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Viaje por el corazón del Esva
Por Ana Paz Paredes (5 de Octubre, 2010)
ASTURIAS EN LAS MANOS/ María Florentina Pérez, la hilandera más conocida de Tineo, recomienda a los viajeros disfrutar de las foces del río que discurre entre los concejos de Tineo y Valdés
VIAJE POR EL CORAZÓN DEL ESVA
«A pesar de que la vida nun fue nada fácil, a mí el trabajo fízome feliz », dice con una amplia sonrisa María Florentina Pérez, la hilandera más conocida de Tineo, que aprendió el oficio de su madre, a los doce años, y aún sigue ejerciéndolo hoy, con 78. Sus ojos azules, alegres e intensos, buscan a lo lejos las ovejas que ella misma esquila y cuya lana termina convirtiendo en escarpinos, en sargas, en mantas o en calcetines.
Es un día de intenso calor pero no puede, ni mucho menos, con María, que explica con una emoción desbordante todo un proceso de trabajo que le gustaría que no cayese en el olvido. Tomo nota y escribo
que «primero se quita la lana a la oveja, luego se escarpena la lana y más tarde se coloca en la rueca y se juntan los dos hilos con la parafusa. Luego se tuerce y se desmonta de la parafusa, para finalmente hacer el ovillo».
Y como no me queda claro, me lo repite otra vez, con el gesto divertido de una entrañable maestra. Ocho horas se tarda en hacer un ovillo que servirá para hacer uno de los escarpinos, resalta María, quien a renglón seguido añade que siempre está dispuesta a enseñar el oficio a quien quiera, para que no se pierda.
El color de sus ojos,
tan azules, hacen pensar en el agua cristalina de un río, y al citarlo ella misma recomienda una senda que discurre entre los concejos de Tineo y Valdés, que «gusta mucho a los que hacen turismo».
Se trata de la ruta de las Foces del Esva, nombre que recibe el río que nace en la sierra de Tineo. La ruta, en este caso, se inicia en Ese de Calleras en Tineo, con una entrada bien señalizada en la carretera. Cabe recordar que, antes de comenzar a caminarpor esta ruta, en un desvío a la izquierda, se baja por el bosque hasta localizar un impresionante puente de piedra digno de ser pintado desde todos los ángulos, en una simbiosis perfecta con la naturaleza. Luego, de regreso al camino correcto, éste nos conduce por inesperadas subidas y bajadas, teniendo el río a la izquierda, en medio de un bosque poblado por pinos y eucaliptos, pero también por álamos y carbayos. 
Abajo, el agua tranquila del Esva cuyo cauce, más adelante, habrá de estrecharse en el ascenso hacia las foces, brilla con intensidad gracias a un día de sol huérfano de nubes. Tras cada esfuerzo hay una mesa o un banco de madera para reposar y, mientras se echa un trago de agua y se toma aliento, también se puede aprender algo sobre los jabalís, el mirlo acuático, el avellano o las nutrias, entre algunas de las especies de la fauna y la flora que habitan el lugar.
La llegada a esta hermosa meta ya se sospecha cuando se inicia el descenso hacia el pueblo de Bustiello de Paredes y El Sucu, en el vecino concejo deValdés. En total, unos 5,5 kilómetros que, con tranquilidad, se pueden realizar en unas cuatro horas y media.
Entre Tineo y Valdés late el corazón del río Esva llamando al viajero a escuchar su paisaje. No hay silencio más bello ni amable.
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NO PERDERSE……
Visitar el monasterio de Obona, el de Bárcena, la iglesia de San Martín de Calleras, el Museo del Oro (Navelgas), el Museo Vaqueiro (Naraval) y el Museo del Bosque (Muñalén).
Para comer están, entre otros, y en Navelgas, un renovado y acogedor Casa Nieto, así como Casa Solé y Casa Vicentón. En Naraval está el bar-tienda Casa Máxima (no se olvidan sus huevos fritinos con patates y choricín).
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Para descansar «con encanto» están, entre otros, El hotel La-Casona de San Andrés (Bárcena); Casa Rural La Regueirina (Naraval); los Apartamentos Lin de Nicolás (Navelgas) y Casa Rural Madreselva (La Rebollada. Apenas a un kilómetro del iniciode la ruta).
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(Pies de foto): María Florentina Pérez en varios momentos de la entrevista, hilando en su casa de Tineo; vista de varios tramos de la senda desde este concejo y hacia Valdés, y lana y útiles para su trabajo, propiedad de la artesana.
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Nota de la autora: Me gustaría resaltar en este artículo la tremenda personalidad de esta mujer de 78 años de la que nunca olvidaré su simpatía, su contagiosa vitalidad, su alegría de vivir, el amor por su tierra y su deseo de que los oficios tradicionales, como el suyo, no caigan en el olvido. Gracias por todo ello, María.
crucedecaleyas@epi.es
Laberinto de hórreos en Coañana
Por Ana Paz Paredes (7 de Septiembre, 2010)
Asturias en las manos/ El artesano de la madera
Gerardo Manzano invita a los viajeros a disfrutar de la ruta de los molinos del Corroriu, que parte del pintoresco pueblo de Coañana, en el concejo de Quirós
Laberinto de hórreos
Su padre no llegó a verlo nunca porque lo echó al fuego, pero aquel primer garabatu que realizó Gerardo Manzano inició en él su amor por el trabajo de la madera. Bastantes años pasaron desde entonces hasta hoy, tiempo en que ha ido creciendo su actividad como artesano. 
Este quirosano, nacido en Bárzana, se ha ido formando de manera autodidacta y actualmente combina diseños clásicos con otros más personalizados. La madera no tiene secretos para él, siendo su favorita la del castaño. «Es la mejor y la que queda más guapa», afirma, añadiendo a renglón seguido que «la verdad es que me gusta cualquier madera, menos la de pino».
Entre sus obras más llamativas en cuanto a la laboriosidad y la belleza de su trabajo se encuentran distintos arcones y cofres, sin olvidar sus «cachapos», utensilio tradicional en el mundo agrario asturiano donde se guarda la piedra de afilar la guadaña. Llamativos son igualmente los que realiza en miniatura, como llaveros, además de sus cucharas de madera, donde no faltan los trisqueles, las espirales o los tretrasqueles.
