Estimado don Mario:

Por Ana Paz Paredes (28 de Abril, 2009)

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        Señor Benedetti. Le escribo esta carta en papel universal, osea, en Internet, aún sospechando que nunca llegará a leerla. Sin embargo, ¿acaso importa?. A veces el mundo es tan pequeño como una canica azul e igual mañana se despierta en ese hospital donde está ingresado, y se la encuentra sobre la mesita haciéndole guiños de luz en su cristal, invitándola a seguirla. De casualidad me enteré que está “malín” otra vez o, más secamente como dijo el pasado lunes su secretario, Ariel Silva, que “está internado”. Creo que si supiera que han definido así su estado les escribiría algún poema cáustico y mordaz que sonará como a “hombre ingresado por malo, pero no enfermo”, por ejemplo.

Me gustaría que supiera que yo, como otras cientos, miles de personas en este mundo, seguimos contando con Usted, compañero. Aquellas tardes incruentas sin musas ni ventanas ni aromas ni luces ni sonidos,  faltos de palabras, hambrientos de inspiración pero al mismo tiempo plenos de sensaciones, yo conté con Usted. Y no hasta dos, ni hasta diez, sino que he contado, y cuento con Usted. El trato que hicimos fue sencillo. Yo le leí y le leo. Yo disfruto sus poemas y los comparto. Incluso hasta por ello le pertenezco un poco. Porque, siguiendo su consejo, no me quedé inmóvil al borde del camino ni congelé el júbilo ni quise con desgana ni reservé del mundo solo un rincón tranquilo. No sé si he vendido simulacros. Igual si. El cuerpo e incluso más el alma es débil, pero cada vez y con el paso de los años, intento construir con palabras puentes indestructibles. Y es que  Usted, sabiendo yo perfectamente cómo y por  qué, y sin necesidad de pretextos, está en mi recuerdo. Vivir adrede es, a veces, un privilegio, porque la vida nos elige el destino y pocos son capaces de cambiar de dirección sin pedirle permiso. Vida hermosa y cruel al mismo tiempo.

Estimado don Mario. compañero Benedetti. Sólo quiero que sepa, simplemente, que ahora, más que nunca, es suyo mi aliento; que aún nos quedan sidras por escanciar; poemas por construir, autopistas de palabras que levantar. Saber que personas como Usted, o como Antonio Machado, Miguel Hernandez, Alfonsina Storni, Gabriel Celaya, Gloria Fuertes, Rafael Alberti o Pablo Neruda, entre otros tantos, existieron y existen para siempre, hacen que una se sienta  más viva y más presente ante su espejo. Es por eso que cuando digo que voy a contar, a contar hasta dos e incluso hasta cuatro y cinco, no lo digo para que acuda presuroso en mi auxilio. Es para que sepa a ciencia cierta que, allá donde esté, también Usted puede contar conmigo.

 Por supuesto, todo esto, siempre con su permiso, don Mario.

 

                                                          

 

                                             

 

                         

Categoría: General | Comentarios(5) | Abril 2009 |

Oles, verde sobre negro

Por Ana Paz Paredes (27 de Abril, 2009)

Asturias en las manos/ Begoña Gutiérrez, artesana del azabache, begona.jpgrecomienda a los que gusten de las sendas con encanto, realizar la “ruta del azabache”, buena parte de la cual se desarrolla en Oles, en el concejo de Villaviciosa.

 

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Oles es la patria de Tomás Noval,bocamina1.jpg  el último minero azabachero de Asturias, a quien tuve la inmensa fortuna de conocer. Oles también es la «casa» de Begoña Gutiérrez, artesana del azabache, mujer inquieta y creativa, de sonrisa luminosa y enamorada hasta la médula de este pedazo de tierra verde que, desde la costa maliayesa, saluda cada mañana al Cantábrico. Desde varios años esta artesana del azabache trabaja con pasión esta variedad de lignito procedente de árboles jurásicos; un carbón mineral que hace ya nada menos que 12.000 años fue utilizado por el hombre del Paleolítico para tallar sus dioses.

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Las manos de Begoña Gutiérrez, que han sabido conjugar tradición y modernidad en sus trabajos, recomiendan a los viajeros «hacer la ruta del azabache, no sólo porque hay tramos con un paisaje excepcional, sino porque, además, enseña al viajero una parte muy importante de la nuestra historia». La ruta se inicia en Tazones, donde existe un panel explicativo, y finaliza ante una antigua mina azabachera, en Oles.

Esta artesana nos recuerda que tras ir ascendiendo por las estrechas calles del puerto, siguiendo la «ruta del azabache» (P. R. AS-199), existe un camino que conduce hasta el faro, lugar desde donde se pueden contemplar unas vistas espectaculares de la costa asturiana. Una vez allí hay que buscar los indicadores que llevan al pueblo de Villar. Aunque sencillo, éste es uno de los tramos donde es fácil despistarse, por lo que no que no hay que dudar en preguntar a los vecinos, generalmente siempre dispuestos a echar una mano a cuantos a veces nos salimos del sendero marcado.

