Últimas noticias
- Colorín, colorado…
- Briatore, fulminado
- Al volante en el infierno verde
- La F1 se parte en dos
- Charla con Alonso (y III): “Suiza no es Asturias, pero se le parece”
- Charla con Alonso (II). “Estar en Ferrari sería inolvidable”
- Una charla con Fernando Alonso (I)
- Un “Gran Premio” para Oviedo
- Alonso, el mejor taquillero
- Punto y desmayo
Categorias
Archivo
- Noviembre de 2009
- Septiembre de 2009
- Julio de 2009
- Junio de 2009
- Mayo de 2009
- Abril de 2009
- Marzo de 2009
- Enero de 2009
- Diciembre de 2008
- Noviembre de 2008
- Octubre de 2008
- Septiembre de 2008
- Agosto de 2008
- Julio de 2008
- Junio de 2008
- Mayo de 2008
- Abril de 2008
- Marzo de 2008
- Febrero de 2008
- Enero de 2008
- Diciembre de 2007
- Noviembre de 2007
- Octubre de 2007
- Septiembre de 2007
- Agosto de 2007
- Julio de 2007
- Junio de 2007
- Mayo de 2007
- Abril de 2007
- Marzo de 2007
Dulce abandono
Por Álvaro Faes (28 de Abril, 2008)
Rebasó los límites del circuito y subió unos metros por la montaña. Guantes al graderío y saludo ante una multitud que le aclamaba desde la valla. Fernnado Alonso había abandonado por primera vez desde que participa en el Gran Premio de España. Una rotura de motor, la primera que sufre desde Monza 2006, le dejaba fuera cuando saboreaba su vuelta a la vida, cuando se sentía otra vez competitivo. No obstante, hay motivos para el optimismo. El primero que lo reconoce es el piloto, adalid del realismo y enemigo de lanzar campanas al vuelo sin ton ni son.
Su coche dejó de ser el último de los mediocres y ayer en Montmeló se comportó como el mejor de los terrenales. Logró estar al acecho ante los errores de los grandes, y por eso pudo rodar quinto cuatro vueltas, hasta que el motor del R-28 dijo basta. Se rompió en la cuarta curva del giro 34, exhausto por el esfuerzo cuando ya estaba cerca del final de su ciclo vital. Era el mismo que el utilizado en Bahrein. Pero no pasa nada. Mientras Raikkonen y Massa firmaban el segundo doblete de Ferrari, clara amenaza de dominio abrumador durante la temporada, el piloto asturiano ya analizaba datos. Su privilegiada cabeza procesa a velocidad de vértigo y ya tenía claro que este R-28 es diferente. La carrera confirmó las buenas noticias de la sesión clasificatoria. Alonso iba con poca gasolina, sí, pero no tan descargado como pudiera parecer. Fue el primero en parar, en la vuelta 16, sólo dos antes que Felipe Massa. El coche de seguridad salió tras un golpe entre Sutil y Vettel en la primera vuelta le permitió un giro más antes de visitar a los mecánicos. Volvió a la pista en su puesto natural, por detrás de los grandes, pero con la confirmación de que puede estar cerca de ellos, de que el coche que han remodelado en Enstone a su gusto no es la tortuga de las primeras carreras, casi imposible de llevar a los puntos.
Alonso no se acerca a los galácticos pero sí que puede mandar entre la clase media. Si la vara de medir son los Williams, Toyota y Red Bull, ayer se demostró que la prueba está superada. Ése era el objetivo: estar preparado para ser el primero del resto cuando los grandes fallen. Ferrari, McLaren y BMW deben repartirse los seis primeros puestos. Y como ayer fallaron dos, Fernando Alonso pudo rodar quinto hasta que el destino dijo que su periplo terminaba allí.
¡Bravo, Fernando!
Por Álvaro Faes (27 de Abril, 2008)
No hay cabida para los matices en la machada de Fernando Alonso. Sacó a pasear la varita mágica, puso toda la carne en el asador y llevó al R28 hasta el segundo puesto de tanda de clasificación. Desde China 2006, que no había un coche de la marca del rombo en la primera línea, un año y medio de travesía del desierto, al que pusieron ayer punto y final. «Bravo, Fernando, bravíssimo». Flavio Briatore pudo usar otra vez su muletilla preferida, sacar pecho y lucir gafas de sol azules en el paddock sin dar explicaciones sobre por qué su coche no anda. Alonso colocó entre los ricos un monoplaza de clase media, rodó encoraginado y terminó a una décima de Raikkonen, que le robó la pole al final. Éxtasis en Montmeló.
