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Ferreiro caleyero
Por Ana Paz Paredes (30 de Enero, 2010)
Pepe. Yo tiendo siempre a la vena cursi y “a lo flo”, que dice una buena amiga mía cuando me apasiono de repente con un amanecer de brumona gris y luminosa sobre verde y maíz, osea, sobre un “prau”. Y, aún así, y sin mucho perifollo ni gradilocuencia, déjame al menos que desde este cachu de caleya te dé las gracias por enseñarme cuán importante es nuestro pasado rural y, sobre todo, nuestros paisanos y paisanas. Gracias también por hacerme ir, como un pez que pica en el anzuelo más atractivo, -ese magnífico museo que pusiste en pie y bien alto-, a Grandas de Salime, y descubrir una tierra con paisajes maravillosos y gente siempre dispuesta a indicarte, si te pierdes, el camino correcto. No sonarán ya tus madreñas sobre el piso de madera donde se exhiben, por ejemplo, los telares, ni se oirá tu voz apasionada hablando del molino recién construido, ni sentirá el visitante tu mirada interrogante y curiosa bajo la boina. Pepe, te perdono, eso si, que buenos amigos venidos de Barcelona, Logroño, Madrid, Sevilla o Lanzarote, se fuesen antes a visitar el museo de Grandas que mi casa, donde finalmente recalaban a cenar tras volver “maravillados” de uno de los mejores conjuntos etnográficos, no sólo del Principado, también de España. ¡Qué le vamos hacer!, tengo amigos muy inteligentes. Pepe. Es igual que te quiten llaves y te cierren puertas. Tu sombra, tu espíritu, ese sentimiento de amor por cada objeto que se desprende de cada esquina del museo, lleva tu impronta. Gracias, Ferreiro, por hacernos sentir orgullosos de aquello que, curiosamente otros, nunca le dieron mportancia. La verdad a veces es tan sencilla como un par de buenas madreñas y mucho caleyar. Que te lo digan a ti, ¿verdad?. Haxa salú.
Asturias en el Camino de Santiago. Año Santo 2010 (II)
Por Ana Paz Paredes (28 de Enero, 2010)
TRES EN UNO RUMBO AL CAMPO DE ESTRELLAS
Cada vez son más los que se aventuran por el Camino de Santiago. No sólo de Europa, también de otros continentes llegan peregrinos con sus motivos en la mochila y con Santiago de Compostela en el horizonte y destino final. De todos los caminos existentes, contando con que cada año surgen nuevos ramales, el llamado Camino Francés es el más popular y conocido. La ruta que une Saint Jean Pied de Port (Donibane Garazti) con Santiago es el eje más transitado en las peregrinaciones jacobeas. En Asturias, sin embargo, son tres los caminos principales que cruzan en dirección a la tumba del apóstol.
Destaca sobremanera en los últimos años el llamado Camino Primitivo, que es el que realizó el rey Alfonso II, primer peregrino jacobeo tras saber del hallazgo de los restos de Santiago el Mayor en el Campo de Estrellas, hoy Compostela. Curiosamente, este camino está cobrando auge entre los peregrinospor ser considerado uno de los más bellos –a pesar de algún tramo de gran dureza– y más auténticos, en el sentido de que no está tan masificado como el Francés. El Camino Primitivo se inicia en Oviedo. Fruela I, padre del Alfonso II, mandó construir una basílica dedicada al Salvador hacia el año 765. Ésta sería restaurada por su hijo Alfonso II, tras el ataque musulmán de Abd el Melik que sufrió Oviedo sobre el año 795. La iglesia del Salvador fue consagrada en el año 802, con la asistencia de siete obispos. 
Esa basílica románica es el principal antecedente de la actual catedral de Oviedo, llamada del Salvador, que es lugar de visita obligada para los peregrinos que van hacia la tumba del apóstol. Por todos es conocida la frase de «Quien va a Santiago y no al Salvador, visita al criado y deja al señor». Esta leyenda figura bajo la imagen del Salvador (escultura del siglo XIII) que se encuentra en la nave derecha, antes de llegar a la capilla mayor, adosada al pilar del arco sur del crucero (en la girola). A sus pies rezó el papa Juan PabloII en 1989. Se cree que esta imagen estaría en el ábside de la antigua basílica románica.
Con unos 320 kilómetros entre Oviedo y Santiago, el Camino Primitivo se distribuye en las siguientes etapas: Oviedo-Grado, Grado- Salas, Salas-Tineo, Tineo-Pola de Allande (aquí cuenta con la variante de Los Hospitales), Pola de Allande-LaMesa, La Mesa-Grandas de Salime, Grandas de Salime- Fonsagrada, Fonsagrada-Cadavo, Cadavo-Lugo, Lugo-A Pena da Galiña, A Pena da Galiña-Melide, Melide- Santa Irene, Santa Irene-Santiago de Compostela. En ocasiones aquellos que hacen el Camino Francés se desvían en León por el Camino del Salvador, para, una vez en Oviedo, enlazar con el Camino Primitivo. El Camino del Salvador parte de La Robla, en León, y se va distribuyendo en etapas, pasando por Pajares, Pola de Lena y Oviedo. En total, unos 120 kilómetros.
El más largo es el Camino de la Costa, cuya primera etapa tiene lugar en el PaísVasco, concretamente, es Irún-San Sebastián. En cuanto a su entrada en Asturias, la primera etapa discurre entre la localidad cántabra de Comillas y la asturiana de Bustio. A diferencia del Primitivo, este camino está peor señalizado y cuenta con menos albergues en proporción a la distancia recorrida.A partir de Bustio habrá que recorrer, hasta Arzúa, en Galicia –donde la ruta continúa por el trazado del Camino Francés–, un total de 18 etapas, distribuidas de la siguiente forma: Bustio-Llanes, Llanes-Ribadesella, Ribadesella- Sebrayo, Sebrayo-Vega de Sariego, Vega de Sariego-Oviedo, Oviedo- Avilés,Avilés-Soto de Luiña, Soto de Luiña-Cadavedo, Cadavedo- Luarca, Luarca-La Caridad, La Caridad-Ribadeo, Ribadeo-Lourenzá, Lourenzá-Abadín, Abadín-Vilalba, Vilalba-Baamonde, Baamonde-Sobrado dos Monxes y Sobrado dos Monxes-Arzúa. Con buen criterio varios miembros de asociaciones jacobeas en Asturias puntualizaron que desde La Caridad muchos peregrinos continuaban su ruta por el interior de Vegadeo hasta Abres para ya allí seguir por tierras gallegas pues cruzar en barca a Ribadeo, por aquel entonces, lo hacían pocos peregrinos. La gran mayoría optaba por seguir a pie por el tramo antes mencionado.
