26 dEurope/Berlin Mayo, 2007

Democracia

Por Chus Neira

A punto de cerrar ya este chiringuito y volver a meter los pies dentro del tiesto, el azar pone en las manos de este chupatintas este poema de Roger Wolfe, tan cruel como necesario:

DEMOCRACIA

Otra maldita tarde
de domingo, una de esas
tardes que algún día escogeré
para colgarme
del último clavo ardiendo
de mi angustia.
En la calle
familias con niños,
padres y madres
sonrosadamente satisfechos
de su recién cumplido
deber electoral;
gente encorvada sobre radios
que escupen datos, porcentajes
en los bancos.

Corderos de camino al matadero
dándole a escoger el arma
al matarife.

————————————-
del libro “Arde Babilonia” (1994)

26 dEurope/Berlin Mayo, 2007

Ajenos a la perversión

Por Chus Neira

Llegó lo que la jerigonza electoral llama, por este orden, «cierre de campaña», «jornada de reflexión» y 27-M. Lo último, parafraseando a Cortázar cuando hablaba de higiene personal, para mí que procede de «la estúpida costumbre yanqui» de llamar a las cosas por sus siglas. Lo de la reflexión me rechina a falso prurito moral de la clase política y me indigna al pensar en el triste balance que arrojan quince días de propaganda y uno de pararse a pensar las cosas. Del cierre de campaña sólo diré que los que de verdad creen en estas cosas no debieran echar el candado nunca.
Me gustó, en este sentido, una cosa que dijo Celso Miranda ayer en la plaza del Ayuntamiento de Oviedo. Replicó a los que les han amenazado con sacarlos de la política que de ahí no los va a sacar nadie porque la polis es cosa pública, labor ciudadana, y otra distinta la silla del Ayuntamiento. Ojalá, Celso, aunque los campos semánticos de las bonitas palabras de origen griego las pervierten siglos de bandidaje, ya sabes.
Hoy, sin embargo, quería hablar de otras cosas y con otro tono. Hablar, por ejemplo, de un puñado de niños que revolaban por donde la fiesta de otro partido. Con banderas, sí, pero también con chucherías y refrescos, ajenos todavía –seguro– a las perversiones del lenguaje.
Los niños, ausentes de la campaña, presentes en su despedida. Siempre pasa, no importa el color político. Les dejan asomarse unas horas a esta cosa de adultos, como cuando te dejaban probar un poco de alcohol para brindar y mojar los labios. Sólo en las grandes ocasiones. Navidad, un cumpleaños, la fiesta del pueblo.

24 dEurope/Berlin Mayo, 2007

Risa nerviosa

Por Chus Neira

Gabino de Lorenzo, el alcaldón, –llamémosle así ya que durante la hora y media de monólogo reconoció que términos como «La gabinona» le henchían– se dio ayer el gusto de un acto a su medida. Sin interrupciones, sin musiquinas que le «emburriaran» fuera del escenario como le pasó cuando vino Rajoy. Sin problemas para sepultar cuatro logotipos del PP con azul Oviedo inmenso y descomunal retrato ni complejos para arrancar como lo hizo. Y sin embargo…
Antes del primer gag, Gabino había recurrido en el arranque a presentadora y vídeo. Con desiguales resultados. El preámbulo inclinó el tono al modelo de presentación de escaparate de «Un, dos, tres», y no al dramático suspense que precede a la aparición de El Hombre. El montaje audiovisual marcó, además, el inicio de una línea argumental que le pesaría como una losa (perdón por lo burdo del juego de palabras) durante el resto del mitin.
Me explico. Entre las músicas que acompañaron a las imágenes –ninguna de ellas demasiado apropiada para recinto y respetable– incluyó el «I will survive» que cantara Gloria Gaynor. Sí, esa canción que trata de un hombre que se va, abandona a una mujer y de cómo ella supera sus miedos y se da cuenta de que sobrevivirá sin él. Si yo fuera asesor de imagen de Gabino –claro, él no tiene, le viste su mujer, eso también lo dijo ayer– no dejaría que sonara esa canción si, tal y como sucedió, el discurso va a estar centrado en torno a Paloma Sainz.
No voy a comentar, pues, toda la pandorgada del tranvía y del manquinista (consulten las páginas de Oviedo) ni los mil y un chistes que hizo sobre su aterrizaje en política. Gabino ya me hizo reir otras veces. La gracia, la vis cómica, las dotes de payaso, ya se las daba por supuestas. Lo que no esperaba es que la obsesión del alcaldón se llamara Paloma Sainz.
Vale que no lo dijo así, pero ¿poner la foto de tu rival en pantalla gigante en tu propio acto aunque sea para hilar un discurso en su contra? ¿Esperar, como esperaba él –aunque rápidamente comprobó que no era así, que los de realización tenían más luces– que al cabo de un cuarto de hora iban a seguir proyectando su fotografía? ¿Darle consejos para convertirse en una gran alcaldesa? ¿Volver a citarla para hablar de Calatrava? ¿Acabar el mitin leyendo sus declaraciones del día en el periódico?
Un psicoanalista fino explicaría que Gabino De Lorenzo, en consonancia con su vocación asturiana de grandón, vino a decir ahyer que ha encontrado al fin en Paloma Sainz una rival de su talla. Que está contento, quizá nervioso, acaso fascinado. Y que, en el fondo, la carcajada esconde otros estados de ánimo. Quién se lo iba a decir.