Amante también de la fotografía, Gerardo Manzano García gusta de perderse, en alguna ocasión, por uno de los pueblos más pintorescos de Quirós: Coañana. Hay que visitarlo para entenderlo. Es todo un lujo callejear por sus rincones y dejarse sorprender por el gran número de hórreos y paneras con los que cuenta esta localidad, sin olvidar su iglesia, en honor de Santiago Apóstol; el abrevadero con fuente, o una casa donde las puertas talladas o el peculiar tendedero llaman la atención del viajero. Tal parece que uno se siente en un laberinto de pegollos y de carros del país, al ir descubriendo hórreo tras hórreo un poco más de esta localidad quirosana ubicada en medio de un paisaje espectacular.
Desde aquí Gerardo Manzano aconseja continuar hacia el castillo de Alba, en ruinas y que no se puede visitar por ser de propiedad privada, pero sí se puede admirar a lo largo de la ruta, en medio de un hermoso paisaje que continúa hasta Faedo. En Faedo se cruza la carretera y tras bajar un camino se llega hasta la capilla del Santo Ángel, de nave corta con presbiterio, nuevo punto de partida que nos conducirá, por el sendero que lleva a Fresnedo, hasta los molinos de Corroriu, atravesando un bosque de castaños a lo largo de un kilómetro aproximadamente.

Tras disfrutar del encanto del lugar se puede volver a la carretera y finalizar el recorrido en Fresnedo, a cuya entrada se encuentra la capilla de la Magdalena, así como alguna huerta donde se ha sembrado escanda. El regreso se realiza por el mismo itinerario.
NO PERDERSE….
Para comer en Bárzana están Casa Jamallo y El Teixo,- con lo mejor de la gastronomía asturiana (véase cabrito, picadillo, pote, fabada, callos, pitu caleya o carne de caza en temporada). También está, más reciente Las Ubiñas , donde también se puede degustar variedad de platos asturianos.
- En cuanto al paisaje quirosano, todo es digno de mención, pero ver atardecer un día soleado de otoño en el embalse de Valdemurio es una experiencia inolvidable.
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(Pies de foto).- Las ilustraciones corresponden al artesano en su hogar y a parte de su obra (una caja tallada, un cachapu y otras piezas que también muestra en su imagen), así como diferentes rincones del pueblo de Coañana, parte del sendero que cruza el pueblo, paisaje desde esta localidad y grupo de planchas que se exhiben en una de las habitaciones que reproduce una casa quirosana, en el Museo Etnográfico de Quirós.
crucedecaleyas@epi.es
Tren con destino a la memoria
Por Ana Paz Paredes (21 de Julio, 2010)
Historias y leyendas en los museos y colecciones de Asturias: Museo del Ferrocarril de Asturias (Gijón)
Tren con destino a la memoria
El Museo del Ferrocarril, en Gijón, exhibe, entre otras máquinas, la HT-120 de Turón, la única locomotora de vapor de diseño enteramente asturiano, realizada de forma artesanal
El hombre, cercano a los 70 años y vestido con un chandal, cojeaba ligeramente por el andén de la estación del norte en Gijón, donde se ubica el Museo del Ferrocarril de Asturias. Acompañado de una mujer, quien luego se presentaría como su esposa, parecía moverse algo nervioso entre las máquinas. Buscaba, concretamente, una locomotora: la HT-120 de Turón. Javier Fernández López, el director del museo, que casualmente se encontraba por allí en ese momento, los atendió, llevándolos hasta la máquina.
Una vez frente a ella podría decirse que por unos instantes el tiempo se detuvo y regresó al pasado desde la vía 1, donde en este artículo estacionan hoy los trenes con destino a la memoria.
La emoción de la pareja fue mucha e intensa, recuerda Fernández. No es de extrañar. Cuando él era joven, con unos 15 o 16 años, trabajaba como pinche llevando la comida a algunos trabajadores y maquinistas, entre ellos, el que conducía la HT-120.Ya por aquel entonces la mujer que le acompañaba en esta visita al museo era su novia, una mujer a la que ya desde niña le encantaba bailar. Era una de las cosas que más le gustaba, y siempre que podían iban a las romerías y verbenas, como todos los jóvenes de su edad.
«Ella me contó emocionada que un día aciago, en un terrible accidente, la HT-120 le atropelló y le cortó una pierna al que hoy es su marido y, desde entonces, nunca más volvió a bailar. Con nadie. Jamás. Durante casi 50 años. ¿Acaso no es ésta una gran historia de amor?», se pregunta el director.
Lo es. Pero también es una historia de ingenio, de tesón y de creatividad. Porque la locomotora a vapor HT-120 de Hulleras del Turón es también la historia de quien la ideó: Jesús Rodríguez, «Valles », jefe de taller de La Cuadriella, quien hizo realidad ese famoso dicho de que «hace más el que quiere que el que puede». Hay que recordar que el ferrocarril de vía ancha de Reicastro a La Cuadriella fue inaugurado en 1894 para dar salida a los productos de su coto carbonero.
Tras adquirir máquinas de segunda mano, en 1928 y 1931, debido a la carencia de material, Hulleras del Turón acomete la construcción, en sus talleres, de las locomotoras 110 y 120. Usando algunas piezas de la desguazada locomotora inglesa 102 construyeron la 110, que funcionó entre 1928 y 1929. Cuenta el director del museo que Valles era un apasionado de las locomotoras y que era habitual verle buscando inspiración para la que se convertiría en la HT-120, observando los ferrocarriles de uso público cercanos. Así, de visita en visita a las estaciones para ver locomotoras,
fue ideando cada una de las piezas de una forma tan libre como sorprendente, eligiendo de una u otra máquina la parte que más le gustaba. Dibujando en el suelo cada una de aquellas partes, y unidas finalmente sobre el papel, surgió la que hoy es una de las joyas del Museo del Ferrocarril: una locomotora de vapor realizada de forma artesanal y de diseño enteramente asturiano que la convierten en una pieza única, con un sistema de bielaje de tipo alemán, salvo las ruedas, que son de clara influencia inglesa; la cabina, alemana, una indiscutible influencia americana en su parte delantera e influencia belga donde se calentaba el carbón, como matiza Fernández. Se apuntó que el fundido del bloque de los cilindros se encargó a los Talleres deValladolid de la Compañía del Norte.