También hay quien opta por no entrar en Oviedo y hacer Sebrayo-Gijón, Gijón-Avilés y luego continuar el resto de etapas por el Camino de la Costa
PD: Gracias a las Asociaciones jacobeas por su desinteresado apoyo y ayuda constante para la realización de estos artículos así como a mi compañero en LNE, Miki López, “el fotógrafo de Asturias”
por ilustrar mis artículos con algunas de sus más bellas imágenes, en este caso la de los peregrinos cruzando el paso de cebra y los ciclistas en el asfalto.
Ponga, el reino del Busgosu
Por Ana Paz Paredes (22 de Enero, 2010)
ASTURIAS EN LAS MANOS/ El artesano de la madera y coleccionista de piezas antiguas de ebanistería Javier Gallina
r, destaca la belleza del paisaje pongueto y recomienda realizar, entre algunas rutas, la de Ventaniella.
El sol imprevisible del invierno, que el viajero agradece cuando se conjuga con el viento frio sobre el rostro, hace brillar con más intensidad los verdes infinitos de Ponga, quizás el concejo preferido del Busgosu, dueño y señor del bosque asturiano
.
Con el sol, aunque también con la nieve, el picu Tiatordos sigue siendo espectacular allá al fondo del paisaje mientras que, un poco más cerca, los sonidos del río, la caída de las primeras hojas, el olor de la hierba recién cortada o de la sopa caliente en un blanco plato de loza –mientras desde cualquier ventana se contempla un valle magnífico– hacen comprensible que Javier Gallinar, artesano de la madera y pongueto de nacimiento y corazón, no quiera irse nunca de este rincón de Asturias.
Quien conozca a Javier Gallinar
ya sabe que no sólo es un enamorado de los árboles y de la madera; también lo está de Ponga. Conoce como nadie las pequeñas veredas, los bosques más hermosos, los rincones donde el río se esconde de los hombres bajo enormes moles de piedra.A los 13 años, y continuando el oficio de su padre, que era carpintero, comenzó a trabajar la madera con una pasión que, además de convertirle en un reconocido artesano de tallas y creador de muebles a los que aporta una personalidad propia, le ha llevado a reunir nada menos que 2.000 piezas relacionadas con la ebanistería.
Son pequeñas joyas algunas de incalculable valor y entre las cuales se encuentran hachas, cepillos, pulidores, sierras y taladros, entre otras muchas herramientas. También colecciona objetos que no están directamente relacionados con el oficio pero dotados con un gran encanto: es el caso de un viejo organillo, un antiguo triciclo o un silencioso gramófono. Gallinar recomienda a los viajeros callejear por
San Juan de Beleño y luego ir hasta Sobrefoz para, desde allí, realizar una pequeña ruta hasta el impresionante puerto de Ventaniella. Se trata de dos kilómetros de pista asfaltada y otros dos caminando en un suave ascenso, teniendo el río a la izquierda para, tras llegar al Saltu del Ladrón, descubrir la inmensidad del puerto donde una venta, que en diferentes momentos fue refugio de arrieros y también cobijo de los monjes bernardos, comparte paisaje y ganado con una pequeña capilla que acoge una imagen de laVirgen.
Otra ruta que recomienda, en este caso para senderistas adultos y que forma parte del camino real a Ventaniella, es la PRAS-213 hacia Sobrefoz y Abiegos, con salida desde Beleño. El disfrute del bosque y el descubrimiento del puente de roca del «Pontón» habrá de esperar a que el sendero sea desbrozado. La maleza exuberante con grandes ramas de árboles formando una casi impenetrable pared vegetal en medio del camino y, sobre todo, la caída de un gran árbol que imposibilita el paso, hacen recomendable aguardar a que la ruta esté de nuevo, y si no es pedir mucho, más o menos parecida al día en que se inauguró.
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NO PERDERSE…
Aunque actualmente el Museo Gallinar de Herramientas para trabajar la madera está cerrado, los que lo quieran conocer pueden concertar una cita en el teléfono (985843057) y Javier Gallinar lo mostrará encantado.
Para comer, en San Juan de Beleño se encuentra Fonda Ponga, que ofrece un contundente y rico menú a 10 euros con tres primeros, tres segundos y «tres terceros», además de postres, a elegir. También están La Cantera y Casa Chicho. En Sobrefoz y entre otros establecimientos, Casa Benigna y Casa Severa también cocinan buenos platos de la zona.
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(Pies de fotos).– Arriba Javier Gallinar en el museo con una de sus piezas. El resto son imágenes de casas en San Juan de Beleño, árboles, vistas del pico Tiadordos desde San Juan, el puente de piedra natural en una senda local y una imagen de una postal antigua que representa una de las primeras mujeres carpinteras de Francia, de la amplísima colección de Gallinar.
crucedecaleyas@epi.es
PD. Con permiso de algún lector que se pueda pasar por estos lares, este trocín de Asturias va dedicado especialmente a “Y”, allá en Buenos Aires, que creo que en estos días hace mucho calor. Estas letras huelen a verde y a madera quemando en la chimenea; también a pote de berzas, a hierba despues de llover, a pedacín de Cabrales (ese trozo último que nadie se atreve a comer y queda expectante sobre la mesa aromando la habitación), a sidra recien escanciada y también huelen a patria querida, que a buen seguro viaja en tu corazón. Gracias por leerme, por entenderme y por acompañarme desde allá que, desde aquí, no parece estar tan lejos. Un abrazo.
El primero fue Emiliano
Por Ana Paz Paredes (14 de Enero, 2010)
Déjame que te cuente.., historias y leyendas en los museos y colecciones de Asturias: Museo Etnográfico de Quirós.
El primero fue Emiliano
En la pared de la sala de una casa tradicional asturiana, que como tal se reproduce en el interior del Museo Etnográfico de Quirós, está colgada una inmensa fotografía. Tras subir unos estrechos escalones y perder por un instante la mirada sobre el reflejo que la luz hace en el mango de metal de unas viejas planchas, es inevitable sorprenderse al levantar de nuevo los ojos hacia tan enorme retrato familiar y ver todos esos rostros que, carentes de arrugas, gesto y emociones, se reúnen en torno al hombre que está sentando en una silla, en el centro de la imagen, un paisano de cuidado bigote e impecablemente vestido con un traje de la época, al que ni siquiera falta el pañuelo sobresaliendo del bolso superior de su chaqueta. Sin embargo, tras el primer golpe de vista, hay algo que resulta chocante si se observa con mayor atención.Y es que, por ejemplo, el hombre que está de pie, tras aquel que está sentando en primer término,es de mayor tamaño que el primero, estando, sin embargo, tras él y en segundo término. Otro ejemplo, ¿sobre qué está sentada la primera mujer que así aparece a la izquierda y dónde están los pies de la segunda, que lleva una gran falda negra? La sorpresa aún es mayor cuando el visitante se percata de la pequeña estatura de los niños que,mpor la derecha, aparecen en primer término.