24 dEurope/Berlin Mayo, 2007

Tristeza de candidato

Por Chus Neira

Hubiera preferido ir a ver a Aznar a Gijón. Más ahora, que anda tan suelto. Mi agenda vital me lo impedía y cambié el gran mitin por el pequeño reparto. En una esquina de Oviedo: Suarman, cinco o seis militantes, un cartelón y una caja manzanas para repartir con los folletos.
Y ni con esas. Tristeza y hartazgo han calado ya en todos: servidor, electores y candidatos. Suarman, por lo menos, lo admite. «Sí, están hartos, no me extraña, es mucho tiempo, esto de la campaña y los mítines tenía sentido en la transición, pero ¿ahora? Hay una saturación terrible. Un día nos van a dar con la manzana en la cabeza».
Y no tanto, pero incluso hubo uno que cogió el papelín y rechazó el regalín hortofrutícola con un «no, gracias, no me gusta la fruta».
No. Y aunque Suarman se comió una mientras hacía tiempo ahí parado, en mitad de la calle, sin saber siquiera él muy bien qué pintaba allí –«llevo muy mal esto, pero si hay que hacerlo, pues se hace, y luego es que decimos sí a todo, a esa piscina, al acceso… ya está bien»–, daba la impresión de que a él tampoco le gustaba la fruta, de tan exprimido que lo están dejando. Vale que se inventaron eso de que es «el superhéroe sin poderes» y que a nadie le gustaría estar en su pellejo (recién llegado, con el cargo de conciencia –supongo– de la escisión en la izquierda ovetense), pero, muchacho, tampoco hace falta que te derrumbes tan rápido. Ánimo.

