Autor: Cicli

Cicli

Bici

Mi Red en la Red

Citas personales

El primer paso hacia la libertad es asumir que el mayor responsable de lo que le ocurre a uno en la vida es uno mismo.

El último paso hacia la libertad es asumir que uno mismo es el único responsable de lo que le ocurre en la vida.

En el ALSA, camino de Oviedo. Abril 2009

Me oriento mejor en la clarividencia de la radicalidad, que en las tinieblas de la ambigüedad.

O como le dije a Pepe, "Navego muy mal entre grises"

Mía, de toda la vida, aunque escrita ahora.

"Los errores de los demás, nunca legitiman los tuyos...

les dan más gravedad"

No es de hace mucho, pero la cotidianeidad la confirma.

"Nunca tengo problemas, siempre tengo que buscar soluciones"

Mía , pero de hace tanto que tampoco me acuerdo el donde.

"Mi problema no es que pienso como vivo, es que vivo como pienso"

Algún día de esos en Argentina y Chile. Invierno 2008-2009

"Los principios sin precio ...

¡no son principios!"

Cicli. Febrero 2009, Los Andes Chile.

Pedaleando rumbo a Santiago.

"Los límites más infranqueables, son los que se marca uno mismo"

Cicli Febrero 2009, Malargüe, Mendoza, Argentina. Tomándome un respiro en el duro camino de la vida

"La sabiduría no es saber cosas de la vida, es...¡ponerlas en práctica!"

Cicli, 15 de Enero 2009, San Martin de los Andes. Tras los días de "La Villa"

"Después de ganar la guerra queda lo más dificil...

ganar la paz"

Cicli, verano del 2008 Menorca. En algún momento entre maleta y maleta.

"El dialogo es como la agricultura, el que habla siembra, pero el que escucha...

cosecha"

Cicli, en algún momento de mi vida.

"El azar es azar...

la suerte es trabajo"

Cicli, Julio de 2008 Menorca.

"El camino se descubre día a día pero ...

el destino hay que tenerlo claro con antelación"

Cicli , Julio de 2008 Menorca, pero es el resumen de los últimos 20 años de mi vida.

"El dinero es la medicina de la vida , pero como siempre...

lo mejor es no estar enfermo"

Cicli , Julio de 2008 Menorca. Pensada haceee... uff

Procuro no construir mi vida con los ladrillos que no tengo.

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CRÓNICAS MORAS crónica XXV: Ni en la mayor de las pesadillas, ¡como cambia la vida en dos días!

admin (17 de Mayo, 2010)

JUEVES 8 ABRIL 2010   DIA  96
DOUAR AREMD (Casa de Omar) –  El nombre del sitio depende de donde se considere que termina el día, o esta crónica.

El día comenzó en casa de Omar. Desayuné solo, aunque el me acompañó con su presencia. Tiene una herida en la boca, por eso solo tomó te. Por cierto, ¡¡¡vaya mermelada de higo que prepara su señora!!!

Luego lo acompañe a su tienda, en la ruta de aproximación al Toubkal, que es donde dejé la bici y mis cosas. Reparé la avería del frenado de la bici. Era lo que yo pensaba, aunque en el primer intento de reparación días atrás me equivoque con la herramienta.
La superficie de las zapatas de los frenos con el uso, el polvo y el agua pueden llegar a transformarse, adquirir un estado como cristalino. En este estado lo que hace contacto con la llanta no es goma, sino otro tipo de material, que es preciso eliminar. En el primer intento intenté eliminarlo con una lima, le hice “cosquillas” En este segundo y definitivo lo eliminé con una herramienta de lijar de fabricación casera, sobre la que pienso extenderme más en profundidad en una nueva sección que pienso iniciar sobre reparaciones ciclo-viajeras.

A media mañana le dije a Omar que a las tres iba a subir corriendo hasta el campo base del Toubkal, en este momento se empezó al liar.