El ovetense salió con la mente puesta en la crono tres. El día anterior frenaba las expectativas. «Estamos como en Bahrein». Allí sufrió hasta para llegar a la Q2. Pronto se descubrió que todo iba un poco mejor. Entró en la segunda tanda con el tercer registro (1.21.347, a tres décimas de Massa) y pasó a la definitiva con el cuarto (1.20.804), cuando todos ruedan con el depósito casi seco. Ahí le ganaron Massa, Kubica y Raikkonen. El objetivo estaba logrado. Entrar con holgura entre los diez mejores. Luego llegó la locura. La pantalla de control de tiempos escupía números a toda velocidad: mejor registro personal en el primer parcial. Expectación. El más rápido de la tarde en el segundo y después… ¡primero! Montmeló entero rugió al cielo. La gloria menguó diez segundos después, cuando Raikkonen hizo cierto su pronóstico del viernes. «Es imposible no hacer la pole con este coche», dijo en un corrillo informal con medios italianos.Y cumplió. Pero ya daba igual porque Fernando Alonso volvía a ser el rey.
«Bienvenido otra vez por aquí». La ironía británica de Bob Costanduros, el eterno conductor de las ruedas de prensa de la Fórmula 1, saludó la vuelta del asturiano entre la clase alta. Desde Japón 2007, la antepenúltima carrera del año pasado, que Alonso no tenía obligación de comparecer en televisión ante medio mundo.
Lo hizo contento porque constató que el R28 ha dado el anhelado paso adelante. Salió con éxito de la operacion de cirugía en la fábrica de Enstone: nuevo amortiguador inercial, «aleta de tiburón» en la tapa del motor para mejorar la aerodinámica, neumáticos con tapacubos, un alerón delantero distinto… Toda una revolución.
Para completar el truco hubo que trabajar el viernes por la noche. Tras las sesión libre, algo olió a chamusquina entre las mentes pensantes de Renault. Pidieron a la FIA una moratoria hasta el día siguiente para pasar las verificaciones y aprovecharon el tiempo al límite. Retiraron al coche de Alonso un chasis sospechoso y le colocaron el que lleva el muleto, monoplaza de emergencia dispuesto para este tipo de menesteres.
Alonso voló en la pista, completó una vuelta perfecta y ganó a sus teóricos rivales. Esta vez, Toyota, Williams y Red Bull no le hicieron sombra. Estaba en el lugar idóneo para aprovechar fallos ajenos. Hamilton sólo llego a la quinta posición, justo por delante de Kovalainen. Los McLaren no se adaptaron bien al circuito y ya el viernes tuvieron problemas, sobre todo el finlandés. No falló el BMW de Kubica, cuarto en la parrilla y compañero en la segunda línea de Massa, tercero e incapaz de ser mas rápido que Alonso. Heidfeld cayó en un renuncio, hundido en la novena plaza y Nelsinho Piquet, compañero de Alonso, celebró la mejoría del coche con la décima plaza, por primera vez en la Q3.
Las cargas de gasolina determinarán la carrera. Todo indica que Alonso va algo ligero, y habrá que ver si es capaz de aguantar ante el empuje del Ferrari de Massa al menos hasta el primer repostaje.
La anhelada Q3
Por Álvaro Faes (5 de Abril, 2008)
¿Quién lo iba a decir? La Q3 convertida en objeto del deseo, en meta gloriosa para la confirmación de un buen trabajo sabatino. En 2007, Alonso sesteaba hasta ese momento. Cumplía con los giros justos para marcar un tiempo y superar el trámite. Después llegaba la hora de la verdad. Hoy, si alcanza la tercera tanda, termina su actuación, la labor estará cumplida y dejará que sean otros los que luchen por la pole. Cosas del destino, caprichos de la Fórmula 1, el circo donde no siempre gana el mejor piloto, donde tan importante es moverse en la pista como fuera de ella.
Revolución en el paddock, escándalo sexual mediante. Mal ejemplo Max Mosley. Una despreciable intromisión lo pone en el disparadero pero el cariz de aquel entretenimiento, caricatura sádica de un genocidio vergonzoso, no admite excusas. Media Fórmula 1 quiere su cabeza, la otra media mira hacia otro lado, disimula y solo habla en voz baja a la espera de acontecimientos.
