Horas de barro frente al mar

Por Ana Paz Paredes (26 de Julio, 2009)

ASTURIAS EN LAS MANOS/ El ceramista José Ramón Lobato recomienda, a los amantes de la costa cantábrica, realizar la Senda Norte, en el concejo de Castrillón

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Nunca mejor dicho que el tiempo se detiene en el taller del ceramista José Ramón Lobato, en San Juan de Nieva, Castrillón. Las horas de barro están paradas, esperando a que el horno devuelva, generoso, el trabajo surgido de la capacidad creadora de este hombre, que un día dejó su profesión de economista, tras iniciarse en un taller de cerámica en el País Vasco. Desde entonces pasaron veintidós años y muchos relojes, una de las piezas que más fama le han dado. Relojes peculiares, de formas onduladas y redondas, con un esmalte surgido de la conjunción de quince productos químicos que dotan a su obra de un brillo único y de una personalidad propia. «Una cocción reductora hace que el barro se torne negro y que el esmalte se quede metalizado», explica.

Un peculiar diseño de hórreo y paisaje astur, así como numerosos árboles (e incluso «alguna árbola») con caras amables; candelabros, marcos para fotos, jarrones, pequeños colgantes y parejas de palomas arropan a su creador en el taller, que se asoma al paisaje dunar que lleva a la playa de San Juan, mientras señala con un brazo hacia la costa para recomendar al viajero uno de sus paseos favoritos: «La Senda Norte», en Castrillón, partiendo desde la playa de Arnao y finalizando en el playón de Bayas, una ruta por la costa que otros optan por realizar en sentido inverso. En total, unos diez kilómetros que se pueden recorrer entre cuatro a cinco horas. A pie o en bicicleta.

Desde la playa de Arnao, donde se encuentra el viejo castillete de la mina submarina de carbón de la Real Compañía Asturiana -valiosa muestra de arqueología industrial-, se continúa en dirección Oeste, teniendo como punto final el playón de Bayas, atravesando las playas de El Puerto, La Llada, Bahínas, Munielles o Santa María del Mar, entre otras. Desde sus miradores pueden contemplarse las islas de La Ladrona y de La Deva. Eso sí, no es una senda fácil, pues consta de varias subidas y bajadas, bien definidas por los que han hecho esta ruta como «rompepiernas»; tal es el caso, por ejemplo, de la fuerte pendiente a subir desde Santa María del Mar para bajar a Bahínas, o el ascenso al pueblo de Bayas.

No cabe duda de que el paisaje y el entorno merecen unas cuantas agujetas. Ánimo y buen tiempo para los que opten por descubrir este camino junto al mar. Y el último que llegue, si no quedan andaricas, que pague unas sidras. Qué menos.

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NO PERDERSE…

  • Conocer, en Naveces, la tienda bar Casa Demetrio, fundada en 1942. Preciosa fachada y amplio interior, donde, al tiempo que se toman un café o una cañita, pueden hacer la compra de la semana.
  • Los Alojamientos Rurales Naveces, apartamentos dúplex con mucho encanto, y el hotel Marqués de la Moral, ambos en Naveces. En Bayas, la casa rural La Texedora de Vientu. Los amantes del camping tienen instalaciones en Santa María del Mar y en la playa de Bahínas.

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(Pies de foto).  De arriba a abajo, el artesano José Ramón Lobato con algunas de sus obras; puente de madera sobre las dunas de San Juan de Nieva y pareja de palomas de cerámica, de Lobato. Debajo, una gaviota posada sobre la vieja mina de carbón de la playa de Arnao, por cuya arena pasea un hombre.  Cierra el grupo de imágenes, una hermosa vista de la isla de La Deva). Autora: Ana P. Paredes.