22 dEurope/Berlin Mayo, 2007

Second round

Por Chus Neira

No me gusta repetirme, pero parecía oportuno dar a Paloma Sainz una segunda oportunidad después de verla naufragar con los papeles en el gran mitin del lunes. Eso fue lo que pensé después de ver en su agenda que tenía pensado repartir propaganda en el centro comercial Los Prados.
No es mala idea. Los centros comerciales son la nueva plaza pública, donde se intersecciona (¡maldición!, tanto lenguaje electoral me empieza a afectar) el anciano y la anciana, el joven y la joven, los ciudadanos y las ciudadanas. Todos. Y todas.
Aparqué el coche y divisé a lo lejos una gran estructura. Camionón, colores azules, banderolas… ¿El «motorhome» de Gabino haciéndole sombra a la furgoneta de la candidata? No. Era una campaña de esas de revisión auditiva, también con sus azafatas tratando de captar voluntarios. A la entrada de Los Prados rivalizaban con el numeroso equipo de la candidata en el reparto de folletos. «Hola, Paloma Sainz, candidata de Oviedo», repetía la muchachada a la puerta mientras te alargaban el programa. Los más lo cogían, vistazo y al bolso. Los menos, «ya lo tengo». Y alguno –lo vi– «no les voy a votar». «Pues devuélvamelo», le contestó la compañera.
Así pasaron los primeros diez minutos hasta que llegó la señora Sainz con bienvenidas de responsables del centro, que actuarían a partir de entonces de cicerones. La entrada en Los Prados comenzó como una manifestación de esas que uno se encuentra en la sede virtual de Sainz en Second Life (ese mundo virtual de internet). Mucha gente, mucho barullo. Quizá por eso los suyos comentaron algo de alejarse unos metros, de no dar sensación de batallón. Curiosamente, alguien del centro le decía lo mismo a uno de seguridad, que la siguiera, pero de lejos, por si las moscas. Y servidor practicaba la misma técnica de observación a distancia.
Ya en «petit comité», la señora Sainz pudo visitar todos los pasillos y me acordé de la canción aquella de «al lechero, al cartero y al policía saludé». Tenía también algo de «Viva la gente» este recorrido de carnicería, congelados y cajas. Tras la charla informal, los empleados dividían impresiones. Ejemplo:
–(Ojeando el programa) Mira, Oviedo, ciudad cercana.
–Imposible, yo soy de Gijón, pero no se lo dije.
La tónica general, en todo caso, era la inquietud de en qué periódico saldría la foto hoy y de que esta candidata «está en todas partes».
Efectivamente, así en internet como en el supermercado. Aunque no es exclusiva suya. En estas semanas la propaganda de todos sepulta cualquier rincón: del carrito de la compra al buzón sin contar cartelería.
Me largué del centro. Afuera todavía tuve tiempo de captar un intento fallido de las chicas de la revisión del oído. Insistían a un paisano en acompañarles al autobús hasta que, con enfado visible, les explicó que sí, que ya se lo había hecho una vez. «Y no sabes lo que me pesó; desde entonces me llaman a casa cada cuatro días, no me dejan en paz».
Da qué pensar.

21 dEurope/Berlin Mayo, 2007

Como un coral

Por Chus Neira

Llegué al Palacio de los Deportes de Oviedo entre ovaciones y batucada. En el foso irrumpía ZP como si fuese la reina del Carnaval de Río y yo trataba de ganar un pasillo bajo lluvia de banderas del PSOE y con uno de organización presionando: «Aquí no se puede estar, pasen al fondo, esto tiene que estar despejado». Éramos varios los que tratábamos de agolparnos en la grada. Otros ya habían encontrado hueco a la fuerza para deseperación de los que llegaron con tiempo: «¡Por favor, que no se ve nada!». «¿Qué quiere, señora?». «Que se vaya a otro lado, allí hay sitio». «Pues váyase usted». «¿Qué me dice? ¡Llevo aquí desde las seis y media!». «Y yo llego a la hora que me da la gana, ¡cállese ya!». Otros, por suerte, aligeraban el auditorio: «¡Ya lo vi!, ya me puedo ir».
Pero como el de organización no dejara de presionar, acabé de nuevo fuera y volví a entrar, esta vez por el foso. Zona de militancia histórica y, a lo que vi, sector crítico. Poco aplauso y mucho cachondeo. Arriba hablaba Palomilla Sainz. Tan resabiada en otros mítines y ayer, en casa, acto central, más nerviosa que una estudiante el día del oral con la lección con alfileres. Pegada a los folios, las veces que trataba de alzar la vista y avanzar dos frases me recordaba al chiste aquel de parecidos entre el Borbón y el polvorón y lo que pasa cuando le quitas el papel. Que se deshace. Los nervios no llegaron a derribar a Palomilla –lo temí en algún momento– pero sí a sonoros gazapos en momentos cumbre. Como cuando quiso dirigirse a José Luis –ese falso colegueo de los camaradas– para explicarle que hay un voto progresista en Oviedo que le dará la victoria: «Ellos lo saben, tú… No, ellos no lo saben, pero tú sí lo sabes, que hay ese voto…».
Tuvo que salir Javier Fernández a acabar lo que Palomilla no había ni empezado: caña a Gabino. La verdad, parecía él el candidato municipal, soltando a uno y otro lado con el repertorio clásico: el tránsfuga que denunció la corrupción urbanística hoy metido a concejal del ramo, el asesor que cobra más que el Presidente del Gobierno, los gastos en munición y cascos de los municipales y hasta el ganado caballar del alcalde sacó a relucir.
Más banderas para despedir a Fernández –desde el foso tapaban la entrada y retirada de candidatos– y en esto que empezó a sonar por los altavoces una voz enérgica que repetía: «¡Ista!, ¡ista!, ¡ista!, ¡Asturias socialista!». ¿Habrán traído «speaker»? No, era –con cariño– el Gordo. Pero sano como un coral, ¿eh?, que cuando la lluvia de banderas cesó para dejar ver el escenario, allí seguía Tini dando botes y repitiendo la rima fácil.
Luego se puso serio y habló de lo que hizo y de lo que va a hacer. El sector crítico que tenía delante no podía evitar chascarrillos por lo bajo cada vez que Areces se refería a esto (la nueva Oviedo-Gijón) o aquello (la regasificadora de El Musel). Menos técnico y más entusiasta, todavía lo vi a la salida del mitin trazando la línea más larga entre dos puntos para ganar el coche oficial después de haber saludado a todos los militantes, besado a sus señoras y repartido pins a sus nietas, todos ellos con el corazón repartido entre ver a los políticos y encontrar donde habían quedado con el autobús de su circunscripcción.
¿Y Zapatero? Bueno, Zapatero lo hizo fácil con aquel truco tan viejo de decirte más asturiano que nadie –lo mismo que las estrellas del rock o las vicepresidentas cuando se dejan caer por aquí–, con el otro –sólo apto para presidentes del Gobierno– de sacarse un par de gatos por conejos de la chistera de infraestructuras, y con el de sonreir mucho, cierta chulería propia de la excitación, cada vez que pronunciaba «optimismo», «ganar con humildad» o «enseñarles a perder otra vez».