Pero antes de continuar es preciso, para comprender lo que ocurrió en el día de hoy y noche de mañana, entender una definición que la situación vivida, y sobrevivida hoy, ha terminado de perfilar sus límites semánticos.

BOBO: Dícese la la persona de buen corazón, que ante la presencia cercana de jetas, caraduras, sinvergüenzas, y también personas bien intencionas, y esta última es la aportación de hoy, experimenta un desplazamiento en el espacio psico-social. Los jetas, caraduras, sinvergüenzas, y también personas bien intencionas, ejercen una fuera sobre el bobo que no es capaz de contra-restar, por la simple razón de que no se entera. Esta fuerza es la que genera el desplazamiento del bobo en el espacio sico-social.
El bobo solo se entera cuando ya ha sido desplazado de su espacio  sico-social, y por lo tanto ya no puede contrarrestar dicha fuerza puesto que ya ha sido desplazado. Dicho de otra manera.
El bobo solo se entera de que es bobo después de haber hecho el bobo. De eso puedo yo dar clases magistrales, entre ellas la experiencia vivida ayer.

A las tres menos cuarto me preparé para ir a correr y en ese momento Omar me comunica que estan preparando un tajim, una cazuela de comida para nosotros. Yo me cabreo pues es meterme en una encrucijada innecesaria.  Si como apuro el tiempo que tengo para subir y bajar con un margen de seguridad. Si no como tengo miedo de que le pueda parecer mal, que yo ejerza de invitado que desprecia su comida. Evalúo las posibilidades y decido comer rápido, para ir a correr después. Lo que no evalúo, y es el gran fallo del día, es que le puede parecer mal a otras personas todas las situaciones derivadas de comer y subir con menos margen de tiempo. No creo que a Omar le hubiera parecido tan mal el no comer el tajim, como a mi mamá, y a otras personas todo lo que ha derivado de comerlo.

Subo aceptablemente teniendo en cuenta que no me calzo unas “zapas” de correr en serio desde Septiembre, en Navidad unos pocos días sueltos. Voy tomando tiempos cada 100 metros de desnivel ascendido, para hacer una estimación de mi posible tiempo en 1 km vertical. A las 2:05 de salir del puente de Douar Aremd estoy tocando la pared del primer refugio. Tengo las manos frías, los dedos gordos bastante insensibles. No pierdo demasiado tiempo e inicio el descenso rápidamente. Como la última barrita de cereales del Día que me queda en el equipaje, una meada, bebo en el cazo que he subido conmigo, y “pabajo”, con la gravedad como amable compañera, que no sentimental.

No corro muy fuerte, estoy cansado, desentrenado, y además no quiero estar mañana hecho polvo de las agujetas. No hay mucha luz, estoy en sombra permanente, pero se ve bien. A medida que bajo cada vez hay menos luz. Hay más sombra pues estoy más encajonado, y además el Sol esta más bajo. La noche envía su mensajero. Poco a poco empiezo a tener las sensaciones de la salida a las 05:00 de la carrera de Picos, a la luz de las linternas frontales. Tengo que hacer un esfuerzo extra para encontrar cada apoyo, esfuerzo extra que se traduce en tener que correr cada vez más despacio, y no por falta de fuerzas. En las cercanías del puente que cruza el río una única vez en toda la subida no puedo correr, definitivamente no puedo correr. Puedo caminar medianamente rápido, pero no correr. Aquí empieza a imponerse no por convicción sino por imposición la estrategia Siniestro Total, “Ante todo mucha calma” La “calma” llega al extremo de tener que “palpar” con el pie el suelo antes de apoyar el pie.
En esta situación me cruzo con un señor que sube guiándose por su frontal. Me dan ganas de pedírselo, aunque no lo hago. El error fue mió y he de ser yo quien asuma las consecuencias. Eso de “déjame el frontal y fastídiate tú” no va conmigo.
A los pocos minutos me cruzo con otro que se me ofrece como guía. Le pregunto cuanto me cuestan sus servicios hasta donde quiero ir, las luces que ya llevo viendo un rato, 200 dirham me pide, unos 20 euros por 10`-15`de trabajo. Me pareció tal abuso ante la necesidad ajena que le dije que no, asumiendo todas las consecuencias. Luego como BOBO que soy empecé a hacer razonamientos justificadores de su comportamiento usurero, como que el entendió hasta el pueblo, lo cual implica los 4 km más de pista de los que ya me extendí en la crónica del día en que llegué a Imlil.