La HT-120 cumplió sobradamente su cometido durante casi 40 años, tanto en su función principal, el arrastre de vagones para carbón y escombro, como remolcando coches de viajeros que componían el conocido «tren obrero», utilizado por trabajadores de la empresa para acceder a Turón desde Ujo y Figaredo. La 120 hizo su último viaje a finales de los años setenta, en que fue apagada. Cedida por la empresa Hunosa, hoy ocupa un lugar de honor en el Museo del Ferrocarril, donde fue maravillosamente restaurada.
Viajeros de tercera
La mayor parte de los imaginados paisanos que ocupan los asientos del coche de viajeros de tercera clase de la compañía del Ferrocarril de Langreo, que cubre la línea Gijón-Laviana, el H 34, tienen un marcado acento del Nalón. Este vagón existente en el Museo del Ferrocarril recuerda, con sonidos y palabras, toda la vida que viajaba en su interior. De primitiva factura, contaba en origen con seis compartimentos separados, con puertas independientes, con asientos de tercera clase y alumbrado por aceite. No tenía retrete ni freno, siendo frenados a mano desde garitas dispuestas sólo en algunas unidades.
Llegó a funcionar hasta los años setenta. Cuando fue retirado del servicio fue adquirido por un particular, que lo usó como almacén agrícola en una finca de Siero. Con el tiempo fue recuperado por el museo, que lo restauro de acuerdo con sus últimos años de circulación
Museo del Ferrocaril de Gijón:
Ubicación: plaza Estación del Norte, en Gijón. Inaugurado el 22 de octubre de 1998.
Contenido: centro de investigación y difusión de la historia ferroviaria de Asturias. Objetos, material documental, imágenes y piezas expositivas, de las que un centenar son locomotoras y vagones. Ofrece un recorrido por la revolución del vapor; viajes y viajeros; carbón y ferrocarril; vías y motores, y el lenguaje del ferrocarril.También realiza exposiciones temporales y ofrece diversas actividades.
Horario: octubre-marzo: martes a viernes, de 9.30 a 18.30. Sábados, domingos y festivos, de 10.00 a 18.30. Abril-septiembre: martes a viernes, de 10.00 a 19.00. Resto, de 10.30 a 19.00. Lunes, cerrado. Teléfono 985308575
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Pies de foto: La primera imagen que superior es una foto de la HT-120 con su maquinista, tal y como era durante su funcionamiento. Debajo, restaurada, la misma locomotora en las dependencias del Museo del Ferrrocarril de Gijón. El resto de las imágenes recoge el contenido y de las exposiciones que ofrece el museo.
Asturias.Todo es lo que parece
Por Ana Paz Paredes (17 de Julio, 2010)
(Asturias en el Camino de Santiago (y VI). Año Santo 2010 (fin serie)
Todo es lo que parece
Asturias, tierra de cruces de caminos y de valles, de montañas y de ríos, de costas escarpadas y de mar inabarcable, viajará en el corazón de cuantos peregrinen por ella hacia Santiago
Asturias se puede imaginar, pero siempre es mejor mirarle a la cara. Generosa en sus colores, imprevisible con sus nubes,
con su camisón de niebla en la mañana y su rojizo sol tiñendo de naranja al rey de Bulnes, esta tierra recibe con sus valles abiertos y sus olas
cantábricas a los peregrinos que la eligen para ir hacia Santiago o para visitar al Salvador en la catedral de Oviedo. Asturias, que suena y sabe a agua, con sus oscuridades y sus luces, con
esa gente que en el campo detiene su labor para señalar la dirección correcta; para ofrecer un par de manzanas a la mujer de la mochila que cojea o sombra y sidra bajo el carbayón familiar a un grupo de sudorosos caminantes, sigue en 2010 siendo hermosa y amable con quien bien la quiere y la respeta.Todo es lo que parece. Es la Asturias siempre la misma y siempre diferente, donde los caminos que en paralelo van, se cruzan para continuarse en el horizonte. Bienvenido el peregrino que la pise, porque ella le dejará huella.
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Las fotos, realizadas recogen diversos paisajes y momentos del peregrinaje a Santiago por Asturias.
PD: …Nos vemos en el camino.
Regina infinita
Por Ana Paz Paredes (15 de Julio, 2010)
DÉJAME QUE TE CUENTE.…Historias y leyendas que guardan los museos y colecciones de Asturias:MUSEU DEL PUEBLU D´ASTURIES (Gijón)
El teatro Helenias, una de las múltiples actividades empresariales que Benito Santa Eulalia abrió en Boal, acogió en 1933 el debut de La Asturianita
Ropa sin estrenar, zapatos que nunca llegaron a ser usados, encajes maravillosos y sombreros canotier, cruces de latón dorado para los ataúdes de los menos pudientes, medias de seda y cuellos de camisa para caballeros, botones y peinetas de última moda en los años treinta se mezclan con cientos de entradas para ver los últimos estrenos cinematográficos en el teatro Helenias, en Boal, catálogos con los últimos diseños en clavos o carteles con vapores que hacían «la línea Habana, Panamá, Perú, Chile», ofertados por la Agencia de Información y Despacho de Pasajes para Emigrantes Valentín Santa Eulalia Blanco. Todo ello apenas es nada de cuanto forma parte del amplísimo fondo documental que sobre el Comercio de Benito Santa Eulalia, una especie de «gran centro comercial rural» con sede en Boal (1895-1962), fue donado por Ángel Bueres Santa Eulalia en el año 2006 al Muséu del Pueblu d’Asturies, en Gijón.
Benito Santa Eulalia Villamil, además de su tienda La Principal en Boal, comercio mixto de paquetería, tejidos, sastrería y máquinas de coser, también estuvo asociado en empresas dedicadas a la fabricación y venta de clavos y ejerció de agente de seguros y de prestamista. Pero no quedó ahí todo. También es muy importante su faceta como empresario del cine-teatro Helenias, sin olvidar la Agencia de Información y Despacho de Pasajes para Emigrantes de su hijo,Valentín Santa Eulalia Blanco.