El truco es que no hay truco. Simplemente, nunca llegaron a posar todos juntos. La historia de este retrato de una «familia de Villar de Cienfuegos», sobre todo en los años de la emigración asturiana de principios del siglo XX, se repite, con distintas caras, eso sí, por todo el Principado. En el caso que nos ocupa el protagonista es Emiliano Álvarez. Este emigró a Buenos Aires (Argentina) y, una vez allí establecido, se hizo una fotografía de estudio y la envío junto «con unes perres» para que se procediese a realizar un retrato lo más completo posible de toda su familia. Emiliano fue el primero. Es decir, la única foto auténtica es la suya, sentado en el centro, con su perfecto bigote e impecable traje. Sin embargo, sus zapatos ya parecen haber sido retocados a carboncillo. Poco a poco se fueron añadiendo los retratos de otros familiares, retocados igualmente a carboncillo, intentando ubicarlos aquí y allá, en el espacio que quedaba libre a izquierda y derecha del «americano».
Donada al museo por Oliverio García Rodríguez, la historia de esta fotografía se conoce gracias a don Florentino, maestro que fue de Villar de Cienfuegos, que durante un tiempo se alojó en la casa de Vicente, el niño que aparece sentado con traje de primera comunión a la derecha de Emiliano Álvarez, «ese americano» que, tras años de duro trabajo en Buenos Aires, un buen día volvió a casa.
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Del “retrator” de los años 20 al “foteiro” de los 50«En los años 50, en una fiesta que se celebraba en la mortera de Alba un 15 de agosto, un hombre le pregunta a otro: ¿Viste al retrator?, y el otro le contesta: No, home, no. Nun se llama retrator. Llámase foteiru». Este texto pertenece al libro «Mirada de la memoria», del que es autora Alva Rodríguez, la directora del Museo Etnográfico de Quirós desde que éste abrió sus puertas. El libro recoge la historia del concejo en antiguas imágenes con abundante documentación sobre el día a día de sus paisanos, sus medios de subsistencia, la agricultura, la minería, la emigración, la escuela o las fiestas populares. Así, en cuanto se refiere a la historia de la fotografía en el concejo, la autora recuerda que en los años 20 la fotocomposición era muy habitual, «el retrator venía al pueblo a tirar la foto y luego las retocaba a carboncillo, con lo que los retratados aparecían en ocasiones con los vestidos más a la moda, con joyas, collares o relojes que mejoraban su apariencia». Tras tan rudimentario, aunque no por ello menos útil, «photoshop» de principios del siglo XX, los años 50 dieron paso a los «foteiros». Entre los más recordados en Quirós Alva Rodríguez cita en su libro, entre otros, a Rafa el de Trubia, Henry (Pravia), Ángel Fernández, de Figaredo, y Vicente Luengo, de Grado.
Ubicación: en la antigua plaza de abastos, en el centro de Bárzana.
Contenido: en la primera planta se reproduce la casa quirosana. También hay un lavadero con fuente, un taller de madreñero y espacios para el trabajo del lino y la lana. En la segunda planta están la escuela rural y la muestra de aperos agrícolas y ganaderos, además de gaitas y fotografías de la vida cotidiana o de la mina. La intención del museo, como se reseña en su guía, no es acumular objetos sino «ser un lugar donde se difunden unas formas de vida y unas técnicas de trabajo, además de ser un homenaje a los hombres y mujeres que los utilizaron».
Horario de invierno: de miércoles a domingo, de 11.30 a 13.30, y de 16.00 a 18.00.
(Pies de foto): Arriba, reproducción del retrato donde el centro, en primer término y sentado, está Emiliano Álvarez, alrededor del cual se irían añadiendo con los años a los distintos familiares (perteneciente al archivo fotográfico del museo ). Las otras tres imágenes reflejan diversas partes del museo etnográfico de Quirós como la escuela, la cuadra o el detalle de las planchas de hierro sobre un baul.
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Correo electrónico: crucedecaleyas@epi.es
Asturias en el Camino de Santiago (I)
Por Ana Paz Paredes (11 de Enero, 2010)
Año Santo 2010. Asturias vuelve a cobrar protagonismo, y mucho, en la historia del Camino de Santiago. Los proximos doce meses los peregrinos, tanto los nuestros, como los que vengan de fuera, pasarán cerca de su casa o de la mía. A pie, en bicicleta, a caballo, sólos o en compañía de otros, cada cual con sus razones y su mochila se harán muy presentes sobre la tierra asturiana. Acaba de empezar el año y, con él, ya hay quien ha dado sus primeros pasos hacia Santiago visitando antes San Salvador, en Oviedo. Ya conocen el famoso dicho de “quien va a Santiago y no al Salvador, visita al criado y deja al Señor”. Sobre ello y sobre algunas cosas más relacionadas con el Camino iré añadiendo al blog información sobre las rutas asturianas así como informaciones curiosas e interesantes que vayan surgiendo en torno a él, en otras comunidades autónomas. Espero que sean de su agrado.
TRAS LOS PASOS DEL BUEN REY
El año santo que se acaba de iniciar actualiza el viaje purificador que realizó en
814 el monarca asturiano Alfonso II para ver los restos recién hallados en el «Campo de las Estrellas» y atribuidos al apóstol Santiago

Calixto II dispuso que cada vez que el día de Santiago cayese en domingo,fuese ese año un año santoy jubilar. El PapaAlejandro III, en 1179, confirmó esta regla a perpetuidad. Cada siglo hay 14 años jubilares y 2004 fue el último. Seis años después son muchos los que se preparan ya a peregrinar de nuevo a Santiago en 2010 para ganar la indulgencia plenaria. De ellos, un número importante de caminantes pasará por Asturias, tierra de donde salió el primer peregrino jacobeo de la historia: el reyAlfonso II el Casto. Así, el último día de 2009 dió comienzo el año santo 2010 con la apertura de la Puerta Santa en la catedral de Santiago de Compostela. Conocida también como «puerta del perdón», que permanece tapiada excepto en aquellos años en que la festividad de Santiago, 25 de julio, cae en domingo, algo que sucede en secuencias de 6, 5, 6 y 11 años. Ya comenzó el año santo 2010, un nuevo tiempo de peregrinación en el que se incrementará de forma muy notable el número de personas que se desplazarán, por las diferentes rutas establecidas, hasta Santiago de Compostela para ganar el perdón de todos los pecados.