Continué bajando a “palpo con el pie” hasta que llegué a un punto donde perdí la senda. Había una canalización para un arroyo que corría tempestuoso y ruidoso, y eso hizo que no encontrase el camino. Busqué, rastreé, y decidí lo más sensato. Quedarme parado hasta que tuviera luz para continuar. Sabía perfectamente lo que esto significaba, pasar toda la noche al raso, a más de 2000 m de altura, y casi “en pelota”, no iba a ser divertido.
Podía ocurrir que hubiera luna esa noche y poder continuar cuando saliera, pero preferí no contar con ello y ponerme en lo peor. Si ocurre lo peor ya estoy preparado, sino eso que tengo ganado. También sabía que sucumbir a los cantos de sirena de la luz del pueblo que estaba viendo desde hacía rato, suponía un riesgo muy elevado de sufrir un accidente de consecuencias impredecibles.

Al principio fue agradable, sabía que no iba a continuar así mucho tiempo, la naturaleza no cambia por nadie. Me senté en una laja, una piedra grande, plana y con la inclinación ideal para mantener cómodamente la posición fetal.

Esta es la laja donde comenzé mi particular noche en la montaña.

Me entretuve viendo desaparecer estrellas detrás de la línea de cumbres.
Al rato empecé a sentir que comenzaba su ofensiva mi principal enemigo para esa noche, el frió y su consecuencia la hipotermia. Tenía toda la superficie de mi cuerpo expuesta al aire, afortunadamente no hubo viento. Tenía que buscar, y a ser posible encontrar, un cobijo.  En las cercanías había una cabaña, me acerqué y estaba cerrada con un candado. Las paredes eran de piedra, por lo que en el hueco de la puerta pude meter la mayor parte de mi cuerpo, con la espalda apoyada en la puerta de madera, ¡menos mal que no era de metal como la mayoría! Se noto el cambio, por un rato estuve confortablemente abrigado. Pasó lo que suponía que iba a pasar, y el rato se terminó.

Comencé a sentir frío de nuevo. Ni la posición fetal ayudada por una piedra debajo del culo, y mi gorra visera entre ambos como aislante fueron suficientes. Cada poco tiempo me levantaba con la finalidad de hacer algún ejercicio que aumentase mi metabolismo, y con ello proporcionase algo de calor. Flexiones y algún ejercicio con los brazos fueron la tónica. Medité bien la situación y concluí que quedaba aun mucha noche, que en algún momento iba a tener que pasar al plan “B”, y en ese caso cuanto antes mejor. Las consecuencias negativas no iban a cambiar por esperar, las positivas si y mucho …¡entre en la cabaña!

Dado que no tenía la llave del candado, ni la posibilidad de pedírsela al dueño, entré por otros medios más directos, rápidos y expeditivos. Seguramente mi intención de ir mañana por allí y pagarle los desperfectos sea otra bobada de bobo. Puedo meterme en un problema legal por “cantar”, como le decía un galeote a Don Quijote en el momento de ser liberado por el. Lo fácil, cómodo y seguro  es callarme la boca, pero quien metió la pata fui yo, y no un tercero, por eso no ha de ser el quien pague los platos rotos, que además no sabe nada de nada del tema.