20 dEurope/Berlin Mayo, 2007

Buen desandechador será

Por Chus Neira

Hoy hubiera querido seguir por el lado folclórico de la campaña. Mi idea era acercarme al rastro de Gijón donde, según anunciaban en la web, los de Andecha tenían previsto “Repartu propaganda y apaición del Tinitón”. De verdad que tenía muchas ganas de encontrarme con el muñecote de Areces, ver si repartía “los ramoninos” y, en suma, comprobar in situ si las caxigalines con que se entretiene esta gente son, por lo menos, tan divertidas como parece. Pero no hubo suerte. Se ve, al decir de unos municipales cobijados en los bajos de El Molinón, que con la lluvia habían suspendido todos. También los de IU y los del PSOE, en teoría igual de dispuestos que los de Andecha a subastar su mercancía electoral entre chamarileros, bragas a un euro y cinturones de los negros.
No deja de tener su gracia que se les llene la boca con Asturias, la sidra, la manzana, la gaita y el oso que mató a Favila y que, en cambio, cuando aparece el orvayu, tan nuestro, salgan corriendo. No lo hizo el mimo, impasible al goteo de ciudadanos y al cielo plomizo, tampoco los que ponen lo mejor de su huerta bajo el toldo (tres lechugas a un euro, señora), el de los churros o el sector de filatelia y numismática. En mi caso, regresé por donde había venido, empapado, sin crónica ni rastro del Tinitón (y siento el estúpido juego de palabras).
Así las cosas, no dispongo de nuevos elementos con los que aclarar (que a eso íbamos) el trabalenguas este de Andecha. Falto de rigor y de conocimiento del entorno, intentaré, no obstante, hacer un resumen nada periodístico: Andecha Astur es el partido tradicional del sector nacionalista-radical-madreñero; para estas elecciones, y por culpa de un regístrame allá esas actas, parece que se quedaron fuera del partido la mayoría de sus militantes y su puñadín de concejales; los que mantuvieron el nombre son, al decir de los foros en los que se tratan estos temas, los históricos de Andecha, pero representan sólo al diez por ciento de la militancia; históricos frente a mayoritarios, los segundos quisieron ir en coalición con Izquierda Asturiana (IAS) y Los Verdes-Grupo Verde bajo el nombre de Unidá; la Junta Electoral no les dejaba concurrir por utilizar el nombre de Andecha –en manos de los históricos– y al final tuvieron que retirar las referencias a aquel partido para poder presentarse.
En la calle, lo que se ve es que los históricos de Andecha siguen muy activos con su campaña gamberra: una caricatura de Areces recibiendo una bofetada con el lema “Da-yos onde más-yos duel”. Y los de “Unidá”, de colores más limpios, optan por el saneado “Xuntos podemos, xuntos por Asturies”. Las diferencias también son notables en la web. El sector tradicional de Andecha (www.astura.org/andecha) mantiene allí la caricatura de los carteles y un diseño de combate. Los renovadores de Andecha (www.andecha.com) ponen una foto de una playa (parece Llanes, como en los anuncios de coches) y el lema “l’Alternativa p’Asturies”. Acabo ya. El sábado por la noche vi a unos chavales de Unidá empapelando con su propaganda la de Andecha. Ayer ya la habían vuelto a cubrir los de la bofetada. En sus foros de Internet, unos y otros se acusan de violentos, fachas, radicales, españoles o payasos, según toque. La verdad, no sé a qué esperan para cambiar el discurso y sacar provecho de su eterno cisma. No sé, por ejemplo presentándose a las próximas como la gran coalición Engarradiella, “caña pa él, caña pa ella”. ¡Agur!