Entre toda la documentación entregada al museo gijonés destaca sobremanera el anuncio publicitario de un «grandioso debut» en el teatro Helenias. «¡Lo que usted nunca ha visto! La atracción más grande del mundo, el asombro de los públicos: La Asturianita. Maravillosa artista sin brazos. No los tiene ni los necesita. El triunfo de la voluntad y de la inteligencia», rezaba, entre otras cosas, el cartel publicitario. Se trataba de Regina García López, conocida popularmente con dicho apodo.
La historia de La Asturianita es un ejemplo de superación personal, de lucha por la vida y de coraje, sin fecha de caducidad. Nació enValdivieso (Valdés) en 1898. A los 9 años perdió los brazos en un terrible accidente en el aserradero de su padre. El apoyo económico de una familia de indianos le permitió estudiar para convertirse en maestra, su máxima ilusión, algo que no logró ante el rechazo social. Pero esto no pudo con ella. Al contrario. Decidió entonces ejercitar los pies y la boca, consiguiendo en poco tiempo escribir y bordar con los primeros, y pintar con la segunda. En el verano de 1918 realizó una exitosa actuación en el Jovellanos en honor de la infanta María Isabel, momento a partir del cual se disparó su actividad haciendo giras, y no sólo por España, también por parte de Europa y América.
Ella, que entre otras cosas, y utilizando sus pies, liaba cigarrillos y los encendía, descorchaba botellas, realizaba caricaturas, tocaba el piano y el violín o disparaba con una escopeta a una moneda puesta sobre la boca de una botella, se casó a los 25 años con Juan Dámaso Cisneros, un empleado de correos con el que tuvo 3 hijos (María, Marcelino
y Juan). Se divorció de él en 1929. En 1936, tras recorrer numerosos países, regresó a su Luarca natal y, en su lucha contra las desigualdades sociales, fundó una asociación benéfica para niños sin recursos. Durante la Guerra Civil fue primero encarcelada por la izquierda, tras negarse a ser espía en Francia, y posteriormente también por el régimen franquista, llegando incluso a estar condenada a pena de muerte, que se le conmutó por 30 años de prisión.
El final de su vida no está claro; para unos, murió envenenada el 22 de mayo de 1942, a los 44 años. Para otros, quien la mató fue la miseria de la posguerra, más concretamente «el piojo verde». Internada por loca, una infección generalizada acabó con su vida en tres días.
Puede decirse que La Asturianita hizo suyo el dicho de que «hace más el que quiere que el que puede ». Regina infinita, hay quien dice que su vida fue de cine, pero su realidad, que nunca supo de límites, supera con creces la ficción.
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Museu del Pueblu d´Asturies (Gijón).
Ubicación: En Gijón. Ocupa una superficie ajardinada de 32.000 metros cuadrados en la que se levantan edificios con exposiciones temporales y permanentes. Fundado en 1969
por el Ayuntamiento.
Contenido: Con el objetivo de conservar la memoria del pueblo asturiano, tiene, entre otras, importantes y amplísimas colecciones de material etnográfico de todo tipo, albergando también el Museo de la Gaita, pabellones con aperos agrícolas, exposiciones
fotográficas, una casa de aldea, un pisón, un llagar, hórreos,paneras y una bolera.
Horario: Invierno, de martes a sábado: 10.00-13.00 y 17.00-20.00 horas. Domingos
y festivos: 11.00-14.00 y 17.00-19.00 horas. Verano (julio y agosto): de martes a sábado:
11.00-13.30 y 17.00-21.00 horas. Domingos y festivos: 11.00-14.00 y 17.00-20.00 horas. Lunes, cerrado. Más información en www.redmeda.com y también
en http://museos.gijohn.es
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La información que ilustra esta historia forma parte del fondo documental de este museo que, amablemente, las ha cedido para ilustrarlo.
Asturias en el Camino de Santiago (V). Año Santo 2010
Por Ana Paz Paredes (14 de Julio, 2010)
Ligeros de equipaje
Cuando alguien decide hacer el Camino de Santiago por primera vez le surgen muchas dudas: qué debe llevar en la mochila, cuánto debe pesar, qué hacer en caso de ampollas, cuál es el botiquín básico, qué hacer en caso de agotamiento, qué documentos llevar y un sinfín de preguntas a la espera de respuestas. Los expertos peregrinos, que pueden discrepar en muchas cosas, sí tienen una opinión común: hay que ir ligero de equipaje. Con lo básico.
En esta página dejaremos algunos consejos recopilados de diversas guías y también citados por algunos peregrinos consultados. No está todo lo que sería necesario, pero sí, al menos, esperamos que sean adecuadas algunas de las cosas más básicas que se citan.
● Entrenamiento previo. Quien no esté acostumbrado a andar debe empezar realizando paseos cortos que se alargarán, de forma progresiva, los fines de semana, si es posible, al monte, con subidas y bajadas. Las últimas salidas hay que hacerlas con lamochila cargada para hacerse al peso y con el calzado con que se va a realizar el Camino. 
● La mejor época del año. Está claro que eso depende de cada uno, porque cada mes o estación tiene su encanto. Por lo general, se dice que lo mejor es hacer el camino en los meses de primavera o de otoño, pues en los meses de verano, además de las altas temperaturas, es cuando hacen el camino un 70% del número total de los peregrinos censados.
● Antes de partir. Si se sale antes del amanecer, hay que recordar que por la mañana no se verá y no se encuentra a nadie que pueda informar. Hay que hacer unos estiramientos antes de empezar a caminar. Debemos saber antes de salir cómo es toda la etapa (si hay bares, albergues; distancias, fuentes…). Para mayor seguridad el teléfono móvil no está demás. Para quien no quiera llevarlo, es conveniente que su familia o allegados conozcan dónde se irá cada día, por si deben localizarle. 
●La mochila, esa desconocida. Que sea cómoda, anatómica y con sujeción en las caderas, no a la cintura. Con bolsillos laterales. Los elementos más pesados hay que colocarlos más cerca de la espalda, y el saco, en el fondo. Es conveniente llevar juntos los utensilios que guardan relación entre sí, en bolsas de plástico y de colores, para poder distinguirlos. En los bolsillos laterales se ponen los artículos de más uso y poco volumen, y en el superior o de cierre, la guía, la credencial, documentación, etcétera. El límite de peso establecido de una mochila es del 10% del peso total del peregrino. De forma generalizada se dice que debe pesar entre 6 y 7 kilos en el caso de mujeres, y entre 7 y 8 kilos en el de hombres.