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Desde Villar sale un tramo que finalmente discurre cercano al mar y a veces entre arboleda, principalmente eucaliptos (estos acantilados son considerados por los expertos zona jurásica). Ya en la parroquia de Oles, la ruta termina en una boca de mina de azabache, en el área recreativa «la perea de los molinos», donde existe un panel explicativo sobre el origen y la explotación del azabache. La duración, entre dos y tres horas. La distancia, unos 5 o 6 kilómetros.

Hay que recordarles a los que quieran hacer una parada en el pueblo, tomar una pinta de vino y comprar un bote de detergente para la lavadora, que en la tienda bar Casa Fina senoratienda.jpgserán amablemente atendidos por su dueña y si no quieren irse sin algún bello trabajo en azabache, Begoña Gutiérrez recibe a sus clientes, mientras trabaja, en su casa taller frente al mar. Un barín con encanto, sencillo y de buen yantar es, en Oles, Casa Mina, donde hacen por encargo, entre otras cosas, unas estupendas patatas con bugre. Finalmente, en el bar La Llosa, además de buen pescado, podrán conocer la historia de quien ha hecho historia en Oles: Tomás Noval Barredo, el último minero azabachero del Principado.

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NO PERDERSE…

  • Tomar un cafetín y un pastel en la confitería Colón, “de las de toda la vida”, en el centro de la villa.  Un detalle que la singulariza es el pequeño y riquísimo trocín de bizcocho que ponen en la taza del café para acompañar. También tienen curiosos y atractivos “dulces jurásicos”.
  • El Café de Vicente. También en la villa. Arte en sus paredes y dulcería propia sobre su mesa. Ambiente bohemio, literario y familiar. Maravilloso el turrón de sidra y manzana de Jacoba así como sus mallayinos, jacobitas y el pan artesanal, entre algunas de sus creaciones propias.
  • Patear Tazones tazones1.jpgy buscar “la foto” y tomar marisco, pescado y sidra en alguna de las terrazas de los bares del puerto. Llegado el fin de semana y los días de fiesta, está a reventar de turismo, por lo que es mejor dejar el coche en el parking que existe antes de bajar al puerto mismo, para evitar luego quedar atascado abajo con el coche.
  • Para parejas en momento de “eclosión romántica”, apuntar en su agenda la habitación con jacuzzi y vistas al marhabitajacuzzi.jpg y la ría de Villaviciosa, que ofrece el hotel Mirador de Moriyón, lleno de detalles, elegante y acogedor. También tiene llegar y se encuentra a unos cuatro kilómetros de la villa.

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(Nota.- Las imágenes muestran a Begoña Butierrez trabajando frente al mar; bocamina de azabache cerrada; colección de lámparas mineras de Tomás Noval; detalle de las manos de la artesana; paisaje con vaca desde los acantilados de Oles; Fina en su tienda-bar; vista del puerto de Tazones y detalle de la habitación con yacuzzi con vistas al mar)


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Anastasia y Modou

Por Ana Paz Paredes (24 de Abril, 2009)

Anastasia es grandona y con los ojos saltones y alegres. Modou también tiene los ojos saltones pero los suyos parece que te miran llenos de interrogantes. Anastasia te atiende de forma exquisita cuando le pides que te sirva un par más de albondigas orientales, y luego hace una broma con la comida asturiana. Es simpática y al tiempo discreta, ha viajado medio mundo, -a ella le gusta el vodka, a mi el orujo de manzana-, y mientras ella dice con orgullo que es carbayona  y ucraniana, yo le digo que con esos “gueyinos” verdes y acuosos parece nacida en Cangas de Onís y criada en la Peñamellera Alta. Nos reímos. Es una mujer cercana. Modou no. Modou tiene la piel oscura. Es negro. De Senegal. Es discreto y silencioso. Modou es muy joven y anda un poco extraviado, buscando su sitio en este lugar del mundo al que llegó tras un mal viaje. Sonríe con timidez y eso ilumina, de ciento en viento, su rostro de persona digna y respetable. Le gustan mucho las patatas con salsa, y alguna vez las come lentamente y con exquisita elegancia. En otras ocasiones el camarero le invita, pero no quiere nada. Sólo, tal vez, un poco de compañía, unas palabras en chapurreado francés, un gesto como de “a ver si tienes suerte, chaval”, un poco más de calidez humana. Cuando le miro veo sus ojos llenos de nostalgia y de paciencia al mismo tiempo. O igual es resignación al comprobar que, este lugar al que vino dejándolo todo allá en su país, y parte de si mismo en el camino, no es el paraíso laboral que se esperaba.

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Sariego, camino hacia las nubes

Por Ana Paz Paredes (23 de Abril, 2009)

Asturias en las manvictoriablog.jpgos/  Victoria Casielles, artesana de la madera y residente en Sariego, se confiesa una enamorada de la ruta llamada «Las cercanías del cielo», que desde este espacio recomienda a los viajeros.

