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Cazar montañas
Por Ana Paz Paredes (31 de Marzo, 2009)
Llevo unos cuantos días en este refugio de silencio, amigo Vicente, y te debo mis disculpas. También a los que, aunque pocos, se pasan por este blog y se vienen conmigo, de alguna forma, por Asturias. Pero a veces no llueve, truena o nieva a gusto de todos, aunque a mí la nieve siempre me ha gustado (los merengues picudos de la confitería “El Rialto”, de niña, me la recordaban), ni tampoco suena siempre igual de bien el CD de Fito que me regaló un rapacín de Senegal que a veces hace una parada técnica en el bar donde está la barra más “Smoke” de todas las barras de bar del Principado. Es más, seguro que Harvey Keitel “se convertiría a la religión de los amantes del vino”, si supiera de su existencia. Vicente, lectores (no sé si sois dos, tres, cuatro, cinco…?), no importa, tenemos que sacar del armario los ojos de la primavera y el corazón más verde de nuestra vida, y ponernos a caleyar como posesos por el Principado. Tengo entendido que en Amieva hay un par de sendas “a estrenar” que quitan la respiración (más por lo guapas que por lo pindias), y también me han contado que por allí se encuentra un lugar donde ponen unos arbeyos con jamón que no olvidas en tres reencarnaciones. Tengo, también, señaldá de Villaviciosa; de mirar la ría en bajamar; de comerme unas andaricas y tomar unas sidras en el bar La Playa o de admirar el Cantábrico desde el faro de Oviñana, en Cudillero. Me pregunto cómo estará el bosque en Taranes (Ponga) y si la cascada de Oneta, en Villayón, seguirá tan imponente como cuando la descubrí, por primera vez, el año pasado. Vicente y todos los que no sois Vicente, por aquí os dejo esta foto de un rincón de la playa de Bonhome, en la ría de Villaviciosa, para abriros el hambre de caleyar. La luz que nos faltaba, en el invierno, ilumina ahora nuestro recorrido. A ver si pronto salimos a cazar montañas.