● El calzado. Entre abril y septiembre están bien las zapatillas de deporte o bien de montaña. Eso sí, deben tener un piso relativamente grueso y ser tal vez medio número mayor que el habitual. Mejor también si son de horma ancha. Si se opta por botas, es suficiente de media montaña o tipo «trekking». Lo que jamás se debe hacer es estrenar el calzado en el propio camino. En cuanto a las uñas de los pies, hay que llevarlas cortadas en su justa medida. Manuel OteroMenéndez, residente en Tineo, que ya peregrinó 17 veces a Santiago, aconseja en su magnífica guía del camino primitivo, llevar «dos pares de calcetines.Debajo unos finos con las costuras (si las tiene) hacia fuera, o sea, al revés, y encima unos de lana o fibras modernas, para tener los pies secos. Después de meterte estos calcetines la bota debe sobrar 3 o 4 milímetros. En cuanto notes el más mínimo roce, párate inmediatamente y resuelve el mal».
● Las temidas ampollas.
Las guías consultadas señalan lo siguiente: en cuanto se detecte una ampolla hay que parar y hacer una primera cura para evitar que se haga más grande y molesta. Aunque los médicos no lo aconsejan, hay quien opta por pinchar la ampolla con una aguja de coser esterilizada y atravesarla con un hilo, dejándolo dentro para que drene. Cuando se acabe el día, sacar el hilo, desinfectar y poner una tirita, tras haber lavado y secado los pies minuciosamente. Volver a realizar una nueva cura al inicio de una nueva jornada.Carlos Mencos, periodista y peregrino que ha realizado una magnífica guía titulada «Guía práctica del Camino de Santiago: camino del Norte, primitivo y Salvador», que ya va por su tercera edición, da un sabio y racional consejo si las ampollas no curan, surgenmás a lo largo del camino, o bien el dolor físico llega a ser un auténtico sufrimiento que impide disfrutar del camino: hay que dejarlo, porque lo primero es la salud, y esperar a otra mejor ocasión para continuarlo. 
● Lo imprescindible Manuel Otero recomienda lo siguiente: DNI, cartilla de la Seguridad Social, libros de apoyo (mapas, guías, etcétera), libreta, bolígrafo, linterna, sombrero o similar, bolsas de plástico, un bastón o palo, chubasquero, cámara de fotos, gafas de sol, calzado de repuesto (zapatillas), chanclas para la ducha, jersey o polar,pantalones cortos, pantalón largo o chándal, bañador, ropa interior, 3 o 4 pares de calcetines, camisetas, cantimplora, saco de dormir, aguja e hilo, papel higiénico, bolsa de aseo con sus enseres, cortaúñas, pequeño botiquín, jabón de lavar, toalla, vieira. 
● Sobre la alimentación Para emergencia se señala como imprescindible llevar frutos secos, pasas, higos, nueces, chocolate y también incluso un poco de pan, chorizo y queso. Para el desayuno hay que tener en cuenta que es casi seguro que en la localidad en que esté el albergue haya algún bar para cenar, sin embargo a veces pasa que el mismo, a la hora que al día siguiente se inicia la marcha, está cerrado. En cuanto a la bebida, hay que beber agua siempre que se necesite. Nunca está de sobra llevar un termo con agua e ir rellenándolo a lo largo del camino. En diversos bares ya se ofrece el llamado «menú del peregrino».
● En caso de fatiga. Descansar cuando no se está excesivamente cansando para tener una buena recuperación. También viene bien tomar una bebida energética y darse unos masajes en las piernas. No hay que olvidar que es muy importante para evitar el cansancio muscular el bebermucho líquido y limitar siempre el peso de la mochila. En caso de agotamiento por el calor, Manuel Otero recomienda «preparar un litro de agua, añadirle media cucharadita de bicarbonato y una de sal. Agitarlo y beber en tragos cortos. Si se tienen calambres, poner dos cucharitas de sal». Importante: no llevar nunca al límite las propias fuerzas.
La hierba de las heridas
Julio Antonio Fernández Lamuño, cronista oficial de Tineo, publicó un interesantísimo artículo en la revista del mes dejulio de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago Astur-Galaico del Interior, «Un alto en el camino», sobre «fitoterapia en la ruta jacobea». Dice, entre otras cosas, que la obra «Materia médica», escrita por Dioscórides hace más de 1.900 años, donde cita hasta 600 especies vegetales, «sirvió de base a toda la ciencia médica de los siglos pasados, siendo aplicadas en hospitales y albergues jacobeos en que se atendía a los peregrinos y viandantes».
Las rozaduras en los pies y las averías cutáneas de todo tipo se trataban con emplastos de yerbas vulnerarias. Así, señala que en Tineo siempre fueron abundantes las conocidas como «hierba de las heridas» («Consuelda menor») y la milfollas («Milenrama»), utilizadas como remedio para curar heridas y ulceraciones. La primera se utilizó también en época antigua para curar el garrotillo y las anginas, además de lo dicho. La segunda es conocida también por sus propiedades «para sanar y mejorar las heridas, tónica, estimulante y febrígura. En uso interno activa las secreciones gástricas y de la bilis, favorece la circulación sanguínea y es útil como antihemorroidal».
Señala el autor del artículo también que cierto día un anciano de Obona le habló de algunos remedios caseros todavía en uso entre la gente delcampo. «Así, me explicó el empleo que se hacía del llantén para atajar hemorragias, de la cirigüeña para quitarse las verrugas; la genciana de los prados, para combatir el reuma; el sabugo, para suprimir los retorcijones de barriga, y las semillas de amapola, para el dolor de muelas”.
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Gran parte de las fotos que ilustran este reportaje, y otros que sobre el Camino de Santiago publiqué en enero de 2010 en la versión impresa del periódico, están hechas por mi amigo, compañero y gran profesional de la fotografía, Miki López. Gracias mil como siempre, colláceu.
Otra PD: La penultima fotografía está tomada hace años en uno de los rincones del Monasterio de Obona, en Tineo, con una luz de atardecer fantástica iluminando sus paredes. Este es uno de los lugares de paso obligado de los peregrinos en el Camino del Interior. Lástima que no se ponga freno de una vez a su deterioro porque es un lugar increible.