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Victoria Casielles estudió Artes Aplicadas en Oviedo e hizo ebanistería artesanal y Artes Aplicadas en Valladolid, entre otras muchas cosas. La razón fundamental es que fue «abducida» por la belleza de la madera, una pasión que ha convertido en su oficio. Desde 1983 hasta hoy esta mujer, que hace años eligió la quintana de Castañera, en Sariego, para vivir y trabajar, ha dado forma a muchos árboles, siendo sus favoritos los frutales y, entre ellos, el castaño, el nogal y el cerezo. Sus obras, tremendamente personales en ocasiones, y en otras siguiendo la tradición más pura de la artesanía asturiana de la madera, no dejan indiferente a nadie como a ella tampoco la deja indiferente, dice, la ruta de «las cercanías del cielo», donde a veces acude, no ya tanto en busca de inspiración, sino, simplenente, a mirar el mundo desde un poco más alto que de costumbre. «Con tiempo despejado es impresionante; puedes ver el Cantábrico, el Sueve y hasta parte de los picos de Europa», explica.

nubesblog3.jpgLa ruta que recomienda esta artesana puede realizarse a pie desde el barrio de Canal, aunque hay quienes llevan el coche hasta el pueblo de Villar para, desde allí, comenzar a caminar hacia la Llomba. He de confesar que los primeros 200 metros, para quienes nos definimos como «sencillos pisapraos» son un poco duros por su pendiente, pero luego no cabe duda alguna que merece la pena el esfuerzo realizado. Una vez en el alto de la Fayuca existe un camino que va paralelo a un bosque en la zona conocida como el Pozu de los Llobos. Los que quieran descansar, comer el bocadillo y hacer un parada técnica pueden desviarse hasta el área recreativa de Perriellos. Las vistas son espectaculares paisajeblog.jpgy el cielo, aunque este día viste de un azul brillante tras haber llovido, no se puede comparar con cuanto descubre la mirada puesta en la tierra y en el horizonte.

La senda continúa por praderías en dirección al tramo final, que lleva a La Campa. Los expertos señalan que en esta zona existen numerosos túmulos, aunque no resulta fácil descubrirlos. La duración aproximada del recorrido, de unos diez kilómetros, es de unas tres horas y media de ida. La altura máxima que se alcanza es de unos 650 metros en la zona del Pozu de los Llobos. La pista es muy sencilla de caminar, y resulta un privilegio disfrutarla en plenitud, pues no es una zona turísticamente muy explotada.

No sé si de Sariego se va al cielo, pero el placer de detenerse en esta ruta un instante y mirar la infinitud de Asturias no tiene precio. Y además uno siempre se puede llevar un par de nubes de recuerdo.gatoblog3.jpg

NO PERDERSE…

  • Buscar “el pozu salau” y conocer su historia y su relación con el nombre de Sariego. Así decía el historiador Carballo en el siglo XVII, que “en Sariego hay una fuente salfuginosa, que crece y mengua como el mar…”.
  • Si al llegar a Vega, capital saregana, sienten unas incontrolables ganas de rutear y no tienen ni una miga de pan en la mochila, Pilar prepara unos bocatas muy ricos en Casa Rufo, tienda-bar y estanco al mismo tiempo.
  • Conocer la iglesia de Santa María de Narzana y luego tomar la carretera que va hacia la Rimá de Abajo, pasando por Castañera. Tiene un paisaje precioso donde reina el picu Pienzu y además siempre se puede hacer una paradita para comer en “Casa Mori”. Fachada azul reconocible a kilómetros. Menú variado y rico a 8 euros por semana. Especialidad en carnes.
  • Otra opción para comer es “El Mariñán“, en el alto de La Campa. Menú muy variado por 8,5 euros incluyendo el café. Y, además, aún cuando han cerrado cocina, son tan amables de dar alimento, y con buena cara, a los que llegamos fuera de hora. Son detalles que no se olvidan. Fantástica su tarta casera de turrón. Otro lugar donde comer bien y con buena carta es en Mesón de Sariego.
  • Visitar la cueva de San Pedrín cuevablog.jpgy caminar la senda que a ella conduce. Es un poco mágica, igual por eso hasta se encuentran algún trasgu.
  • Para quienes busquen un hotel con encanto, La Casa de Narzana es el indicado. Decorado con gusto y lleno de luz, en estos días oferta dos noches (con desayuno y cena incluído, si es en el fin de semana), a 60 euros por persona.

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(Nota de la autora).- “Asturias en las manos” es un serie que La Nueva España ha comenzado a publicar, dentro de “La vida buena”, cada sábado. Bajo este epígrafe intento recoger las vivencias profesionales de los artesanos que viven y trabajan en Asturias y, al mismo tiempo, algunas de su recomendaciones sobre los lugares en los que residen en cuanto a rutas poco conocidas, leyendas, mercados, pequeños barinos donde comer rico y a buen precio, o lugares con especial encanto, para compartirlas con los lectores. La experiencia es muy grata para mi. Espero que a ustedes también les guste y que, a través de la palabra y de la imagen, les contagie un poco de esta satisfacción y se animen a recorrer estos lugares de nuestra tierra).

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