Categoría: Asturias en las manos, General | Comentarios(0) | Julio 2009 |

Donde el oso mató a Favila

Por Ana Paz Paredes (20 de Julio, 2009)

Asturias en las manos/ Javier Sierra, artesano de réplicas de arquitectura popular asturiana, recrea su peculiar ruta desde Cuadroveña, en Parres, hasta Llueves, en Cangas de Onís

Cuando se visita el taller de Javier Sierra, en Cuadroveña (Arriondas), a más de uno le gustaría por un instante ser Pulgarcito para vivir en una de esas maravillosas réplicas de arquitectura popular asturiana que le han dado fama. Descubrir su trabajo es como entrar en una pequeña gran Asturias: hórreos, cabañas y paneras, quintanas, molinos de agua y batanes, sin que falte la vara de hierba o el carro del país, aparecen ante la mirada sorprendida del visitante y le invita a asomarse a su interior . Si los artesanos, en general, son gente apasionada con su trabajo, en el caso de Javier Sierra la pasión es doble, pues la comparte con la misma intensidad con la que siente por su tierra, Asturias.

De forma completamente autodidacta y desde que se jubiló, su primer trabajo fue un belén que se expuso en el monasterio de San Pedro de Villanueva, obra a la que le siguieron la réplica de una casa de aldea y otra de indianos, en Colombres. Hoy son muchos los que se acercan hasta su hogar, en Cuadroveña, para pedirle que les haga una réplica de su propia casa del pueblo, labor que lleva a cabo con la misma ilusión que cuando realizó su impresionante reproducción del puente de Cangas de Onís, al que, como en cada uno de sus trabajos, no falta un detalle.

Andarín y buen conversador, recomienda un largo paseo, combinable entre coche y a pie, que parte de Cuadroveña y enlaza con lo que él define como «la senda de Cascos», asfaltada y en dirección a Cangas de Onís, para continuar, desde aquí y partiendo del pueblo de Las Rozas, por la senda peatonal llamada «el camín de Pelayo» (que llega hasta Covadonga), por la margen derecha del río Sella, hasta llegar al monasterio de San Pedro de Villanueva, hoy parador, y que es visitable. Desde allí y siguiendo el río se llega hasta el famoso «puente romano» de Cangas para, tras cruzarlo, visitar la capilla de la Santa Cruz, erigida durante el breve reinado de Favila y donde la leyenda cuenta que fue enterrado por su esposa, Froiliuba, al lado del dolmen. Finalmente, hay que seguir hasta el pueblo de Llueves, que cuenta con unas maravillosas vistas de los Picos de Europa y del propio valle del Sella. Allí, en la Peña de la Covacha, se cuenta que murió el rey Favila, hijo de don Pelayo, entre las garras de un temible oso, durante una cacería allá por el año 739, tal y como reza en una inscripción. También hay quien opta, como Sierra, por finalizar en Covadonga.

Más o menos unos 22 kilómetros en una perfecta mezcla de historia, paisaje y leyenda.

NO PERDERSE…

  • Conocer la tienda-bar Casa El Lecheru, en el pueblo de Villanueva (Cangas de Onís).
  • Para saber cómo se realiza la sidra, un buen lugar es el Llagar Casapín, en Cañanes, Arriondas (Parres). Visitas previa cita.
  • Descubrir, justo debajo de Llueves, el Molinín de Contranquil.
  • Para alojarse están, en Cuadroveña, los apartamentos rurales La Fontana y el hotel Cuadroveña.

(Pies de foto): Javier Sierra observa una de sus más famosas reproducciones, la de un molino de agua. Debajo, vista de Peñasanta de Enol desde Cuadroveña; réplica de una sus quintanas; vecinas de Llueves en el lugar donde, supuestamente, el oso acabó con la vida de Favila y, finalmente, un rincón de Cuadroveña.

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La ruta de las muyeres de la paxa

Por Ana Paz Paredes (1 de Julio, 2009)

Asturias en las manos/ La cerera Eleni Papadopoulos recomienda la senda por la que transitaban, en el concejo de Carreño, las sardineras para vender su pescado, entre Perlora y Monte Areo

Se llama «paxa» al cesto en el que las sardineras candasinas llevaban el pescado para su venta por varios pueblos del concejo de Carreño. Concretamente salían de Perlora y recorrían Prendes y Guimarán hasta llegar a la ermita de los Remedios, donde hacían un alto en el camino para descansar al pie mismo del Monte Areo, famoso por su necrópolis, una de las mayores de España, así como por los restos de un ramal del Camín de la Mesa.