Respecto al descubrimiento de la tumba del Apóstol se dice que ocho siglos después de su muerte un ermitaño de nombre Pelayo vio brillar varias estrellas sobre el bosque de Libredón y así se lo dijo al obispo de Iria-Flavia, Teodomiro, descubriendo allí que la luz señalaba el sepulcro pétreo donde se hallarían los cuerpos de Santiago elMayor y sus discípulos, Teodoro y Anastasio. El obispo Teodomiro viajó a la corte ovetense donde se encontraba el rey Alfonso II para informarle de lo sucedido, cosa que ocurrió en el año 814. El rey asturiano no dudó en organizar un viaje, acompañado de parte de su nobleza, al lugar que llegó a conocerse como «Campo de Estrellas» (Compostela) y, una vez allí, ordenó levantar una iglesia de estilo asturiano para honrar y guardar los restos del apóstol Santiago; lugar donde el obispo Teodomiro acabó trasladando la sede episcopal y donde, igualmente, fue enterrado tras su fallecimiento tal y como sugiere una lauda sepulcral que se halló en la zona durante unas excavaciones arqueológicas.
De esta forma el monarca asturiano se convirtió en el primer peregrino de la historia del Camino. Creó así una primera ruta que iría acrecentándose con otras varias a lo largo de los siglos y por las que han transitado millones de peregrinos desde entonces. El descubrimiento de la tumba atribuida al apóstol Santiago trajo consigo diversos beneficios para el rey asturiano, cristianizándose la antigua «vía de Finisterre», al quedar establecida de forma oficial la existencia de la tumba del apóstol en un lugar considerado mágico, en el extremo occidental de Europa. En este sentido, cabe destacar que desde muy antiguo se creía que el mundo acababa en Finisterre y que el Atlántico era «la tumba del Sol». De hecho, cuando se inició el peregrinaje a Santiago, los antiguos peregrinos, tras visitar el sepulcro del apóstol y antes de regresar a sus hogares, se bañaban en la playa de Langosteira, en la Costa de laMuerte, lo que significaba la purificación del cuerpo.También quemaban las ropas arrojando las cenizas al mar. Esto significaba dejar atrás cargas del pasado y comenzar una vida nueva. También contemplaban la puesta de sol, como símbolo demuerte y resurrección: la muerte del Sol en el mar, y la resurrección al día siguiente, como la resurrección del alma del peregrino al que se han perdonado todos sus pecados. La peregrinación deAlfonso II a Santiago supuso para el reino asturiano un importante aumento de suprestigio frente a la iglesia toledana.
Oviedo se embelleció con importantes edificios tanto civiles como religiosos, algunos diseñados por el arquitecto Tioda. Así, mandó el rey construir o reedificar, entre otros, los templos de San Salvador, San Julián de los Prados, San Tirso, San Pedro de Nora y Santa María de Bendones. Al mismo tiempo ordenó construir la Cámara Santa en la catedral de Oviedo, donde hoy se custodian la Cruz de los Ángeles (donada por Alfonso II), la Cruz de la Victoria (mandada construir por Alfonso III) y la Caja de las Ágatas (regalada por Fruela II).
Nacido en Oviedo, Alfonso II fue hijo de Fruela I y de la reina Munia. Murió sin descendencia en el año 842. El año santo que comienza el jueves
La presencia de las mujeres en el Camino de Santiago a lo largo de la historia es especialmente relevante en su papel de fundadoras de hospitales de peregrinos, tal es el caso, por ejemplo, de las infantas Sancha y Elvira, que cedieron en el año 1120 un solar en Astorga para levantar uno.También hubo casos en que eran mujeres las hospitaleras al preferirlas a los hombres en cuanto a los cuidados de aquellos que caían enfermos. En todo caso, la mujer no peregrina en soledad, sino, en caso de hacerlo, van en grupos familiares o parroquiales. Famosa es la peregrinación de Santa Isabel de Portugal, más conocida como la Reina Santa, que acudió a Santiago, con auténtica devoción, a la muerte de su marido, el rey Dionisio. Razones políticas, acompañando a sus maridos, son las de Jimena, esposa de Alfonso III el Magno, que acudió con él a la consagración de la segunda basílica compostelana en el año 900. En el año 911 acudió Elvira, mujer de Ordoño II; en el año 924, Nunilo Jimena, esposa de Fruela II, y en el año 934 fue la reina Urraca junto a Ramiro II.
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Pies de foto: Arriba, escultura que representa a Alfonso II emplazada junto a la catedral de Oviedo. Debajo, otra representación de Alfonso; Vista posterior de San Julián de los Prados y la última imagen es la representación de la reina Jimena y el rey Alfonso III con el obispo de Oviedo.
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Argul es un tesoro
Por Ana Paz Paredes (6 de Enero, 2010)
ASTURIAS EN LAS MANOS/ El artesano de navajas y cuchillos, 
Carlos Rigodeseves recomienda realizar, llegado el buen tiempo, la ruta del río Agüeira en Pesoz, que lleva hasta uno de los pueblos más hermosos y singulares de este concejo del occidente asturiano
Argul es un pueblo inolvidable. El viajero que llega por la ruta del río Agüeira (también se accede por carretera), en el concejo de Pesoz, tierra conocida por el artesano Carlos Rigodeseves, sentirá admiración al contemplar un pueblo con una arquitectura tan pintoresca y peculiar, incluso a pesar de descubrir igualmente el deterioro que sufren algunas de sus construcciones.
Rigodeseves Riopedre lleva más de dieciséis años elaborando cuchillos y navajas en el occidente asturiano. Comenzó con un pequeño taller en El Franco que, con los años y debido a la demanda de su artículo, tuvo que ampliar a su nueva ubicación, en Barres. Reconocida es su obra, realizada con aceros especiales de corte y con maderas nobles, entre ellas el ébano y palo rosa.
La
parte manual es la talla de la empuñadura, que reproduce en parte de sus navajas el famoso «estilo Taramundi», además de otras clásicas y cuchillos de excelente filo y calidad.
Este artesano enamorado del occidente asturiano recomienda al viajero realizar la ruta del río Agüeira, conocida como PR. AS-117, que se inicia en la villa de Pesoz, donde se toma el antiguo camino a Villamarzo. Tras cruzar un bosque de castaños se ve cercano el caserío abandonado de Sequeiros. Metros antes de acceder a él hay que tomar un desvío que desciende hacia el río D’Ahío. 
El paisaje se apropia en seguida del ánimo de quien lo camina y le va llevando hasta un pequeño puente de madera que hay que atravesar y que está situado cerca de un viejo molino. A partir de aquí se reanuda la ascensión y, entre bosque y pradería, se llega finalmente a Argul. Con una distancia de 10 kilómetros (ida y vuelta), la duración es de unas 3 horas. También es posible hacer la ruta en bicicleta.