Asturias en el Camino de Santiago. Año Santo 2010 (IV)
Por Ana Paz Paredes (8 de Julio, 2010)
Mayoría de edad peregrina
Manuel Otero es un hombre tranquilo y al mismo tiempo infatigable. A sus 73 años, este tinetense habla del Camino de Santiago con una pasión abrumadora. No entra a discutir cuáles han de ser las razones para peregrinar a la tumba del apóstol. Él lo hace con fe y su sentido es religioso, pero entiende a otros que tienen diferentes motivos para recorrerlo. «Lo importante es el espíritu, el espíritu del Camino», dice, «te cambia la vida e incluso hay quienes, tras realizarlo, afirman haberse encontrado a sí mismos.Yo conozco algunos casos».
Manuel Otero es el hombre que nunca camina demasiado. Ha peregrinado a Santiago en diecisiete ocasiones. De ellas, trece lo hizo por etapas recorriendo los tramos cada fin de semana con los miembros de su grupo o bien solo, y en otras cuatro ocasiones realizó el Camino completo sin descansar ningún día. A Santiago llegó por el camino primitivo, que se lo conoce ya al dedillo, pero también por el de la costa, empezando en Cantabria; el de El Salvador, desde León, y por el camino francés, entre otros. Cuando acaba de comenzar el año santo, ya tiene preparada su peregrinación número dieciocho para 2010. El culpable de que Manuel Otero encuentre la paz y la felicidad que halla haciendo el Camino de Santiago, según se deduce de su semblante cuando habla de esta experiencia, es Laureano Víctor García, presidente de la Agrupación deAsociaciones de Amigos del Camino de Santiago del Norte. «Mi inicio en el Camino fue de manera accidental. Laureano me invitó un día a subir La Espina y me gustó hacer el Camino», recuerda.
La última peregrinación que realizo,la número diecisiete, fue el pasado año. «Nuestro grupo realizó un enlace nuevo del Camino. Fuimos de Tineo a Navelgas y de Navelgas a Luarca, luego a Ribadeo y luego ya a la parte de Galicia. En cuanto a 2010, quisiera iniciar el Camino en marzo, por lo que empezaré a prepararme en febrero», destaca.
De todas las peregrinaciones que hizo guarda buenos recuerdos, pero la más importante para él fue la de agosto de 2006. Tenía una motivación muy especial: pedir la curación de su mujer, Ana María González, a quien tenían que realizar una importante operación de rodilla (de la que se ha recuperado plenamente). Manuel Otero, que en su vida vio ni un instante enferma a su compañera, decidió ir solo y realizar la ruta completa del Camino primitivo para pedirle al Santo que todo saliera bien.
«Recomiendo a todo el mundo que alguna vez haga solo el Camino. Es completamente distinto a ir en grupo. No es que no sea satisfactorio ir con más gente, que lo es, es porque yendo solo la experiencia es completamente distinta, mucho más intensa, vives el Camino de otra manera. Fui hacia Santiago con toda la fe del mundo, recé a lo largo del camino miles de padrenuestros y avemarías rogando al Santo por mi esposa. Nunca me sentí solo. Al contrario. Conocí a personas maravillosas, tanto peregrinos como paisanos y paisanas de los lugares que cruzaba, y, sin duda, estoy de acuerdo con esa frase de que la fe mueve montañas. En un momento dado, cuando creía que no podía más, me senté agotado, tiré la mochila a un lado y me dije: «Lo dejo». Luego, tras unos minutos, pensé: «Piensa bien lo que vas a hacer». En cuanto recapacité bebí la poca agua que aún me quedaba, tomé una pastilla de glucosa, me levanté, seguí caminando y, tras completar los tramos, días después llegué a Santiago».
Y es que para Manuel Otero el Camino de Santiago es como la vida misma: «Cuando llegan los momentos duros hay que tener tesón, ser fuerte y tirar para adelante»,afirma rotundo. Él es un ejemplo.
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Fotos: Arriba, Manuel Otero en una imagen tomada en su casa de Tineo a finales del año pasado. Las dos imagenes siguientes Manuel Otero posa junto a una señora que visitó en dos ocasiones en Boizán, en Villalba, y en la última Otero besa al apostol, en la catedral de Santiago, en una de sus primeras peregrinaciones.
Los niños periodistas de Cabranes
Por Ana Paz Paredes (15 de Marzo, 2010)
Déjame que te cuente…..Historias y leyendas en los museos y colecciones de Asturias: MUSEO DE LA ESCUELA RURAL (Cabranes)
Los niños periodistas de Cabranes
«¿Qué harías tú si fueses rico? Si yo fuera rico compraría un aeroplano y un automóvil. Daría limosnas a los pobres y de comer si tenían hambre. Trabajaría para no tener vicios. Mandaría hacerme una buena casa con muchas habitaciones y muchas buenas camas, con unos cobertores muy caros. Haría una biblioteca y compraría los mejores libros y que fuese toda la gente a leerlos sin pagar nada, y mientras tanto yo les tocaría la radio con las mejores piezas que tuviera. Después, con el aeroplano, iría todos los jueves a Oviedo, los viernes a Gijón, los sábados a Nava y los domingos saldría con todos los niños deTorazo en el aeroplano a recorrer las cinco partes del mundo y los llevaría sin pagar nada y además les compraría un mono para que no se manchasen el traje. A la escuela de mi pueblo, o sea, de Torazo, le acabaría de comprar las persianas y unas mesas nuevas, y una imprenta para copiar el periódico de esta escuela, titulado “Eco Escolar”…». 
El niño José Valdés Cuesta escribió todo esto, y más, en la primera página de la edición número 14 del periódico de la Escuela Nacional de Niños de Torazo, en Cabranes, con fecha de junio de 1935. Los párrafos de este alumno de buen pulso y gran caligrafía forman parte de la historia de la educación en Asturias junto con uno de sus maestros más significativos por aquel entonces: Higinio Monte Cuesta, que ejerció como tal en la escuela deTorazo desde 1928 a 1940; un maestro que, a pesar de pedirla constantemente, nunca logró para sus alumnos una imprenta, por lo que el «Eco Escolar» se realizaba en hojas pautadas de libreta, escritas a mano por los niños y con grandes titulares coloreados con infantil precisión en rojo o en amarillo.