Se notó y mucho la entrada. Dentro no estaría a muchos grados más, pero si lo suficiente para notarse. Afuera había muy poca luz, pero dentro la oscuridad era absoluta. Tuve que hacerme una composición de lugar no del interior, sino solo del metro cuadrado anexo a la puerta. Solo podía palpar con mis manos, y escuchar los diferentes sonidos que de ello se producía. Concluí que aquello no estaba habilitado para dormir. No había kilims apilados en el suelo, ni mantas para usarlas de lecho y techo. Era el almacén de algún puesto de bebidas de los que hay en el camino. Además lo tenía todo apilado a la puerta por lo que no me atrevía a continuar la exploración les lugar, temía una caída encima de no se que, sería el colmo. No continúo la bajada por miedo a caerme, como para caerme ahora que estoy lo mejor guarecido posible.

Así pasé no se cuantas horas. Buscando y encontrando la posición fetal, con mis brazos y codos dentro de la malla para perder el mínimo de calor, hasta volver a perder la posición pues el saco lleno de botellas de cristal donde me apoyaba de “desarmaba”  Estuve así hasta que comenzó la penumbra que avisa que el amanecer esta cercano. Estaba ansioso por vivir este momento, cada vez que cambiaba de posición aprovechaba para abrir la puerta y mirar si se producía este soñado, soñado literal, momento.   Cuando comenzó a aclarar la ladera de enfrente me emocioné, y quise comenzar el resto del descenso, pero lo pensé mejor. Me he pasado un montón de tiempo aquí, horas de frío, dolor por las posturas forzadas, hambre no a pesar de que no comer prácticamente nada desde las 15:00, por la sencilla razón que en estas situaciones el cerebro tiene cosas más importantes de que ocuparse. Me he pasado un montón de tiempo aquí por falta de luz y evitar un accidente, como para tenerlo ahora por precipitarme solo unos minutos. Decidí quedarme hasta que hubiera luz suficiente como para iniciar el resto del descenso con un mínimo de seguridad.

La caseta donde pasé la mayor parte de la noche.

En un par de “ratos de posición fetal”, esa fue la unidad de medida del tiempo  esa noche, llegó el momento. Como suponía la continuación del camino estaba delante de mi, pero en la oscuridad no se podía ver. No tuve ningún problema en el resto del descenso, pero si cuando llegué a bajo. No fui a casa de Omar, no sabría encontrarla, además todas mis cosas estaban en el albergue que hay junto a su tienda. Fueron dos horas más de pasar frío, el amanecer suele ser el momento más frío del día.

Ha sido una experiencia desagradable y dura, pero una experiencia. Ya se sabe que lo que no te mata te hace más fuerte. Cuando me paré solo tenía un objetivo, llegar vivo y entero a mi bici y lo he conseguido, pero a sido duro, muy duro. Ha sido bastante más duro que la maratón de un Ironman. Allí se pueden hacer muchas cosas activamente para engañar al dolor, al sufrimiento aquí no. Allí el dolor es principalmente físico y además uno se ha preparado para ello, aquí no. Aquí a sido repentino, sorpresivo y sin preparación. Aquí uno solo puede joderse y aguantarse en el sentido más extremo del término. Eso implica no hacer ninguna tontería, como ponerse a bajar en medio de la noche por no soportar más las incomodidades del periodo de supervivencia. Eso implica soportar la incomodidad en tiempo que esta dure, y en mi caso sin poder saber cuanto durará.

En ningún momento he sentido, ni de lejos, mi vida en peligro. No he sentido un frío insoportable, “solo” un frío continuado soportablemente molesto. El dolor físico de la postura fetal ha sido igual o peor que el frío. En la laja estaba “cómodo” después fue imposible encontrar un acomodo medianamente soportable. No lo encontré únicamente por la falta de luz, seguro que lo había. Afuera estaba “cómodamente” sentado, dentro no fui capaz de encontrar el aposento adecuado. Los sacos llenos de botellas de vidrio se deformaban a cada poco.
Tampoco me ayudó en nada el no saber en ningún momento la hora, y hacer un cálculo para administrar mis recurso sicológicos, y es que lo “del Polar” tiene tela. 4 de 4, pleno al 4. 4 viajes y en los cuatro me ha dejado tirado. Turquía. Patagonía I. Patagonía II, y este, pero sobre este tema ya me extenderé con más detalles. Después de lo anterior tener que leer que soy un desagradecido por que me reparan el pulsómetro sin cargo, cuando me ha dejado tirado en medio de la faena TODAS las veces, tiene … eso que estáis pensando.