Abigarrado y de rojiza pizarra, con su intrincado callejero de túneles, galerías y pasadizos, conquista desde el principio. Tienen especial relevancia en este pueblo, ubicado sobre una ladera en la margen izquierda del río Agüeira, la ermita de San Antonio, la casa del Vilar, recorrida interiormente por un túnel de casi veinte metros, y la casa natal de Juan Alonso Villabrille y Ron, uno de los más famosos escultores españoles del siglo XVIII. 
Con apenas ocho vecinos y anclado en el pasado, no cabe duda alguna de que Argul, declarado Bien de Interés Cultural en 2004, es un tesoro. Que no nos lo roben ni el tiempo ni el olvido.
El Museo Etnológico de Pesoz. Más información en www.museopesoz.com.Cierrra los lunes. Indispensable para conocer la cultura vitivinícola de la zona.- Visitar el pueblo de A Paicega y el mirador, desde donde se observa parte del curso del río Navia. Se construyó a mediados del siglo XX para acoger a los obreros que llegaron a Grandas de Salime para construir el embalse.
Interesante el Couso del lobo, un gran cercado de mampostería de pizarra utilizado como trampa para lobos.- Para comer, en Pesoz, se encuentra el restaurante As Cortes y el bar Casanova.
- De cara al buen tiempo, anotar el área recreativa a orillas del río Agüeira, ideal para comer, descansar y con posibilidades de darse un bañito.
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(Pies de fotos).– Arriba, el artesano Carlos Rigodeseves en su taller y una imagen de algunas de las navajas que realiza. El resto de las imágenes son diversos rincones del pueblo de Argul así como el exterior del Museo del Vino, en Pesoz.
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Correo electrónico: crucedecaleyas@epi.es
Por el verde valle del Samuño
Por Ana Paz Paredes (3 de Diciembre, 2009)
ASTURIAS EN LAS MANOS/ La creadora textil Susana Suárez recomienda recorrer la “senda de los molinos”, de gran belleza paisajística y que parte de la localidad langreana de La Nueva
Susana Suárez,
creadora textil y natural de La Felguera, donde reside, es conocida dentro y fuera de Asturias por ser una de las pocas artesanas que, en el Principado, está especializada en la decoración de tejidos con pintura sobre seda. Mujer inquieta y amante de las artes plásticas, antes de dedicarse de pleno a este trabajo realizó cursos de restauración y ebanistería pero, tras descubrir esta actividad, y realizar un curso en Madrid, la convirtió en su profesión, que ejerce con éxito desde hace unos ocho años. 
Como el pintor que inunda de color un lienzo, esta artesana le da vida a su obra, siguiendo diversas técnicas, tras tensar en un bastidor un
nuevo trozo de seda blanca, ese cálido, suave y apreciado tejido que terminará siendo un pañuelo, un abanico o un bolso donde sus dibujos, tanto los geométricos como las espectaculares y personalizadas reproducciones del prerrománico asturiano, identifican sin duda alguna estos trabajos con la firma de Susana Suárez.
Ella, que tiene entre los colores al verde como uno de sus favoritos, es una asidua, en su concejo natal, de la «senda de los molinos»,
y así nos acompaña de nuevo en este recorrido que parte desde La Felguera por la AS-117 para, tras llegar a Ciaño, girar a la derecha por la LA-7 en dirección a La Nueva, localidad de la que parte la senda. Una vez dejado el coche en el aparcamiento del pueblo, se camina por la carretera hasta llegar a una curva, a la derecha, donde además de «admirar», en vivo y en directo, unos estupendos pitos de caleya en el gallinero de un vecino local, se descubre, al fondo, los indicadores del río y de los molinos.

Es todo un espectáculo dejar atrás el castillete del pozo San Luis, en proceso de rehabilitación como parte del futuro ecomuseo de esta zona langreana, para adentrarse en un completo estallido de piedra, verdes y agua. Allí, los helechos y los árboles abrazan al viajero y le animan a disfrutar de tanta belleza en uno de los rincones más peculiares del valle del Samuño, el río que nos acompaña y nos muestra algunos molinos, ahora silenciosos y tomados por el musgo y por una humedad que deja sus primeras setas en la madera de la barandilla en la que nos apoyamos.

Tras unos cuatro kilómetros, el camino finaliza en la pequeña aldea de Pumarón de Abajo. Tres horas y media (ida y vuelta) para no dejarse ningún verde en el tintero.
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- Visitar el Museo de la Siderurgia (MUSI). El centro de recepción de visitantes se encuentra en el interior de una impresionante torre de refrigeración que forma parte de la antigua fábrica de La Felguera. Organizan, además, rutas guiadas por la arqueología industrial del Valle del Nalón.
- Recomendable igualmente la visita a la pinacoteca Eduardo Úrculo, que ocupa las dependencias del antiguo macelo.
Para comer, en La Nueva, el bar Casa Joaquina sorprenderá a más de uno, no sólo por su peculiar y particularísima decoración (no se olviden de mirar también al techo), sino por su cordero a la estaca (por encargo), los tortos con picadillo o el “plato minero”. La sidra, por cierto, estupenda.- El hotel-restaurante Peña L´Agua, en Pampiedra, oferta unas habitaciones decoradas cada una con gusto, calidez y personalidad propia en un entorno envidiable. 65 euros la habitación doble. Cuenta también con carta y menú.
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(Pies de foto).- Arriba, Susana Suárez trabajando en su taller. El resto de las imágenes son el paisaje de la senda y parte de la obra de esta artesana: pañuelo de seda pintado, abanicos y una tapicería creada para el sillón que se muestra, inspirada en el libro “El Principito”. También, el castillete del pozo San Luis y la propia Susana Suárez reflejada en una señal de tráfico, a la entrada de la senda. Más abajo, en las recomendaciones, detalle de la fachada de una casa en La Nueva y otras casas vistas desde la entrada al bar Casa Joaquina).
Más información sobre su trabajo en http:// www.susanasuarez.com
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(PD).- Susana Suárez quedó finalista de los IV Premios Nacionales de Artesanía 2009, promovido por Fundesarte y convocados por el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio. El premio, que la artesana recogió en Madrid a mediados del pasado mes de noviembre, se le concedió por su colección de prendas en seda natural titulada “Prerrománica”, habiendose inspirado para su creación en algunos elementos decorativos de Santa Cristina de Lena y San Miguel de Lillo.