Aquellas cuatro o cinco hojas escritas mensualmente por unos niños que ejercieron de precoces reporteros al reflejar en sus redacciones no sólo sus sueños e ilusiones, también la realidad de su pueblo, de su situación familiar o la dureza de los años que les tocó vivir era en realidad un proyecto de la escuela de la República cuyos fines didácticos perseguían facilitar la comunicación entre la escuela y el entorno.
En ello creía el maestro Higinio Monte Cuesta, fiel seguidor de las ideas educativas del también maestro de escuela primaria, el francés Celestin Freinet (1896- 1966), quien impulsó la idea de la escuela activa, una escuela preocupada por apoyar a los más necesitados, que sería al mismo tiempo una especie de continuación natural de la vida familiar, de la vida en el pueblo y donde el niño, con sus propuestas y sus necesidades, era el núcleo del proceso educativo.
Como Freinet, Higinio Monte promovió, con la participación de sus alumnos en el «Eco Escolar», que los niños cooperasen entre ellos buscando soluciones a los problemas comunes. A través del periodismo escolar buscaba que los alumnos, tras elegir un tema de forma libre sobre el que escribir, aprendiesen también a distribuir las tareas del periódico de acuerdo a la edad de cada uno, así como a asumir responsabilidades en el proceso de su elaboración. El «Eco Escolar» de la escuela de Torazo se publicó mensualmente desde 1934, siendo interrumpida su actividad desde julio de 1936 hasta enero de 1939, en que se reanudó, dejando de publicarse finalmente en 1940. 
En uno de los últimos números del «Eco Escolar», el niño Manuel Barro escribió: «Yo quisiera que en este año se acabara la guerra entre Italia y Abisinia y que no haya revoluciones. Yo quisiera que este año hubiera mucha manzana y muchas cerezas y que viniera buen tiempo para ir a bañarse». Su redacción respondía al titular de la primera página: «¿Qué quieres que ocurra este año?». Corría el mes de enero de 1936.
“La niña instruída”, una asignatura exclusivamente femenina
Entre los numerosos libros sobre educación que publicó Victoriano F. Ascarza figura el titulado «La niña instruida», destinado «a las señoras maestras» y publicado en 1927, redactado «pensando principalmente en las clases rurales, modestas o pobres». La intención del libro, a decir de su autor, «es seguir paso a paso las ocupaciones
de la mujer en la casa y decirle a las niñas, de modo práctico, cómo han de proceder cumpliendo los preceptos de la higiene».
En el último párrafo de la primera lección, tal y como detalla el museo al destacar esta obra como el libro del mes, dice que «de vosotras, niñas, depende que un día se diga que sois buenas madres y excelentes mujeres de gobierno, que es el mayor elogio que se puede hacer de una mujer. Toda niña buena, laboriosa, amante de sus padres, obediente a sus mandatos y a los de Dios, debe afanarse en cumplir sus deberes y practicar cuanto bueno le enseñen». Así, en la lección VII se dan consejos prácticos sobre la limpieza, afirmando que la suciedad «trae enfermedades, hace huir al marido y al padre de casa y atrae la desdicha». 
Algunos de los capítulos se titulan: «De la limpieza y cuidado de los suelos», «De la limpieza de la ropa: la colada» y «De la limpieza de la cocina». En cuanto a los alimentos, se dan nociones de cocina y modos de preparar distintas recetas, además de incluir un apartado sobre «Medicina doméstica».
Todo ello es lo que «debe saber y practicar toda mujer hacendosa y toda niña para ser buena, virtuosa y bella, porque no hay hermosura mayor que la virtud», recuerda su autor en su obra.
FICHA DEL MUSEO:
Ubicación: Ubicado en las antiguas escuelas de Viñón, edificio que se inauguró en 1908. Viñón. Carretera AS-255, a 2 kilómetros de Santa Eulalia de Cabranes. Se abrió como museo en el año 2002.
Contenido: Alberga una gran colección de mobiliario y material escolar entre 1911 a 1970, reflejando épocas distintas y distintos métodos de educación. Los espacios sedividen en cuatro: el aula republicana. 1931; el aula franquista, entre 1939 y 1975; la vivienda del maestro y la maestra, y la sala polivalente dedicada a los juguetes. En el museo se tiene también muy presente la historia tanto de las personas que se educaron en estas aulas como a los maestros y maestras que los instruyeron.
Horario: De invierno. Los miércoles, de 11.00 a 14.00 (día gratuito); sábados, de 11.00 a 14.00 y de 16.00 a 18.00, y domingos, de 11.00 a 14.00. Más información en http://www.museodelaescuelarural.com/mera.html
Se hacen reservas para grupos.
(Pies de foto).- Diversos aspectos del museo, con aulas, libros, fotos de alumnos e imagen del maestro Higinio Monte Cuesta, precursor del periodismo escolar en Torazo.
La florista del Fontán
Por Ana Paz Paredes (1 de Marzo, 2010)
Domingo de mercado. En Oviedo, en el Fontán, paseo como tantos otros por la avanzadilla de la primavera. Entre zapatos y zapatillas, bragas y sostenes multicolores; entre viejos muebles que, aunque uno los compre siempre serán de otros; entre sifones polvorientos y sucias botellas de gaseosa, radiocasetes de Camela, perros de plástico rojo y libros y libros y más libros destronados de sus estanterías, -desahuciados o tal vez vendidos por sus dueños-, están las vendedoras de flores.
Domingo de mercado en el Fontán. Gentes de distintos continentes, lenguas y culturas, nos ofrecen, a los que caminamos un poco sin rumbo, tal vez haciendo hambre, lo último en bisutería y complementos, chándales para ir a la compra y batinas para la abuela. Aún no huele a buen tiempo y manga corta, pero el viento de ayer se detiene bajo los soportales y nos lleva, entre aromas, a una panadería con perfume de empanada de bonito y de pequeños bollos con chorizo. Busco geranios, que tanto le gustaban a mi madre, y encuentro dos que aún no han florecido. Los tiene mi florista favorita, aunque ella no lo sepa. Hoy descubrí que tenemos en común que no nos gustan las rosas rojas ni nos deslumbran las orquídeas (se lo estaba diciendo a una clienta). No grita ni pretende ser especialmente simpática. Pero de tan sincera, acaba haciéndote reir sin pretenderlo. Tiene muchas plantas y muchas flores. También tiene el pelo corto y rubio y, por años que la visite, no envejece, sin ser, desde que la conozco, especialmente joven. Nunca se le escapa quién es el último y, si tiene que estar diez minutos con un cliente, no le importa perder veinte con tal de encontrarle la planta que éste busca.
