todo. La gente de comunicación del equipo rojo, con Stefania Bocchi y Luca Colajani a la cabeza prepararon un plan perfecto. Y tuvieron el buen gusto de invitar a los periodistas españoles a ver el partido en la inmensa pantalla de su “motorhome”. Era un reunión informal, casi de amigos. La prensa italiana es la que mejor empasta con la española, hacemos migas en el paddock, se nota que tenemos muchas cosas en común. No faltó nada y hubo hasta una abundante merienda. Luego les dimos caña en los penaltys, reinterpretando una historia que esta vez nos sonrió. Las caras de nuestros colegas eran un poema. Un apretón de manos, las gracias por la hospitalidad y “nos vemos en Silverstone” sirvió de despedida. Tampoco era cuestión de devolverles las bravatas de los días previos, después de lo bien que nos habían tratado en su propia casa.

A mi todavía me quedaban 300 kilómetros por carretera hasta París. Bonita forma de terminar el fin de semana.

P.D. En la foto, cortesía del compañero de El Mundo Jaime Rodríguez, yo soy el que sale a la derecha del todo, con la camiseta con el número 2.

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Un carné demasiado caro

Por Álvaro Faes (21 de Junio, 2008)

La matricula, las clases teóricas, las prácticas, las tasas de examen, el material didáctico… Sacarse el carné de conducir sale por un pico. Más todavía si uno no anda muy ducho y toca repetir. En la F1 no se suspende y a nadie se le retira el permiso. Los puntos no se restan, sino que se suman. Y según se añaden mengua la cuenta corriente. A Fernando Alonso, por ejemplo, cada uno de los 109 puntos que logró en el mundial del pasado año le supusieron 2.000 euros, además de un fijo de 10.000. En total, su superlicencia, el carné que permite pilotar el monoplaza de 700 caballos, le costó 228.000 euros. Con la normativa de la temporada anterior (un fijo de 1.690 y 477 por punto) habría pagado 53.900 euros. La subida ha dolido entre los pilotos. De ahí el amago de huelga, atajado ayer mismo tras la reunión que mantuvieron por la tarde.

«No sabemos dónde va a parar todo ese dinero. La FIA dice que es para la seguridad, pero no dicen nada en concreto», explica Pedro de la Rosa, presidente de la Asociación de Pilotos, que sienten que les están tomando el pelo y por ahí viene el enfado. La reunión de los viernes fue ayer más caliente que de costumbre. El malestar dura desde el inicio de la temporada y ahora alcanza sus mayores cotas. La subida de la superlicencia les pilló desprevenidos. Simplemente la FIA les hizo llegar la factura. «Esto depende directamente de Max Mosley. Entiendo que este año ha tenido cosas más importantes a las que atender, pero nuestra petición está ahí. Tenemos que ser serios. Por supuesto que no habrá huelga, pero es necesario que nos expliquen la subida. ¿Volverá a subir igual el año que viene?», se pregunta De la Rosa.

Los pilotos no tenían demasiado margen de protesta a la hora de hablar de huelga y tampoco había demasiada unidad después de que Hamilton, que no pertenece a la asociación, se negase en rotundo. No era el único que no compartía la medida. La imagen de los pilotos no saldría muy favorecida. Jóvenes y millonarios, sería difícil de entender una medida de presión de ese tipo. El ejemplo serían los 200.000 euros que se gastó Raikkonen el fin de semana de Mónaco. En el hotel Le Meridien ganó la puja durante una subasta benéfica por un Chevrolet Corvette de 1974 que pertenecía a Sharon Stone. El finlandés pagó 230.000 por la superlicencia.

Los pilotos creen que la subida es desproporcionada y que el sistema castiga a los jóvenes con sueldos bajos en sus primeras temporadas y beneficia a veteranos con grandes contratos y una carrera en declive.

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Carrerón a la vista

Por Álvaro Faes (7 de Junio, 2008)

A petición popular, y para no hacer demasiado el ridículo, añado otro post para comentar la sorpresa que nos hemos llevado todos. Y digo todos, porque no hace ni media hora que varios periodistas españoles hemos estado hablando con Fernando Alonso y él era el primero que no se esperaba estar tan bien colocado. Contaba con mejorar los tiempos tan malos de las sesiones libres, pero no sabía cuánto. La lluvia del viernes por la mañana, luego el accidente, y tener que cumplir el sábado con el programa interrumpido les impidió probar todo el potencial del coche. De ahí la sorpresa. Las malas condiciones de la pista también igualaron potenciales y al final, Alonso fue de los que menos errores cometió.
Según lo veo, esto tiene pinta de que va a ser un carrerón: Los cinco primeros coches, de otras tantas escuderías; Alonso, colado por delante de (Rosberg) Massa, Kovalainen y Heidfeld, que se van a lanzar a por él como locos; La estrategia del asturiano, que parece bastante favorable, según los tiempos de ayer en la Q2 y en la Q3 y también según él mismo comentó. Calcula que irá “dos o tres vueltas más largo” que los de la primera línea: Y además, las malas condiciones de la pista, que castigarán cualquier error con una salida. Dijo Alonso que hay mucha goma suelta junto a la trazada y que quien pise ahí, pierde el control seguro. Todo esto forma un cóctel interesantísimo que puede hacernos vivir una carrera llena de emociones. Y lo digo bajo el riesgo de volver a meter la pata.