19 dEurope/Berlin Mayo, 2007

El queso y el vino

Por Chus Neira

Una feria del vino y del queso no es mal sitio para hacer campaña. En este caso (era Avilés, pabellón de la Magdalena) a la virtud del recinto cerrado se sumaba la propia de estos actos: casetas y el correspondiente itinerario. Eso facilita el reparto de propaganda, establece un recorrido, da una idea del tiempo a emplear. Por eso lo aprovecharon tantos, aunque yo sólo había ido esperando encontrarme a los del PAS-URAS, esa alianza de X. X. Sánchez con Marqués. Cuando los localicé, hacían corrillo a la entrada y la candidata por Avilés, Marta Prieto Busto contaba un chiste: “Sergio, ¿sabes el de Zapatero? Pues es Zapatero que se va al campo y se queda sin dinero, tiene que sacar, está en un sitio muy alejado y hay una especie de banco pero se da cuenta de que se le ha olvidado el Dni. “Puedo mandar a mi chófer a que vaya a buscarlo”, le dice al del banco. Y el otro le dice “No, no hace falta. Mire, el otro día estuvo aquí Ronaldo y también se la había olvidado el Dni, pero cogió un balón, me enseñó lo que sabía hacer y comprobé que era Ronaldo, así que no hay problema”. “¿Y qué quiere que haga yo?”, pregunta Zapatero. “No sé, cuénteme algo, convénzame de algo, hágame alguna propuesta”. Zapatero se queda pensando y al cabo de un rato dice “no sé, es que ahora sólo se me ocurren gilipolleces”. “¡Perfecto!”, le dice el otro, “¿cuánto dinero quería sacar?””. Sergio Marqués sustituyó la carcajada por una especie de “es que está claro”, que entendí como expresión de conformidad con la sustancia de la historieta, que Zapatero es un gilipollas.
Pero no estaban allí para esas cosas, así que X.X. Sánchez rápidamente se balanceó sobre sus zapatos, sacó quijada, frotó las manos, echó mano a un taquín de propaganda y con un “¿vamos?” empezó el recorrido al lado de Marqués. Así, siguiéndolos de lejos, parecían efectivamente la pareja cómica que no creo que quieran ser: Uno, alto como ocho cajas de sidra, de andar zancón, pelo descompuesto y mostacho comiéndole la dentadura; el otro, bajo, tirando a alfeñique pero de rasgos afilados, barbita arreglada y paso frenado. No habían dado cuatro pasos ni repartido cinco panfletos cuando se encontraron a Antonio Sabino, candidato independiente en Avilés con ASIA. Primera paradina. Tertulia improvisada. No sería la última. Efectivamente, había más candidatos circulando por la feria y los del Ayuntamiento también andaban allí de inauguración. Encuentros no siempre cordiales pero las más de las veces con algún concejal dispuesto a estrechar manos. X.X. Sánchez aprovechó para comerse un bocadillo de queso. Marqués, para hablar por el móvil y hacer un par de televisiones (con unos hizo falta tirar del trípode a todo lo que daba para que la cámara sacara entero al paisano). El resto fue un ir y venir por los puestinos con mejor y peor resultado. Aquel le decía que era amigo de Trevín, otro le recordaba que había que echar palante los quesos de la tierra, el de más allá les dejaba picotear unos quicos… Acabaron tomándose un vino cerca de donde habían empezado, rebuscaron en las páginas de este periódico hasta dar con un especial publicitario de elecciones de Oviedo y Siero y contabilizar –eso me pareció– la publicidad de cada partido. Miraron la hora y muy cordialmente, cada uno por su lado, X.X. Sánchez y Sergio Marqués se fueron a casa. Afuera ya no sonaba ni su furgoneta ni su carromato, que al llegar me había recordado –y no fui el único– a los de llevar los gochos al mercado. Con perdón.
Mañana, más.