Correo electrónico: crucedecaleyas@epi.es
Museo de Porrúa: Una trona para tres
Por Ana Paz Paredes (25 de Noviembre, 2009)
Déjame que te cuente.…Historias y leyendas en los museos y colecciones de Asturias: MUSEO ETNOGRÁFICO DE PORRÚA (LLANES)
Una trona para tres
Ramón Cantero Riesgo, natural de Porrúa, en Llanes, era un hombre serio pero cariñoso, que no está reñida una cosa con la otra, dicen sus hijas, Marta, Geni y Rosa Luz. Falleció el 6 de noviembre de 2008 a los 95 años, dejando viuda a su mujer, Ángeles Quintana, e inacabada su libreta, la última que había comprado y en la que, junto a otras tantas, iba desgranando sus recuerdos del pasado, sobre todo lo que vivió durante la Guerra Civil, además de ejercitar la memoria escribiendo, con admirable tesón, sobre las cosas más cotidianas, como por ejemplo los días del mes: «Ya terminó mayo. Hoy empieza junio. Voy a ver si escribo el mes entero. Lunes 1. Martes 2. Miércoles 3…».
Apenas tuvo tiempo de ir a la escuela,
pero eso nunca le impidió aprender, a base de constancia, a leer y a escribir, afición que compartía con el trabajo de la madera cuando el campo y el ganado le dejaban libre algún instante. «Era muy trabajador, mucho», dice Rosa Luz, y a renglón seguido añade: «Qué pena que no haya venido antes. Mi padre siempre tuvo gana de hablar con algún periodista, le encantaba escribir». Hoy, a través del emotivo recuerdo de sus hijas y gracias a uno de sus trabajos en carpintería, Ramón Cantero es noticia por ser quien fue, ese asturiano que con su hermano Ismael construyó una de las tronas más curiosas que se puedan contemplar en cualquier colección etnográfica del Principado, y que hoy sorprende a los visitantes del Museo Etnográfico de Porrúa, donde se exhibe dentro de la muestra que reproduce el interior de una típica casa de la zona.

Ramón Cantero gustaba de trabajar la madera con su hermano Ismael. Juntos realizaron varias obras, una de las cuales fue la curiosa trona que en principio fue destinada al hijo de Ismael y, posteriormente, y según fueron llegando, a Rosa Luz, Victoria Eugenia y Marta, las tres hijas de Ramón. En ella se sentaron muchas veces, aunque ellas casi ni se acuerden, y en ella fueron alimentadas otras tantas por su madre, Ángeles Quintana. Con el paso de los años, y una vez ya mayores, la trona fue a parar al desván. «Es curioso, a veces no le damos importancia a lo que tenemos hasta que lo perdemos o alguien nos lo recuerda», señala con referencia a esta trona Marta Cantero, mientras que Geni añade que su padre llegó a realizar encargos en madera para algunos vecinos y que contaba con un torno bastante importante.

Cuando el museo abrió sus puertas las hermanas decidieron aportar, sin que lo supiera su padre y pensando que se había olvidado de ella, la trona que les había construido. Sin embargo, cierto día en que éste acudió al desván, se percató de que algo faltaba. «Se disgustó un poco cuando le dijimos que la habíamos dado al museo, no entendía por qué», dice Marta, y para explicarle nuestra decisión, cuando se le pasó un poco el enfado, «le llevamos al museo para que la viera en su entorno», añade Rosa Luz.
En ese instante en que Ramón Cantero se reencontró con la trona, colocada en el lugar que reproduce la cocina de una casa de la zona, compartiendo espacio con los recuerdos materiales donados por otros tantos asturianos, no sólo lo comprendió todo, sino que se emocionó hasta rozar el llanto. «Fue un día muy especial, le llevé engañado y al final verle tan feliz nos conmovió tremendamente a todos», dice Marta.

En la penumbra del día, iluminada por una luz de tormenta otoñal, la trona recuerda, en silencio y desde su rincón, a su autor. Hay mucho amor en su madera y es tan sutil la ternura que causa en quien la observa que parece que el paso del tiempo aún la hace más hermosa. No sé cómo terminaría este artículo Ramón Cantero. Igual en su libreta azul de páginas pautadas habría escrito algo parecido a «sábado, 7 de noviembre. Vino una periodista y me preguntó por la trona. Hablamos toda la tarde».
Los años de la trashumancia
Entre los momentos más gratos en la vida de Ramón Cantero se encuentran los años en que, llegado el buen tiempo, subían al monte. «Mi padre siempre recordaba aquellos años de trashumancia con alegría, cuando íbamos todos, mis padres, nosotras y los animales incluidos, a los pastos altos, donde estaban las cabañas, y allí pasábamos el verano», dice Victoria Eugenia, «Geni».El Museo Etnográfico de Porrúa ofrece a los visitantes una amplia información sobre cómo estaba organizada la familia llanisca, el pastoreo trashumante, los tejeros, las fiestas y la elaboración del queso y la mantequilla, entre otros aspectos. Concretamente, y respecto al pastoreo trashumante, dice que en abril «la familia al completo se desplaza del pueblo a la montaña, a las tierras comunales del Monte y Cuera, junto con sus animales, para residir hasta octubre en pequeñas cabañas de piedra. Entre otras actividades, se pastoreaba a los animales y se elaboraba queso y manteca que semanalmente se bajaba a los mercados de la zona. Hombres, mujeres y niños llevaban a cabo diferentes tareas según sexo y edad, aunque finalmente buena parte del trabajo recaía en las mujeres, que, además de hacer el queso y la manteca, tenían que llevarlo al mercado, cuidar a los hijos y la cabaña y también ayudar en las tareas que fueran necesarias».
A lo largo del siglo XX todo cambió. Las ovejas y las vacas roxas fueron desplazadas por las pintas u holandesas, que daban más leche. De igual forma, el cambio en la estructura familiar, tras la Guerra Civil, y la nueva oleada de emigración a Venezuela «abocó casi a la desaparición de la trashumancia, siendo cada vez menos los que subían al monte a pastorear, una actividad que cesó a finales de los años ochenta».
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Museo Etnográfico de Porrúa (Llanes)
Ubicación: Porrúa, Llanes. Su creación fue resultado de la donación de la finca y la casa de Llacín al pueblo de Porrúa por el matrimonio formado por Teresa Sordo y Luis Haces, porruanos y residentes en México. Se inauguró el 10 de julio del año 2000.
Contenido: Colección etnográfica representativa de la vida tradicional del oriente de Asturias. Se exponen objetos relacionados con el trabajo y la vida rural (tierras de labor, en el monte, el lavadero, la escuela, etcétera) y cuenta con salas dedicadas a mostrar ambientes como la cuadra, el lagar, la casa con sus dependencias, además de exposiciones temáticas como la de los tejeros, los oficios, los procesos textiles y los aperos agrícolas, entre otras.