Lo dicho, después de la nochecita, “el Polar” de vacaciones.

EQUIPO DE SUPERVIVENCIA:
– Un BOBO, supervivente pero bobo.
– Un par de zapatillas de correr por el monte.
– Un par de calcetines.
– Unas mallas ultrafinas y con unos cuantos agujeros, hay que optimizar recursos.
– Unos calzoncillos, sobre todo para tapar los agujeros de las mallas.
– Una camiseta térmica de Joluvi que es la bomba. Por supuesto como con todo que “se sale”, ya no se encuentra.
– Una gorra visera.
– Unas gafas graduadas no se Sol.
– Dos correas muy ligeras para llevar un cazo.
– Un cazo de inox.

Categoría: General Comentarios Comentarios (9)

9 Respuestas a “CRÓNICAS MORAS crónica XXV: Ni en la mayor de las pesadillas, ¡como cambia la vida en dos días!”

  1. Beni Escribió:

    También de las peores pesadillas se despierta.
    Saludos

  2. Suso Escribió:

    Las noches en esas condiciones se hacen muy largas, lo sé por experiencia. El frontal es la herramienta más valiosa de un montañero. Un abrazo.

  3. Diego. Escribió:

    Jo-der la verdad es que nos estas demostrando que el paso del tiempo mellará aptitudes pero no actitudes. Muy buen ejemplo de autocontrol basado en la aceptación (que no resignación) nos has brindado con tu odisea… pura supervivencia vamos.

  4. CICLI Escribió:

    SUSO: Veo que lo has entendido, tu lo has dicho de un montañero, no de un BOBO.
    DIEGO: Solo pensaba en mi proyecto, como en la pancarta de meta de un Ironman, si me descuerno por la montaña se termino el proyecto (pestaña superior)

  5. Manuel Vidal Escribió:

    Increible, pero arriesgar la vida no quita de bobo, y riesgos hubo unos cuantos. Lo dice uno que algo te conoce y que admira tu fortaleza en mas de un sentido, pero no está de acuerdo con estos retos extremos cuando se salen de un cierto mínimo control que si se debiera ejercer. Un Abrazo de Manuel Vidal. Llegué a esta web porque te escribía un mail de una metedura de pata mía (también por bobo) por irme 8 horas sin equipo ni bebida ni comida por un monte que por no ser complicado me complicó, pues lo recorrí sin conocerlo por un valle que estaba lleno de espinos en su tramo final en el que ya se me hizo de noche, y por supuesto pensaba que subir sería mas corto que regresar, y al final me encontré dos repechos que creí eran la cima y tuve que hacer 2 collados mas dentro del mismo puto valle, lllegar al collado cima y bajar por la ladera opuesta hasta un refugio al que llegué sediento a la 1:45 de la noche. Eso si, la búlgara que estaba de recepcionista nocturna a esas horas estaba tan buena que creí que había llegado al paraiso de los vikingos y que era una walkiria. Saludos, y hasta pronto.

  6. mongolin Escribió:

    dejate de tonterias y trabaja hijo de puta

  7. mongolin Escribió:

    quieres vivir del cuento
    vete a tomar por el culo
    que seguramente te lo dejarian como la bandera de japon
    maricon

  8. mongolin Escribió:

    sois todos iguales
    vete a la mina
    vete a la mar
    vete al andamio
    y a todos los que trabajamos
    y no nos toques los cojones
    mangante

  9. mongolin Escribió:

    lo mismo para los que le rien las gracias
    zoquetes
    mongolinos

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