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ITINERARIOS
Por Alicia Álvarez (27 de Febrero, 2009)
Manías hay muchas, y además de lo más variopintas. Por ejemplo, está esa de cerrar todos los cajones que uno se encuentra medio abiertos a su paso, la de colocar rectos los cuadros o la de enrasar los CD en la estantería para que ninguno de ellos sobresalga. Manías con las que uno convive sin demasiada dificultad. Pero hay otras, las obsesivas, que pueden marcar nuestro día a día. Son ésas por las que uno es incapaz de irse a la cama sin al menos comprobar dos veces el cierre de la bombona de butano. La de lavarse las manos compulsivamente, limpiarse los zapatos en el felpudo acabando por el zapato por el que uno haya empezado o no pisar las rayas de las baldosas del pavimento urbano. Es decir, manías que pueden condicionar nuestra vida e incluso acabar convirtiéndose en patologías difíciles de soportar.
Sin embargo, todas ellas por igual persiguen la misma finalidad, que es rescatar el orden o dárselo a aquello que no lo tiene. En definitiva, aumentar nuestra capacidad de control, o simplemente menguar nuestra sensación de estar a expensas de un azar incontrolable. Leer el resto de la entrada »
SABADO NOCHE
Por Alicia Álvarez (20 de Febrero, 2009)
No aguanté mucho. Primero, porque no me hizo demasiada gracia y segundo, porque no podía dejar de pensar en lo absurdo que resulta emitir un programa que se llama Saturday night.
Y es que la útima apuesta en la parrilla televisiva del canal CUATRO, ha vuelto a poner de relieve la debilidad que parecen sentir muchos por el uso de los anglicismos. Algo, que en el caso de Saturday Night cobra aún más importancia, pues no es un nombre de difícil traducción al castellano. Leer el resto de la entrada »
SAN VALENTÍN
Por Alicia Álvarez (13 de Febrero, 2009)
Un guiño. El meñique buscando un igual para entrelazarse. El dorso de la mano acariciando la mejilla. El beso santo en la frente, el beso caliente, el beso ardiente y el beso indecente. Eso, o el brazo relajado rodeando los dos hombros. Y la nariz buscando la escotadura. La mano metida en el bolsillo trasero del pantalón ajeno, la cabeza reposando en la espalda o el oído auscultando latidos sobre el pecho y a veces, tras la cena, las tripas sobre la barriga.
Y los dedos, índice y corazón, emulando a un diminuto agrimensor y midiendo pasito a pasito la extensión de ese cuerpo tumbado que, visto desde arriba, parece una isla. O la mano abierta. Casi como una garra, arqueando los dedos y palpando con todos ellos el cráneo que se esconde bajo el pelo. Leer el resto de la entrada »
MEMORIA DE PEZ
Por Alicia Álvarez (7 de Febrero, 2009)
Estarán de acuerdo conmigo. Cuando hablamos de conductores, son muchas las tipologías. Por ejemplo, está el que no agarra el volante, sino que más bien, se agarra a él como si temiese salir despedido del coche en cualquier momento. Es éste el “conductor temeroso”, de fácil reconocimiento, pues al adelantarlo verás que no está sentado, sino hundido en el asiento, mirando la carretera a través del escaso espacio de visibilidad que queda libre entre el cuentaquilómetros y el arco superior del volante.
A él le sigue el “conductor precavido”, que no prudente, cuya identidad se revela en esa mano derecha que reposa con determinación en el cambio de marchas, aunque esté circulando por una autopista recta a 120km/h. Es éste el conductor “por si las moscas”. El mismo que ancla el talón del pie izquierdo en la alfombrilla y mantiene el resto de la extremidad en el aire a escasos centímetros del embrague por si tiene que actuar rápidamente. Leer el resto de la entrada »