Me gusta el Fontán y me gusta el mercado. Me recuerda a mi infancia y a los días en que todos eran mucho más altos y largos que yo, cuando la enorme mano de mi padre me guiaba hacia el quiosco de las revistas para comprarme mariquitas recortables y, si se terciaba, un puñadín de riquísimos caramelos Sugus. Posiblemente entonces la florista no estaba aún allí y, sin embargo, su presencia en los últimos años provoca en mi estos recuerdos. Ayer mismo me acerqué para comprar una planta a una buena amiga. ¿Cuánto quieres gastar? ¿Cómo es tu amiga? ¿le gusta con flores? ¿Qué huelan mucho o poco? ¿interior o exterior? ¿de hoja larga y corta? ¿con colores llamativos o suaves?. Todo esto me preguntó para ganar, no sé, tal vez 8 euros, y esperando, tal vez, no sé, cinco personas a ser atendidas. Luego yo, por capricho, le pedí una planta aromática, de esas maravillosas que huelen a limpio y a frescura, que recuerdan a ensaladas griegas con queso feta, a copina de vino tinto compartido en algún lugar de Arezzo, en La Toscana; a pescadín a la plancha con ajo y limón en Puerto de Vega, osea, en Navia.
Entre unas macetas donde había romero y salvia me puso en las manos otra con tomillo con un intenso y curioso olor a cítricos. “En el exterior, y al sol, no te olvides”, me dijo a modo de sentencia. “Vaya, es que no tengo balcones, tendría que tenerla dentro”, contesté. Con la misma, me miró fijamente y me quitó de las manos aquel maravilloso tomillo alimonado. “Lo siento. Cómprate un chalé y luego vuelve a buscarlo, que ésto en casa se te muere en dos días”, y con la misma volvió a colocar la maceta en su sitio. No me llevé la planta, pero si una agradecida sonrisa en un domingo algo ventoso y con amenaza de lluvia.
Pensé que tan admirable ejemplo de honradez debería ser contado, y, por ese motivo lo dejo hoy en este blog aún sabiendo que jamás tendré un chalé (por pedir prefiero una casina sencilla en las brañas pixuetas, viendo al fondo el mar. Por ejemplo). Seguiré comprándole plantas, si me deja. Y Reclamando aquí y donde pueda que, en este áspero mundo que a veces habitamos, debería ser noticia la honestidad de personas como ella.
Ladines, balcón a la montaña
Por Ana Paz Paredes (25 de Febrero, 2010)
ASTURIAS EN LAS MANOS/ El panadero José Manuel Álvarez recomienda una ruta a la collada que lleva el nombre de la localidad de Sobrescobio, en uno de los paisajes más bellos del Principado.
Cuando se entra en el obrador de José Manuel Álvarez García, que ejerce de panadero desde hace 17 años, los 10 últimos en Ladines (Sobrescobio), no se sabe qué mirar antes: el pan dorado y crujiente que tienta desde lejos con su olor, o
el paisaje inconmensurable que se asoma a su ventana tras sus cristales enharinados. Trigo, cebada, centeno y escanda se moldean en sus manos y son el ingrediente fundamental de un alimento que, curiosamente, siempre nos resulta entrañable y, para muchos, hasta imprescindible a la hora de comer: el pan.
Madretierra da nombre a su trabajo, realizado de forma artesanal y con productos ecológicos, sin que falten en la mesa unos deliciosos bizcochos con nueces, pan con sésamo, magdalenas o galletas de trigo o escanda, entre otra variedad productos. 
Enamorado de su lugar de trabajo señala desde su ventana el imponente cordal de Peña Escrita, el pico Guanalón, el pico Cogollu, el Corbelloso y cómo se asoma, «un poco», Peña Mea, moles de piedra y verde a las que saluda cada día como si fuera una reverencia del alma. Él, montañero y andariego, recomienda a los que gustan de paseos sencillos y tranquilos, realizar una ruta de unas dos horas en dirección a la collada de Ladines para descubrir desde allí la inmensidad, de nuevo, del horizonte asturiano.
La senda se inicia desde la iglesia, donde hay que tomar a la izquierda la ruta señalizada en un camino de hormigón. Más adelante se bifurca en dos. «Hay que tomar la pista a la derecha», recuerda José Manuel Álvarez García. El camino discurre entre praderías y descubre, al caminante, el molín del Ponticu.
Tras su visita, se vuelve al camino y se sigue hasta un cruce donde, tras girar a la derecha y por el camino del Ponticu, se llega en suave ascenso hasta La Lláscara, desde donde se contempla una impresionante vista de la sierra del Crespón y del pueblo de Soto de Agues.
Luego queda Ladines, que hay que callejear sin descanso. Imperdonable no perderse por los rincones que dejan libres hórreos y tejados. Ladines es un pueblo guapo, renovado, colorista, lleno de luz, con gente amable y cálida y que, además, cuenta con un banco del parque ubicado en un sitio muy especial.
Sentarse en él y mirar Asturias desde allí resulta todo un privilegio.
Disfruten del espectáculo.
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NO PERDERSE….
Comer en el bar La Plaza. No sólo porque hagan de menú, un miércoles cualquiera, un pote digno de recordar tres días y un codillo y unes patatines frites de matrícula cum laude, sino porque tanto Ludi como Isabel, sus propietarias, son dos personas encantadoras.
Para alojarse están los apartamentos El Desván de Güelita y también Ca Ladines.
Buena y rica miel y licores caseros serán el premio de quienes sigan sin desfallecer y por todo el pueblo una flecha amarilla que lleva hasta Miel y Licores Vayú.
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(Pies de foto).- La ruta y el artesano se ilustran con diversos rincones de la localidad de Ladines, en Sobrescobio, dentro del obrador como muestra de alguno de sus productos, así como parte del sendero de la ruta y el propio artesano trabajando.


