Horario: Invierno. De 11.00 a 13.30 y de 17.00 a 19.00, de martes a sábado. Domingos y festivos, de 12.00 a 14.00 y 17.00 a 19.00. Lunes, cerrado. Martes, entrada gratuita. Grupos escolares, previa cita.
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(Pies de foto): La trona realizada por Ramón Cantero Riesgo que aparece, en el artículo, junto a su obra, en una de sus últimas imágenes. La entrada al museo; un detalle de los objetos que se exponen y las hijas del protagonista de esta historia: En la imagen, y de izquierda a derecha, Rosa Luz, Marta y Victoria Eugenia Cantero Riesgo, destinatarias de la trona en su infancia, posan en el exterior de la casa familiar en Porrúa. Las fotos que ilustran el apartado del museo reflejan un aspecto de su colorido exterior y la exposición que recoge el lavado de la ropa por las mujeres en el río con la tabla de lavar y el jabón. La segunda imagen, con colores llamativos, está tratada tras fotografiar el original que se encuentra en una de las paredes del museo, en grandes dimensiones, y que refleja el duro trabajo y la dura vida de los tejeros de Llanes.
Correo electrónico: crucedecaleyas@epi.es
Grandas de Salime, un paraíso en la niebla
Por Ana Paz Paredes (21 de Noviembre, 2009)
ASTURIAS EN LAS MANOS/ El artesano, restaurador y “cunqueiro” Arturo Iglesias Martínez recomienda realizar la ruta de los entornos de Grandas, donde el encuentro de los ríos Navia y Oro, el bosque y la vista del embalse sorprenden al visitante.
Asturias regala, a veces, días espectaculares en otoño. Cuando el aire frío comparte espacio con un cielo huérfano de nubes y una luz impensable en noviembre, es cuando hay que animarse, aún más, a conocer y disfrutar de las rutas que discurren por el concejo de Grandas de Salime.

Así lo aconseja el artesano y restaurador Arturo Iglesias Martínez, que desarrolla su trabajo en el Museo Etnográfico ubicado en la capital del concejo. Él aprendió este trabajo, hace unos 25 años, de manos de quien considera «el último cunqueiro», un hombre natural de Ibias. Los cunqueiros, un oficio ambulante y ya desaparecido, realizaban en madera, con el torno de medio vuelta o de pedal, la vajilla y los utensilios del hogar que luego vendían por pueblos, principalmente, del occidente asturiano. El cacho, utilizado para beber el vino, es una de las piezas más conocidas.
Capaz de rehabilitar lo que se proponga, este artesano lleva unos 20 años sorprendiendo con sus creaciones, donde conjuga la sobriedad y pureza del estilo inicial, con detalles y acabados propios. Así, las piezas más claras están hechas en abedul y fresno, mientras que las más oscuras surgen de madera de castaño envejecida. La riladeira, la mazadeira, el arameño y la canada son algunas de sus piezas más representativas. 
Enamorado de su concejo, Arturo Iglesias invita a todos los amantes del senderismo a realizar la ruta de los entornos de Grandas. Esta ruta circular puede realizarse a pie o en bicicleta. Se inicia cerca del Museo Etnográfico. Hay que subir por la pista que sigue el Camino de Santiago para luego desviarse a la derecha para ir ascendiendo por el monte Coto, a cuya cima se llega atravesando un camino arbolado.
Desd
e arriba se contempla el encuentro de los ríos Navia y Oro, en el embalse de Salime, y el cerro de La Curula. Por la misma pista se baja al valle que forma el arroyo de A Casía y, tras un breve trecho, se llega al pueblo de Robledo. De aquí se puede acortar la ruta volviendo a Grandas, primero por la carretera y mas tarde por la pista que llega hasta el barrio del Villar. En total, la duración del trayecto es de dos horas y media, ida y vuelta.
En medio de un impresionante lago de niebla matinal en donde la luz esculpe los perfiles del horizonte, las tierras grandalesas se despiertan casi flotando ante nuestra mirada, asombrada y agradecida por ese irrepetible instante de tanta belleza; una sensación que bien se puede resumir en estos versos de Alejandro Casona: «Rodando por el monte / bajó la niebla al campo. / Se enredó en las aliagas, / se despeinó en los álamos, / se prendió en los espinos, / se recostó en los pastos. Dejó todo el paisaje / con los ojos vendados».
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NO PERDERSE…..
Imprescindible la visita al Museo Etnográfico de Grandas de Salime, hoy una realidad gracias al tesón y al empeño de Pepe el Ferreiro y de la gente que con él trabaja día a día. Para más información llamar al 985627243 o también en su pagina http://www.museodegrandas.com
- Los amantes de la cultura castreña tienen otra visita imprescindible en el Chao San Martín. El castro y el museo se visitan de forma separada por lo que es conveniente tomar nota de los horarios. Para más información llamar al 985627143 o bien consultar en http://www.chaosanmartin.es
Los que gustan de conocer pueblos con encanto tienen casi una obligación ineludible con descubrir el pueblo de Santo o San Emiliano que, aunque pertenece al vecino concejo de Allande, está apenas a 8 kilómetros de Grandas. Sorprendentemente bello lugar. Desde sus hórreos, construcciones y callejuelas, a su iglesa o el emparrado que cubre parte de sus construcciones, dejará a su cámara de fotos agotada. No lo dejen para otro día, que se van a arrepentir.
Para comer y en Grandas capital, el Bar-Pensión Arreigada ofrece un menú sabroso y bien cocinado a unos 9 euros. La carne guisada, de chuparse los dedos, y la menestra, como la ponía mi abuela (con su huevín cocido incluído). A destacar la amabilidad de su camarera, que a pesar de llevar tanto plato en las manos, nunca le faltaba una sonrisa para el comensal. Para comer tambien está La Barra. Su dueño, también atento y rápido en el servicio, oferta un menú a 9 euros con 3 platos a elegir en primeros, segundos y terceros. Afamado es el pulpo que cocinan en el Bar Benjamín (Palmira), y también en el Bar Occidente, así como el churrasco que preparan en el Bar La Parrilla.
Para dormir en Grandas capital, y además del albergue habilitado en los bajos del Ayuntamiento para los peregrinos que realizan el Camino de Santiago, están tanto la Pensión Arraigada, con habitaciones sencillas a buen precio, como el Hotel La Barra, de dos estrellas. Extrema limpieza en sus habitaciones, cálidas y calentitas (en ningún momento deja de funcionar la calefacción), con TV y bien equipadas en su baño (a destacar su secador de pelo), a un precio sorprendente.- Quieres quieran visitar el interior de las instalaciones del salto de la presa de Grandas de Salime, conocer su sala de máquinas y admirar los murales realizados por Joaquín Vaquero Palacios y Joaquín Vaquero Turcios, se realiza una visita guiada semanal. Para concertarla y solicitar más información, llamar al 985627001.