18 dEurope/Berlin Mayo, 2007

Bostezo

Por Chus Neira

Ecuador de la campaña y servidor que se toma un respiro, como una extraordinaria de la jornada de reflexión. Vistos ya unos cuantos mítines, escuchados estos y aquellos, francamente, no sé a qué esperan a sacar las urnas. ¿Quién necesita una semana más? Y lo peor es que la maquinaria electoral ya va bien engrasada, por el rodaje, y temo que nos acabe pasando por encima en este último tramo. Dejará, es muy posible, ciudadanos tan magullados de promesa y reproche que el ejercicio del derecho al voto podría quedar reducido al alivio último de que esto ya pasó.
A estas alturas de la campaña la nadería se apodera incluso de sus extremos más folclóricos. Es lo que vi en todo el invento este de Second Life (mundo virtual de Internet) donde todos los partidos riegan su parcelita, no vaya a ser que un día la red se convierta en la que ponga los desayunos ahí afuera y ellos se queden sin tostada. Pasó, está pasando, que ahora la moda en esa gran interfaz es manifestarse con pancartonas y prender fuego a las sedes (todo muy virtual), cuando el verdadero ataque –digo yo– tendría que ser una cuestión informática de formateado de sus discos duros y colapso de sus servidores. Pero no. Aquí unos se dedican a llevar un muñequito con forma de dragón a prender fuego al tenderete de Paloma Sainz, y otros buscan la forma de encender una antorcha de juguete con la que ver arder la sede del PP de Gijón. Estos diseñan banderas de España kilométricas para inundar ese universo-pixel y aquellos plantan una de la república en el jardín de los populares. ¿Ningún hacker con ganas de estropearles el juguete unos días? Viendo el estado del patio, no es de extrañar que lo de la candidata belga y su programa de limpieza de bajos se ponga de moda. Sexo gratis y dragones de juguete. ¿Será lo próximo cambiar el punto del programa que habla de poner Wi-fi (acceso a Internet inalámbrico) gratis por otro que nos regale una Wii con el chequecito del salario social? ¿Bajarán con los impuestos las tarifas de los burdeles? ¿Prostitución pública o privada?
No, en serio. Es que uno está cansado del mitin, donde ya sólo se nota el dolor del político, ahogándose cada día un poco más con las mismas palabras, arrastrando ronqueras, echando mano de sabe dios qué pastillas para aclarar el hilo de voz. Y al otro lado contempla la idiocia máxima del ciudadano virtual o del candidato belga.
Por eso me prohibí –y mira que tenía ganas– inscribirme en la Zaplatlón de ayer (el ex ministro se hizo Cudillero-Avilés-Cangas de Onís-Infiesto-La Felguera en un solo día) supliéndolo con una cerveza en el Diario Roma, célebre bareto ovetense. Fue el jueves por la noche, y se suponía acto electoral de Rivi y los demás Ciudadanos por la Izquierda. Afortunadamente, llegué cuando ya había pasado todo: unas actuaciones que de mal microfoneadas casi nadie pudo oir y unos discursos donde –ahí sí– se hizo el silencio del que, por ejemplo, no gozan siempre los músicos en ese tipo de recintos, siempre tan bullciosos. Así me lo contaron, que ya digo que aterricé tarde y no me quedé demasiado. Lo justo para abrevar una Mahou y para que los cachorros de la izquierda ciudadana de Oviedo me enseñaran la nueva línea de carteles en la que están trabajando. Por lo visto se trata de llevar la propaganda de Rivi como si fuera un festival de punk-rock o un ciclo de películas de Tarantino.
Buenas noches.