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Sufridor en Montreal

Por Álvaro Faes (7 de Junio, 2008)

«Me he quedado sin tracción, no podía seguir». Fernando Alonso caminaba por el paddock hacia la caseta del equipo Renault y explicaba, sin detenerse, por qué había dejado la sesión antes de tiempo, después de perder el control del coche. El cronómetro decía que faltaba media hora para terminar los entrenamientos libres cuando el asturiano confirmó que el fin de semana iba a ser complicado. Sólo tenía el decimosexto tiempo y tuvo que abandonar el trabajo. Perdió el control en la primera curva, hizo un trompo y medio coche quedó sobre la hierba, con la ruedas traseras en el aire. Sin tracción, el monoplaza no pudo regresar a la pista. Fin de trayecto en una sesión libre preocupante. Alonso, decimoséptimo y a 1,8 segundos del McLaren de Lewis Hamilton, con Piquet el último de la fila, a un mundo de distancia: su mejor vuelta fue 2,3 segundos más lenta que la del inglés. «Ha sido un viernes normal en Canadá, con el circuito muy resbaladizo», explicó el asturiano. La lluvia de la mañana apenas le había dejado rodar, aunque en los minutos finales, ya con gomas de seco, se las había arreglado para tener el décimo tiempo. Ninguna maravilla, pero nada comparable con lo que iba a llegar en la segunda tanda.

Pese a todo, Alonso no encuentra motivos para ser pesimista y cree que su tiempo de ayer no explica su potencial real. «Nos faltó media hora y seguro que habríamos mejorado algunos puestos», dijo.

En las oficinas de Renault hay dos circuitos tachados con una cruz: Montreal y Monza. Son los que peor se presentan para las características del R28, según las carencias que viene mostrando esta temporada. Habrá tiempo para pensar en la cita italiana, sobre todo cuando antes deberán llegar las mejoras que se esperan para la carrera de Gran Bretaña, en Silverstone. De momento, las cabezas pensantes del equipo sufren para conseguir un monoplaza competente en Canadá. «Todo el mundo ha tenido problemas y el coche tampoco ha ido demasiado mal. Lo que no me puedo permitir es el par de errores que he cometido», explicaba Alonso, seguro de que podría alcanzar la Q3 en la sesión de hoy.

El R28, no obstante, fue un monoplaza difícil de gobernar. Fernando Alonso sufrió tres percances. El último dejó al asturiano sin opciones de continuar con el programa de pruebas. En esa misma curva, la primera después de la recta de meta, ya había tenido problemas un poco antes. Igual que en la chicane posterior, que se saltó en una ocasión. «El viernes es un día para probar cosas y es mejor que estos percances sucedan en los entrenamientos libres, aunque no tengo toda la información que queríamos recoger, porque terminamos antes de tiempo».

La tanda de clasificación de esta tarde (20.00 horas, Telecinco) se presenta incierta para el español. El circuito Gilles Villeneuve pide el máximo trabajo a los frenos, requiere un monoplaza estable para progresar como es debido y premia a los que encuentran pronto la tracción necesaria para recuperarse de las frenadas. Todos los lugares por los que cojea el monoplaza de Fernando Alonso. El asturiano no baja los brazos porque sabe que las carreras son imprevisibles y cree que podrá entrar en la Q3 «sin muchos problemas». Lo dice a pesar de que los Williams, Red Bull y Toyota fueron ayer mucho mejores que el Renault, relegado a luchas menores y a la altura de monoplazas de segundo y tercer nivel. Cuando quedó fuera de la tanda libre, la vuelta de Fernando Alonso sólo era mejor que la de Button, Fisichella, Barrichello, Piquet y Sutil, habituales en la cola del pelotón. Todo un sufrimiento para un bicampeón del mundo que había recuperado el pulso después de que la última evolución le colocase el primero tras los inalcanzables Ferrari, McLaren y BMW.
Pero el asturiano no encuentra motivos para la preocupación. «Creo que será una carrera parecida a las tres o cuatro anteriores. La idea es que podamos entrar en la última tanda sin demasiados problemas y después salir según la táctica que tengamos preparada para la carrera. El objetivo será estar entre los siete u ocho primeros de la parrilla para poder entrar en los puntos el domingo, que es el objetivo principal para todo el fin de semana», explicó el asturiano.

La tenacidad del ovetense no le permite darse por vencido. En Canadá, donde una escudería como Ferrari no gana desde 2004, en plena dictadura de Michael Schumacher, son habituales las carreras accidentadas. El año pasado, por ejemplo, sólo terminaron doce monoplazas de una parrilla de veintidós. Además, las previsiones hablan de lluvias intermitentes y tormentas. El pronóstico para hoy asegura que subirá la temperatura. Se rozarán los treinta grados de máxima y la humedad se disparará, con un alto riesgo de precipitaciones. Las carencias del R28 apuntan a que el agua, un elemento que iguala mecánicas y premia las dotes de pilotaje, puede ser la única aliada del español.

La aparición del coche de seguridad es otra de las amenazas para el desarrollo de la carrera en el trazado de Montreal. La cercanía de los muros y la posibilidad de accidentes hace que aumenten las posibilidades de una carrera alterada. Como la del año pasado, marcada por el accidente del polaco Robert Kubica (BMW). El punto caliente del circuito es precisamente la pared derecha de la curva trece, justo a la salida de la chicane que da acceso a meta. Allí se estrelló Fernando Alonso cuando marchaba al frente del grupo en 2005 y varios pilotos, incluidos Hamilton y Kubica, la rozaron ayer sin consecuencias graves

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