Tras dejar atrás Perlora, son los diferentes pueblos y, sobre todo, los distintos verdes de su paisaje los que recuerdan que la belleza de Carreño, además de su costa, también se encuentra en sus rutas de interior. Ese mismo verde es el que hizo venir a Asturias en el año 2002 a Eleni Papadopoulos, de origen griego y nacida en Bélgica, y a su marido y dos hijos. «Primero estuvimos en Valencia, pero había demasiado sol. Cuando llegamos a Asturias en seguida nos sentimos como en casa», señala.

Eleni Papadopoulos se trajo de Bélgica su aprendizaje en el trabajo de la cera y en Candás, donde reside, elabora desde hace ya tiempo unas velas con personalidad propia, de suaves líneas onduladas y colores cálidos y apacibles. Importante es recordar que las velas están hechas a mano, sin molde alguno, partiendo de planchas de cera que elabora en su taller. Asturias también le sirve de inspiración y un ejemplo son sus velas con forma de calas, mientras que otras recuerdan las olas de un Cantábrico sosegado, además de sus trisqueles, popular diseño de origen celta.

Eleni recomienda a los que gusten de pasear junto al mar subir hasta el faro de Candás o bien caminar tranquilamente a lo largo del paseo que lleva hasta Perlora. Igualmente destaca, para los que quieran descubrir otros paisajes carreñenses, la ruta conocida como el «camín de les muyeres de la paxa», saliendo desde Perlora para finalizar el recorrido unos en la ermita de Los Remedios y otros, los aficionados a la cultura dolménica y tumular, en el Monte Areo. Se atraviesan, entre otros, los barrios de El Valle, Guimarán y Fancornio.

Según los historiadores, existen en el Monte Areo cerca de treinta túmulos funerarios del Neolítico repartidos entre Los Llanos y Les Güelgues de San Pablo. En cuanto a los dólmenes, los más visitados son «El Cierru Los Llanos» y «Les Huelgues de San Pablo».

Hace años eran «les sardineres candasines» las que, kilómetro a kilómetro y a pie, vendían su pescado por estos pueblos de hórreos con solera y viejos molinos. Que ni ellas ni éstos caigan en el olvido.

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NO PERDERSE…

  • Visitar el Centro de Iniciativa Rural, en El Valle. Se informa al viajero sobre lo que puede ver en la zona, además de sobre Monte Areo, además de otras excursiones a realizar en esta senda como es el caso de la que va desde la ermita de Los Remedios hasta La Carbayera. También tienen tienda-bar. No sé si lo habrán arreglado pero cuando yo estuve era difícil de localizar pues su señalización, en la carretera, estaba prácticamente tapada por dos contenedores de reciclaje de basura.
  • Visitar el Molín de Emilín. Los propios del lugar afirman que este afable vecino siempre está dispuesto a enseñar el funcionamiento del molino a los que estén interesados en conocer su historia.
  • Comer en Casa Sandalio, queda un poco más allá del desvío, desde Perlora, a Prendes. Sólo abren para dar comidas. Bar pequeñín, de los de toda la vida, con trato familiar, simpáticos a rabiar y con una comida muy rica y a un precio asequible. Son especialistas en orejas, chipirones, pulpo, codillo y patatas guisadas.

(Pies de foto): De arriba a abajo, Eleni Papadopoulos; área dolménica de Les Huelgues de San Pedro, en Monte Areo; algunas velas realizadas por esta artesana residente en Candás, señalización y parte de la senda de las muyeres de la paxa y tres vecinos detienen un momento sus quehaceres para observar, a la que firma este artículo,  mientras realiza un foto.

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