17 dEurope/Berlin Mayo, 2007

¿Chavales? ¡bah!

Por Chus Neira

Me acerqué a Pola de Lena con la idea vieja aquella de Platón –creo– de que sólo ante la comparación surge el conocimiento. Dos mítines, misma planza, idéntica hora: Izquierda Unida y los socialistas, con ventaja de salida para los primeros por unidad móvil de la TPA en la puerta y mejor emplazamiento, la Casa de Cultura, tan céntrica, frente al Hotel de Asociaciones, donde la Renfe.
Por céntrico, me fui primero al de los de IU. Sorpresa, Rafa Palacios en el estrado. El antaño asturtxale de coletina y entrecejo fruncido es, hogaño –mira que es fea esta palabra–, un chaval mucho más estilizado, con posibilidades de ingresar, qué sé yo, de bongosero en la banda de Pau Donés, el de «Jarabe de Palo», por citar. Esa fue la impresión. Aunque su discurso –enérgico, militante, fuerte– contenía cargas profundas: (resumo y sintetizo, ojo, no es literal) «El PP dice que es el futuro, ¿cómo que el futuro? El mismo candidato de haz cuatro años, igual de triste. No, la derecha no va a ganar, pero…» Y aquí arrancaba con lo de no dejarle al PSOE la mayoría, «la medicina del despotismo de Areces». Estaba tan seguro Rafael de lo que decía, que ejemplificó el miedo socialista con el cambio de horario del acto del PSOE ante la coincidencia de mítines.
¿Sería posible? ¿Y Platón, el contraste? Me largué corriendo, cuestina p’arriba, hasta el Hotel de Asociaciones. Mentiras de la izquierda real. Allí estaba Hugo Morán ante un auditorio casi empatado con el IU (quizá la cosa acabó en un ochenta y cinco a ochenta a favor de los de la coalición, pero sin garantías por mi parte). Hugo, al que un conocido llamaba Sisí Nanáh (la grafía es mía) por ser tan solícito como incapaz, explicaba que llevaba viviendo 43 años en Pola de Lena a pesar de que la oposición le adjudicaba siempre grandes y lejanos patrimonios («palacios en Oviedo»).
Volví a la plaza. Entraba Laura González en su recta final –muy breve– y explicaba que IU se gasta las perras en actuar, y no en propaganda electoral. «Efectivy», donde Hugo Morán había dos libracos, plastificado, todo color, y donde IU, folletín discreto. Tras Laura, subió Ramón Argüelles, candidato local, y se puso a hablar de las piscinas, al parecer tema crucial en Lena, porque al regresar donde PSOE Hugo Morán hablaba de lo mismo. Las piscinas, lo que habían costado.
Me alegré por los de Lena. Si el debate está en las piscinas, mal no debe de ir la cosa. Iba a volver al coche a ponerme el bañador cuando, otra vez con Izquierda Unida, un Jesús Iglesias muy enérgico hablaba de los fondos mineros. A lo que entendí, eso de los fondos es un saco roto pero administrado por los socialistas a su antojo. A ti sí, a ti no. Los de IU, no. Ellos no tiran del fondo sin saco minero, ellos tiran de la pasta de sus consejerías. «La Cuencas», resumió Iglesias, «no es un problema, es un referente».
Otra carrera por la cuestina y llegué a tiempo de Javier Fernández, misma americana –idéntico pin plata– que lo que había visto en Morcín el día antes: la derecha quiere educación y sanidad privada y el votante socialista debe convencer al vecino de que hay que votar.
A la salidad, dos paisanos y sus chapas del PSOE sacaban conclusiones:
–Bueno, a ver si ganamos a estos bandidos.
–Dicen que no son la derecha… ¡A nosotros no nos engañan! ¡Claro que a los chavales…!
–Llevas razón. La chavalería… ¡nah!. Están a lo que venga.