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(Pies de foto): Las imágenes que ilustran este artículo recogen al artesano Arturo Iglesias, trabajando, así como algunas de las piezas que elabora. También puede observarse el embalse de Grandas y un árbol iluminado por el sol en una de sus orillas, así como un jilguero posado sobre la techumbre de un hórreo a la entrada del Museo Etnográfico así como la niebla, en distintos momentos de la mañana, sobre los valles grandaleses. Las fotos que acompañan al “no perderse” corresponden a la información a la que se refieren.
Fotos: Ana P. Paredes
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Nota A las personas que, en Grandas de Salime, contribuyeron a mostrarme lugares de un concejo inesperadamente bello y aún bastante desconocido para los propios asturianos, muchas gracias. Gracias por vuestra calidez y generosidad. La última foto de niebla y verde de este reportaje, con permiso de los lectores, va por vosotros.
Museo del Oro: historia de un hallazgo
Por Ana Paz Paredes (13 de Noviembre, 2009)
DÉJAME QUE TE CUENTE.…Historias y leyendas en los museos y colecciones de Asturias: Museo del Oro de Navelgas (Tineo)
El bateador asombrado
El 22 de julio de 2001 amaneció en Navelgas (Tineo) como tantos días de aquel verano. Asturias, que es caprichosa en cuestión de nubes y claros, de lluvia y sequía, había sido generosa y ofrecía, a propios y extraños, un clima delicioso que invitaba a sidra fresca al mediodía o bien a perderse por el río buscando, bajo el agua fría, un poco de oro que echarse a la batea.
Enrique Sanfiz Fernández, nieto de uno de los más populares vecinos de Navelgas, iniciador éste de la búsqueda de oro en el concejo de Tineo y cuyos hijos siguieron su estela hasta hoy, salió como cada mañana en compañía de su amigo Joaquín Paredes, camino de La Silva, una zona del río Navelgas «metida monte abajo, donde hay una fuente muy encajonada», pertrechado de todos sus aperos de bateo: pala, criba, barra y batea.
Desde que tenía 9 años, y tras haber tenido como maestro a su abuelo, también llamado Enrique, nada le satisfacía más a este tinetense que salir a la fresca de la mañana y perderse por el monte siguiendo el cauce del río que le invitaba, junto a su compañero, a remover su lecho a la búsqueda del cristalino, por el agua, brillo del oro, apenas visible en el tamaño de una cabeza de alfiler o incluso de partículas apenas perceptibles al ojo humano no habituado a la batea.
Después de unas tres horas de afanoso trabajo y tras sacar de la poza un nuevo cubo, Enrique Sanfiz metió la pala en su interior y lo primero que vio fue una «pequeña punta dorada. Cuando tiré de ella y me encontré con aquella enorme pepita, la emoción fue muy grande, me puse a pegar voces, “¡Mi madre, carajo, qué impresión!”», afirma este hombre de 38 años que, en 2009, aún se sigue asombrando de haber encontrado, como quien dice a la vuelta de su casa, semejante tesoro: una pepita de oro de 24 quilates y de 27,8 gramos de peso. Probablemente la más grande hallada en España hasta el momento.
Han pasado ocho años y Enrique Sanfiz Fernández, uno de los mejores bateadores de oro del mundo, como ha demostrado en los campeonatos en los que ha participado, sigue emocionándose al recordar aquel instante. En la actualidad una réplica de esta pepita, que parece, si se mira con detalle, como la mitad de una galleta plana, se encuentra expuesta en el Museo del Oro en Navelgas (Tineo), un centro en cuyas salas el visitante encontrará amplia información sobre cuanto tiene que ver con la lucha del hombre por arrancarle a la tierra, a lo largo de los siglos, el dorado metal.
Una leyenda “con avaricia”
No podríamos finalizar esta historia sin contar la leyenda que los más viejos del lugar comentan a veces sobre «el trozo que le falta» a la famosa pepita de oro que encontró Sanfiz. Así, dicen que en los años veinte, un caminero de Navelgas halló en una cuneta una pepita de oro de gran tamaño que fue regalada al marqués de Lema, diputado por Tineo. Este hecho desempolvó una leyenda que se inicia en la Cueva de la Mora, perteneciente a una vieja explotación aurífera romana.
Así dicen que un pastor que perdió una de sus ovejas en el monte de Entrepeñas, tras llevar horas buscándola, la localizó en una cueva que estaba tapada por la maleza. Allí vio, además de al animal perdido, unos objetos que brillaban con dorados destellos, por lo que, además de la oveja, los cogió y se los llevó para casa. Tras mostrárselos a su mujer, ésta, cegada por la avaricia y aunque el pastor se negaba en principio a volver a la cueva, ambos regresaron una noche a la misma sin que, nunca más, se volviera a saber nada de su paradero.
Pasado el tiempo, otro pastor contó en el pueblo que había encontrado, sentado a la boca de la cueva, a un viejo con una barba larga y blanca. Éste le dijo que, por culpa de su avaricia, hombre y mujer fueron convertidos en fauno y xana y que, desde entonces, vagaban perdidos y solos por fuentes y bosques llevando cada uno una gran pepita plana de oro en forma de galleta partida en dos. El viejo de la barba también dijo que el encantamiento sólo se rompería cuando algún lugareño encontrase ambas partes y las uniera.
Hay quien dice que, bien mirada, la pepita de oro que halló Enrique Sanfiz aquel 22 de julio de 2001 parece la mitad de una galleta plana…
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Ubicación: Navelgas, Tineo.
Contenido: Ocupa una casa solariega de tres pisos. «El oro como símbolo», «El oro en Navelgas», «El significado del oro en la comarca», «El utillaje del oro» y «El bateo en la comarca» son las salas en las que el visitante conoce, a fondo, el mundo del oro.
Horario: Temporada alta (Semana Santa, del 1 de julio al 15 de septiembre y puentes), abierto de martes a sábado, de 11.00 a 14.00 y de 16.00 a 20.00 horas. El resto del año el cierre es a las 19.00 horas. Los domingos está abierto de 11.00 a 14.00 horas. Domingos por la tarde y los lunes, cerrado.
(Pies de foto: Arriba, Enrique Sanfiz muestra la pepita. Debajo, su tamaño comparado con una moneda de un euro. La tercera imagen es una reproducción de una máscara azteca que se muestra en una de las salas del MOA, y exterior del edificio, ubicado en Navelgas).
















